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Madre,

si el corazón pudiera hablarme con voz propia, 

si su voz pudiera romper la soledad de mi alma, 

si pudiera expresar con claridad lo que siento, 

con palabras reales y sinceras, 

si me ayudara a entender tus propias palabras, 

no estaría llorando sola en la madrugada. 

Te costaba decir que no me amabas

te costaba tener suavidad en tus letras, 

te costaba entender que aún soy tu hija, 

era suficiente la frase ennegrecida que mil palabras,

mil palabras que incrustaron espinas en mi alma.


Madre...

no eres nada más que sangre, 

sangre que fluye en mis venas, 

pero no en mi corazón. 





Poemas Cortos: Notas LibresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora