Simon Romanov/Leyla Sterne
SIMON
—¿Qué carajos crees que estás haciendo?—la voz de mi amigo detrás de mí me hace voltear de inmediato. Casi logro decir algo, si no fuera porque él se adelanta—. ¿Revisaste los documentos? Joder, Simon, te dije que eran confidenciales—se frota el puente de la nariz con los dedos y me mira somnoliento.
—Pensé que seguías dormido—obviamente no lo estaba ya. Debí asegurarme al cien por ciento de que no iba a despertarse.—Además, estaban regados por todas partes; cualquiera podría simplemente haber pasado por ahí y leer absolutamente todo.
Me fulmina con la mirada, a punto de quejarse, pero se abstiene.
—Tengo demasiado sueño como para mandarte a la mierda por hurgar en lo que no debes—me regaña como si fuera un niño de cinco años—. ¿Ya se te ha ido la curiosidad?—camina hacia mi nevera, saca una cerveza fría y le da un gran sorbo después de abrirla.
Lo observo moverse hasta el sofá y tumbarse en el.
—Tengo una propuesta para ti—voltea a verme con notable confusión.
—Ya. Suéltala.
Doy giros al asunto, ya que, aunque le he contado sobre Leyla, nunca la ha visto y está tan metido en lo suyo que no sabe que es la misma chica de la iglesia de la que le he hablado. No le he dado demasiados detalles sobre ella; al fin y al cabo, no eran necesarios. Aun me hierve la sangre al saber que alguien está espiándola. Pienso en la posibilidad de que la mujer en las fotos, golpeada y magullada, pueda ser su madre. Y si lo que el cabrón de Landon dice es cierto y realmente lo asaltaron, esa persona que lo atracó podría ser la misma que robó las fotos, se las dio a Madre Luisa y ha estado espiando a Leyla, haciéndole estas otras.
—He visto las fotos del caso—hago una pausa antes de continuar y tomo las que le han hecho a Leyla—. Ella es... la chica de la que tanto te he hablado—A Ale se le abren los ojos, juro que está a punto de reprocharme algo, pero continúo—. No puedo dejar que le pase algo. Alguien la ha estado vigilando y estoy seguro de que la mujer desaparecida sigue viva y es su madre. Puedo conseguir información para tu caso a través de Leyla—señalo su foto—. Solo si tú me dejas trabajar en el caso contigo.
—Estás loco. Ya no. Estás fuera de cualquier cosa que tenga que ver con esto. Puedo hacerlo solo, es mi trabajo y no te voy a dar una carga—se levanta del sofá para dirigirse a mi habitación. Lo detengo antes de que pueda siquiera intentar alejarse.
—Por favor, yo... mierda, la quiero. No puedo permitir que le hagan más daño. Haré lo que sea, lo que quieras, pero déjame trabajar en el caso. Tienes más información de la que yo puedo obtener y yo puedo conseguir más debido a lo cercano que soy con ella. Tómalo como una ayuda mutua o algo así, pero—le aprieto el brazo—, por favor, deja que te ayude. Somos un equipo, ¿lo recuerdas?
Ale suspira exasperado, claramente no acepta la idea. Yo suplico mentalmente y creo que logro hacer esto de rogar con la mirada porque su gesto se suaviza y cede.
—Vale, solo porque eres tú, solo porque te conozco y sé lo minucioso que eres.
Quiero lanzarme a abrazarlo, pero esas cosas no se me dan tanto, así que solo le sonrío. La paz me invade, pero de inmediato mi gesto se tuerce cuando lo veo sonriendo con sorna.
—¿Qué se te hace chistoso?
—El hecho de que pareces un jodido adolescente enamorado—ríe—. Te juro que aún no me creo que estés derritiéndote por la hija de un religioso—le doy un golpe en el hombro y se soba con un gesto exagerado.
—¿Te he dicho que deberías aprender a guardar silencio? Lo hago porque no puedo permitir que le hagan más daño.
Sus cejas se arquean en un gesto de confusión antes de responder:
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Forgive Me / Libro 1
RomanceLeyla Sterne, una devota mujer criada en las estrictas creencias de su iglesia, se ve desafiada cuando Simon Romanov, un enigmático ex-militar, llega al pueblo. A medida que su encuentro florece, se despierta una atracción irresistible. Leyla se e...
