Temprano en la mañana, el sol aun no había salido, pero algunos marineros ya estaban organizando redes para salir a pescar, otros limpiando la cubierta de sus botes y algunas personas madrugadoras, que aprovechan las primeras horas del alba para ocupar las mejores habitaciones en los barcos de transporte, era un día normal en la cuidad portuaria de Rospertud, y el barco con mas movimiento era el Expreso marítimo, un barco con la capacidad de carga de unas 500 personas, y cuyo destino era un tour por diferentes puertos en el mundo, por lo cual muchos lo usaban para viajar por el mundo con el mismo tiquete, otros solo querían llegar a su hogar, y otras solo querían salir de donde están, la region de Kushilim, era conocida por sus amplios desiertos, y mitos, un viaje a otra zona diferente al puerto, en camello fácilmente podría tomar una o dos noches, por lo cual además de ser un puerto portuario, se alzaba como cuidad comercial y turística.
A medida que el alba avanzaba y se acercaba la hora de partir, algunos de los pasajeros comenzaron a llamar la atencion entre los demas, e incluso entre los tripulantes.
La más breve de todos, una mujer rubia de pelo corto y porte elegante, de unos 24 años, mostró una sonrisa educada al ser asignada a una de las habitaciones más pequeñas del barco, aunque su expresión parecía tensarse brevemente. A pesar de llevar poco equipaje, pasados unos minutos sola en el pequeño espacio, comenzó a caminar de un lado a otro, su respiración tornándose irregular. Algunos marineros, al escuchar movimientos extraños dentro, algunos entraron y vieron a la mujer temblorosa, con la mirada en cada una de las paredes cercana, esta al verlos, reúne todas sus fuerzas para controlarse, y solicito hablar con el capitán para un cambio de habitación, el capitán y los marineros que la escucharon quedaron convencidos para reubicarla en una de las habitaciones mas amplias que tenían. Los pasajeros, al verla, asumieron que su elegante apariencia y el trato preferencial se debían a su riqueza o capacidad de soborno, aunque otros, al acercarse a ella, encontraron su conversación sorprendentemente agradable y tranquila, casi natural.
El segundo de estos, un hombre de unos 30 años de edad, de tez morena , con melenas entrelazadas bastante escuálido para su gran altura con ropajes, que se asemejaban a los de un escriba , el hombre insistía que quería ir a la biblioteca del barco o que le dejaran en una habitación llena de libros, o con un tintero lo suficientemente grande para poder escribir, los marineros, explicándole que a pesar de la capacidad del barco, una biblioteca dentro del mismo, seria incluso demasiado peso para la madera, y dado que las olas y la marea agitarían el barco, estos libros no podrían sostenerse solos, y prefieren evitar problemas, el capitán hablando con el mismo, accedió llevarlo con el en el timón, dado que era el lugar mas estable del barco en el día, y por las noches debía de volver a su habitación a dormir, quizás el porte del hombre no convenció al capitán pero este hombre accedió a este trato.
La tercera era una chica joven, de tez trigueña, no superaba los 19 años y cabello castaño, causo un buen alboroto en cubierta muchas mujeres indignadas por su forma de vestir, los hombres viéndola de arriba a abajo, denotando sus rasgos femeninos, pero muy pocos desarrollados y sus ropajes hasta rotos, y cortos demostraba mucha mas piel de lo que algunas personas conservadoras permitían, algunos pensaron que era la esclava de alguien, que a pesar de estar prohibido en la zona desde hace unas generaciones, aun había nobles que las tenían, y algunas de estas lograban escapar, cuando los marineros fueron a hablar con ella, un hombre con aspecto militar los detiene, y les muestra un papel, donde especifica que ella venia de una de las tierras cercanas, y el ropaje que llevaba, era su uniforme, dado que era una soldado de esas tierras, este hombre, le devolvió la lanza a la chica, advirtiéndole que la mantenga guardada, por que algunos pasajeros se pondrían inquietos de solo verla, sin mucho que agregar la chica asiente y con rapidez va a su habitación hasta llegar a su destino.
Y el ultimo, quizás fue el mas molesto para la tripulación, fue un hombre que vestía ropajes militares, y no se dejaba registrar o confiscar el arma, una espada bastarda negra como el carbón, que guardaba en un estuche que colgaba en su espalda, de tez blanca, y pelo negro, rondaba los 28 años y a pesar de que le habían dicho que debían de tomar su espada almenos para registrarla, o pedirle el permiso de porte de armas, este se negaba a soltarla, al final, el capitán tuvo que llamar a la guardia, y estos trataron de razonar con el, pero desenfundando su arma, mostrando el filo, solo menciono unas palabras con un tono de voz, tan agresivo que algunos solo retrocedieron, y el capitán, se acerco a este, diciéndole que si no te atiene al protocolo que se bajara de su barco, el hombre al notar al capitán, saca un sobre lleno de monedas de oro, sellado con una marca , al verla el capitán calmo a los marineros, diciéndole que este hombre estaría en la habitación mas alejada de todas, y que desembarcaría en la primera cuidad que llegasen, tomo la bolsa de oro a regañadientes y volvió a sus labores, con esto el hombre guarda su espada, y se dispone a ir a su habitación.
el resto de pasajeros eran normales, ancianos que viajaban quizás por ultima vez antes de que la llama de la vida se apagara, parejas recién casadas y otros, unas horas después el Expreso marítimo, había zarpado y el viaje a la primera isla comenzó, era un viaje tranquilo, pero llegando las horas de la noche, en el cambio de guardia y anclaje, las olas estaban mas ajetreadas de lo normal, el viento soplaba con fuerza, y las velas quedaron replegadas, una tormenta abañaba.
La tormenta era fuerte, quizás la mas fuerte que hayan vivido en ese barco, algunos de los pasajeros, comenzaron a salir de sus habitaciones, para ayudar a la tripulación, para evitar que el barco naufragase, pero cerca de las bodegas, los navegantes divisaron una persona que no tenia autorización de estar en esa zona, cuando fueron a reclamarle y sacarlo, este desaparece de la vista de estos, y a los pocos segundos los cuerpos de estos navegantes cae sin vida al suelo, y una voz de un hombre viejo suena desde esta zona, llamando a estas 4 personas peculiares
Anciano:"Angelica, isaiac, Setthi, Haten, Vine a cobrar vuestras deudas, tienen poco tiempo, su deuda será cobrada o con sus vidas, o con dinero, estaré esperándolos en el almacén, no se demoren"
El barco comenzó a balancearse violentamente de un lado a otro, sacudido por las poderosas olas que lo golpeaban sin tregua. La estructura crujía bajo la presión del mar desatado, y por momentos parecía que el barco se volcaría. Los gritos de la tripulación se perdían en el rugido del viento, mientras los pasajeros se aferraban desesperadamente a lo que podían para no ser lanzados por la borda, las 4 personas insólitas de lo que escucharon, al principio pensaron que era un mal sueño, pero los movimientos y algunos golpes contra los muros por estos balanceos, lo sacaron de su trance, asi que emprendieron su camino hacia el almacén
El primero en llegar fue el hombre de cabello negro, cargando con su espada bastarda en la espalda, al ver al anciano este suspira pesadamente.
Chico pelinegro:
"Enserio, si sabes que estoy aca, y conoces que trabajo para el, por que tienes que hacer este escandalo"
El anciano mira al chico tras un rato, pero con un tono de voz tranquilo y serio lo miraAnciano:
"Haten, Haten, Haten, Si trabajamos para el mismo hombre, pero tu estas aca por tu misión y tu deuda personal con el, asi que aprovechando eso, decidió que serias el custodio de esos otros tres, al fin y al cabo"
*Señala la espada bastarda*
"Si llegas a desobedecer, bueno sabemos como encontrarte, esa espada esta vinculada a ti, y almenos de que mueras, no se separara de ti"Haten:
"Mi mision no tiene nada que ver con ellos, no fue el acuerdo que llegue con el"
*La ira desprendía de su voz, pero a pesar de esto, este sabia que atacar a este anciano, era quisas una de las peores ideas que podría tener*
"Enserio, crees que tras escapar de nueva eden, esos otros 3 aparezcan, se nota que no aprecian sus vidas"
Anciano:"Eso no lo sabes, no sabes lo que es capas los demás para conservar su vida, o ganar unos cuantos minutos, ohh que digo, lo sabes mas que nadie, al fin y al cabo, trabajas con el, e hiciste un pacto con el demonio de esa espada, aunque no tenias opcion, era eso o morir"
*diria el tono burlon*
Haten: *lanza un suspiro*
"Veras como nadie vendra, son pocos los idiotas que tratan de escapar de nueva eden, y si lo hacen saben que los van a cazar, tendrían que o estar realmente locos, o ser lo suficientemente estupidos para llegar a esta zona"
Tras decir esas palabras, la chica con poca ropa llega empuñando la lanza dispuesta a atacar al anciano.
"No volvere a esa zona, debo encontrar a mi familiar, si he de morir, que sea luchando"
Anciano: *mira a la chica*
"Sethi, no vengo para llevarlos de vuelta, baja esa lanza por tu bien, si me atacas, creeme que no saldras con vida, soy un mensajero de ese hombre, y sabes que si no aceptas el trato que voy a hacerte, bueno tampoco llegaras muy lejos lastimosamente"
Sethi:*aun con la lanza en mano, pero viendo que tenia compañía y que no lo habían atacado como esperaba, esta seguia en guardia pero mas relajada*
Los segundo pasaban, y el tercero de los llamados, aparecio con su libroErudito:
"Veo que llego tarde al a fiesta, aunque no soy el ultimo, bien, acabemos con esto"
*abre sus brazos para que lo maten*
"Vamos, acaso no es lo que van a hacer, son los que tienen armas, venga tomen su recompensa"
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Sombras de Poder, Perseguidos por la oscuridad
FantasíaHistoria creada, basada en una campaña de rol, con algunos cambios y ajustes para el formato literario, y novelesco