Dedicado a Lug, el único amigo que tengo. Gracias por confiar en mí capacidad para escribir. Te prometo que seguiré sorprendiéndote, porque te lo mereces. Gracias por ser tan bueno conmigo.
Finalmente... Lo habían logrado.
Había sido muy difícil, pero después de tanto esfuerzo, habían logrado derrotar a Dialga Primigenia, y de aquel modo, evitar que la Torre del Tiempo se derrumbase. Aquella hazaña la habían conseguido dos jóvenes pokémon: una Riolu que era humana y un pequeño Piplup de seis añitos.
Desde la primera vez que se conocieron ambos se cayeron bien en todos los aspectos. A pesar de que el de tipo hielo era alguien bastante travieso, la verdad es que solo era un niño pequeño huérfano, que había estado solo toda su vida y ansiaba con todas sus fuerzas tener un amigo o amiga con el que pasar el resto de su vida... Y finalmente la había encontrado: tirada en mitad de la playa, sin saber que hacía en el mundo pokémon, solo recordando que había sido una humana y su nombre, nada más...
Ella cuidaba muy bien de Piplup, sobre todo cuando ambos decidieron ir juntos a salvar el mundo, con el apoyo del pokegremio. Después de mucho esfuerzo, lograron llegar a la Torre del Tiempo y enfrentar a Dialga, que estaba fuera de si, cosas que amenazaba con la destrucción de dicha torre, y como consecuencia, la paralización de todo el planeta. Pero después de un arriesgado combate, los dos finalmente lo lograron.
Pero en el fondo... Piplup no había comprendido del todo que quería decir lo de la paralización del tiempo. Su mente infantil no podía procesarlo, no podía entender todo lo que había sucedido. Y eso solo estaría a punto de comenzar a pasarle factura en ese momento, en el que juntos observaban el anaranjado atardecer en aquella playa donde había comenzado todo. Burbujas de alzaban hasta el cielo, pareciendo doradas gracias a la luz del sol.
- Piplup... - Riolu tenía que confesarle algo a su hermanito. O bueno, al menos hasta que definitivamente sucediera cuanto debía de pasar.
- ¡Riolu, ahora ya podemos vivir juntos! ¡Podemos estar en el gremio y seguiremos explorando el mundo! ¡Seremos dos hermanos inseparables, tú cuidarás de mi, y yo cuidaré de tí tan bien como lo haces conmigo! ¡Será genial, es lo que más quiero en este mundo!
- Piplup...
Él se preguntó que le pasaba a su mejor amiga, que ya era su familia. Su propia y única familia.
- Te he ocultado algo durante mucho tiempo...
- ¿Un secreto? - Inocente él, no sabía que pronto tendrían que separarse. - ¡Me encantan los secretos! ¡No sé lo diré a nadie, te lo juro!
- No, Piplup... Te-tengo que...
De pronto, él ahogó un grito de asombro.
Rilu estaba brillando entre destellos dorados.
- Tengo que irme, hermanito... Voy a desaparecer... Tengo que despedirme de tí... Para siempre...
- ¡¿Q-QUÉ!? - estaba en shock. ¿Que había pasado? Todo el tiempo habían planeado su vida a su gusto: simple, pero juntos, con el amor que necesitaban ambos y que podían darse mutuamente. Podrían seguir en el gremio, y después, al evolucionar, comprar una casa y vivir los dos juntos allí para siempre, enseñando a otros pokémon jóvenes para sus futuras expediciones con equipos de rescate, otros gremios, etc... - ¿PE-PERO PORQUÉ?
- Porque al intervenir en la historia, los Pokémon del futuro desaparecerían... Y yo soy parte de ese futuro, pequeñín...
- ¡Pe-pero eso es imposible! ¡Tú vives aquí, conmigo, esto es hoy, es hoy!
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¡No quiero vivir sin mi hermana!
FanficRiolu desaparece de la existencia del Mundo Pokémon... Pero un pequeño Piplup nones capaz de entender porque, y piensa entonces que es su culpa. ONESHOT.