Ya dentro de aquel hotel, en una habitación, Ross comenzó con lo debido.
Se acerco a aquella mujer que sin querer había robado su corazón en un momento inoportuno.
Laura solo lo miro a los ojos, esperando que el haga el primer movimiento.
Y así fue, en menos de unos segundos ambos se estaban devorando como unos hambrientos que no han comido desde hace tiempo.
Poco a poco el saco el tapado de la castaña. Y así fue con el resto de ropa sin soltarse de aquel mágico beso.
Ya debajo de las sabanas comenzaron con la acción. Pasaron de ser salvajes a ser románticos y tiernos.
Se podría decir que pasaron por todas las etapas de locura.
Y lo mejor, ambos entregaban la vida en cada caricia. Sabiendo que era la ultima.
Eran las 9 de la noche y aun así lo estaban haciendo.
Ross había salido de trabajar a las 6 de la tarde y no han parado desde entonces.
Convenció a su mejor amigo Calum de que lo cubra ante su mujer.
El ya sabia el secreto que compartía con Laura. Y ah estado oponiéndose desde que se entero, pero aun así, creía que eran tiernos juntos, y como no se resistió a las suplicas de ambos para mantenerlo bajo llave dentro de su ser, acepto mantenerlo oculto, y no solo eso, a cubrir a Ross las veces que sea.
Ya eran las 10 y aun no se cansaban. No pararon ni cuando el celular de Ross comenzó a sonar.
Y así siguieron hasta las 11, cuando se dieron cuenta que pasaron todo el día allí dentro.
Ross se tenia que ir a casa con su mujer, y Laura a la suya a seguir con su vida.
Ambos se iban a extrañar, a extrañar todos esos momentos vividos cada día, como cuando fueron a la feria, al acuario, o a comer a un restaurante y Ross hizo un escándalo porque pidió sushi y pensó que se habían olvidado de cocinarlo.
- El sushi es pescado crudo señor, no se cocina- dijo el mozo con paciencia.
- No, me estas mintiendo para que no arme un escándalo... ¿Verdad? Me iré a quejar con su jefe, que ademas de traerme pescado crudo dice que es así para no aceptar su error- dijo Ross furioso.
- El escándalo ya lo esta haciendo señor, y el sushi ya es así. Crudo.. ¿nunca lo escucho?- pregunto el chico ya cada vez con menos paciencia y con mas gracia.
- No, nunca lo oí.. Laura.. ¿tu que dices?-dijo mirandola.
- El sushi es pescado crudo Ross- dijo Laura riéndose a morir en su silla.- Deja de hacer escándalo, es Sushi.. ¿nunca has oído que es crudo?- dijo aguantando las ganas de reír por la ignorancia de aquel hombre.
Todos en el restaurante miraban lo ocurrido y mas de uno reprimía una carcajada.
Al darse cuenta, Ross se puso colorado hasta las orejas. Se había equivocado, es sushi. No se cocina, eso era totalmente nuevo para el.
Le pidió disculpas al mozo y este se fue tranquilo a reírse con sus otros compañeros de trabajo.
Ross no podía quitarse la vergüenza de encima.
Ese sutil recuerdo inundo la cabeza de Laura, sin querer soltó una risita y Ross se dio cuenta. Ambos estaban vistiéndose.
- ¿De que te ríes?- pregunto Ross confundido. Después de todo era su despedida. ¿Porque se reía? Si todo esto estaba llegando a su final.
- Recordé lo del Sushi- dijo Laura con una sonrisa. La misma sonrisa que desapareció de su rostro al caer de seco a la realidad. No era tiempo de andar recordando, solo volvía las cosas mas intensas. Se coloco su remera y sin darse cuenta estaba llorando nuevamente.
Era el fin. El fin de lo que mas quería en el mundo, pero de una forma diferente.
Se coloco el jeans ajustado y se seco las lagrimas. No podía seguir así.
Tenia, debía ser fuerte.
Algún día todo lo que quería se haría realidad.
Solo que no tendría que rendirse.
En cambio Ross se quedo tan atónito con lo que dijo Laura, que solo se ocupo a vestirse.
Sabia perfectamente que las cosas habían cambiado. Que ya nada seria igual.
Ya no pensaría lo mimo de Sheila, en parte estaba enfadado con ella. Culpa de ella no podría estar con la chica que amaba realmente.
Pero se dio cuenta que también era su culpa.
Por no darse cuenta de sus sentimientos antes.
Miro a la castaña y pudo escucharla sollozar. Estaba llorando.
El debía ser fuerte.
Sabia que así ella también lo seria.
- No quiero perderte. Pero tienes razón en todo esto- dijo Luego de un rato de procesarlo.
- Yo tampoco Ross.. pero esto estuvo mal desde el primer momento.- dijo Laura ocultando que había llorado. Pero el ya lo sabia. - de ahora en adelante cada uno seguirá con su vida.- dijo colocándose sus botas negras bajas.
Acto seguido Ross desvió la mirada de ella para ponerse sus zapatos de vestir.
Los dos ya estaban listos. Y no sabían que rayos hacer.
Ross estaba tan incomodo que paso sus manos por sus cabellos.
- Te voy a extrañar- admitió Laura cuando el menos se lo esperaba.
Sin pensarlo fue y la abrazo. Respiro su aire llenándose de ese aroma a Rosas y vainillas tan encantador.
Trataba de memorizar cada parte, cada aroma, cada detalle de aquella chica.
- Mi vida no sera lo mismo sin ti- confeso el rubio mediante el abrazo.- cuando este por fin libre espero que me estés esperando, con un vestido amarillo a de ser posible.- concluyo con una media sonrisa.
- Claro que lo haré... solo quiero que sepas, que mejor aventura que esta no tuve... ya sabes, es la primera y ultima que tendré- dijo sonriendole cuando ambos se separaron.
- El día en que ambos podamos estar juntos sera definitivamente mi mejor día, te amo y nunca dejare de hacerlo. Eres todo para mi, conoces todo de mi como yo de ti, y si jamas podremos estar juntos.. te digo.. que te amo, te ame y siempre lo haré- los ojos de la muchacha se habían puesto acuosos otra vez. No por el hecho de despedirse, sino por las bellas palabras que la persona que tanto amaba le acababa de decir.
Tomo su tapado y se lo coloco.
Ross hizo lo mismo con su campera de cuero y ambos salieron al exterior.
Ross la tomo de la cintura y la beso.
Ella se sorprendió demasiado.
- Eso fue por que es la ultima vez- dijo en susurro, ambos tenían sus frentes apoyadas una con la otra.
- Por ultima vez. Te extrañare mucho Ross...- dijo esta evitando las ganas de llorar.
Se dieron su ultimo beso. Y ambos tomaron caminos separados.
Por un buen tiempo.
Ahora Laura se encontraba en un taxi yendo a su casa.
Todo lo feliz que había sido este mes ya no estaba.
Se volvió a sentir vacía por dentro, aun peor que antes.
El en cambio, estaba enfadado con la vida misma, y todo lo que tenga que ver con cosas del destino.
Ya no creía en nada de eso, había perdido todo lo que mas amaba en este mundo.
Golpeo fuertemente el volante y las lagrimas comenzaron a caer descontroladamente.
Paro en una estación de servicio y fue al baño a mojarse la cara.
Su mujer no podía verlo así.
Ahora su vida no tenia sentido.
Se tranquilizo y se dirigió a casa.
Allí estaba la rubia esperando por su llegada. Estaba preocupada.
- ¿Que sucedió amor? ¿Has estado llorando?- pregunto mirándolo por su estado.
- Me duele la cabeza, el ruido de los bolos me lo han aumentado. Siento que me explotara la cabeza en cualquier momento- mintió.
Ella parecía entenderlo, lo llevo hasta la cama y le llevo un te casero para curar el dolor de cabeza.
Todo había acabado. Ahora debería empezar una nueva vida. Junto a su esposa. La que no amaba.
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Amantes (raura) ||Short Story||
FanfictionEsta historia es muy particular. Y no es igual a las demás. ¿Porque? Porque aqui la bella chica no es engañada. Sino, que es la chica con la que Ross Lynch engaña a su mujer. Mejores Amigos desde jardín de infantes, Ross y Laura conocen todo uno ...
