˚.𐙚˚꒰ Red pearls˖✦
¡赤い真珠♡! ---𝓛a familia no siempre es de sangre, son aquellos que harian cualquier cosa por verte feliz.
𝓨oshina Aoi, tras cumplir sus catorce años decide salir del closet con sus padres, pero nada resulta como esperaba, sien...
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●Yoshina●
Me desperte entre jadeos, había tenido otra pesadilla otra vez- Que fastidio...- me queje, siempre después de tener una pesadilla me despertaba bañado en sudor y es un asco.
Que gran manera de empezar el día- resalto el tono irónico en mi voz. Me levanto aun somnoliento al baño, lo primero que hago es lavarme la cara para no dejar ningún rastro de sueño, en lo que seco mi rostro empapado de agua quedo embobado con mi cicatriz aun roja y algo inchada como si fuera el primer día que la obtuve- se ve horrible- susurro, vuelvo a suspirar cayendo en cuenta que otra vez estoy hablando solo- no se para que hablo, como si alguien me fuera a escuchar- pero también es aburrido estar en silencio, de todos modos debería dejar de andar pensando en tonterías y mejor alistarme sino llegare tarde a mi trabajo, y no es como si pudiera permitirme perderlo.
Antes el dinero no me preocupaba tanto, pero eso era cuando vivía con mis padres ahora vivo solo, o sea que debo arreglarme las por mi cuenta. Ese día que me echarando de mi casa tuve que arreglarme las para sobrevivir por mi cuenta, afortunadamente un amable anciano me ayudó sino fuera por el seguiría en la calle, me dejo quedarme a vivir en la parte de arriba de la cafetería y me dio un trabajo, aunque no es el mejor sueldo no me puedo quejar, estoy realmente agradecido con el.
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Esta mañana han vanidos unos adolescentes demasiado escandalosos, una chica de pelo cafe corto, con lentes, un chico algo voluminoso, pelinegro, y otro chico de pelirosa con la parte de abajo de su pelo negro
Me acerque en automático a su mesa para tomar su pedido- disculpen, ¿ya saben lo que van a ordenar?- ni siquiera notaron mi presencia, están tan sumergidos hablando sobre una caja rara, que no me notaron, aclaro mi voz para llamar la atención- ¿ya saben lo que van a ordenar? Para tomar su orden.
Un capuchino, un expreso y un café frio- responde el peligrosa por ambos chicos- okey, en un momento estará su orden- digo anotando la orden, me voy a la barra donde arranco la nota, colgandola entre muchas otras. Continuo con mi rutina atendiendo mesa tras mesa, es algo agotador la verdad, sobretodo cuando los clientes se ponen muy exigentes o son demasiado problemáticos. Ya llevaba varias horas trabajando, a este punto ya me estoy empezando a agotar, en un descuido por estar escuchando la conversación de la mesa de esos chicos me distraje, ocasionando un accidente al chocar contra un compañero mio, derramando todo el café sobre nosotros y tirando una porción de pastel qué llevaba, también le cayó un poco a un cliente de la mesa cercana que no tardo reclamar en un tono bastante hostil, agachandome recogi ambas bandejas de comida, entregándole la suya a mi compañero, suspire con exageración, armando me de valentía me disculpe con el pobre cliente- per-perdón, fue un accidente. ¿Esta bien? Déjeme buscar algo para secarlo- tartamudea con nerviosismo- ¡Claro que no, maldito mocoso!, más te vale que me traigas algo para limpiarme- exige en un tono de voz arisco.