El brillo de las luces de la ciudad de Nueva York comenzaba a perder intensidad a medida que el sol del amanecer se alzaba sobre los rascacielos. El tráfico matutino comenzaba a llenar las calles, y el ruido incesante de la vida urbana se convertía en el fondo constante de un nuevo día. Tony Stark se encontraba de pie junto a la ventana de su ático, una taza de café en la mano y la mirada perdida en el horizonte. A pesar del lujo que lo rodeaba, esa mañana algo lo mantenía inquieto.
Desde el incidente en el evento de la semana pasada, su rutina diaria se había visto alterada de una manera que no terminaba de aceptar. Ya no era solo la amenaza constante que sentía sobre su hombro, sino la presencia silenciosa y constante de James Barnes, su nuevo guardaespaldas.
James había llegado a su vida de forma abrupta, casi como una sombra que no podía sacudirse. Un exmilitar Alfa, serio, disciplinado y siempre alerta. Y aunque Tony había insistido en que no necesitaba a alguien vigilándolo las 24 horas del día, la realidad era que, desde que James estaba a su lado, esa sensación de inseguridad que lo atormentaba desde las amenazas recibidas había disminuido… aunque no quería admitirlo.
Tony suspiró y dio un sorbo de su café, cerrando los ojos por un momento para disfrutar del calor de la bebida. Sabía que Barnes estaba ahí, en algún lugar del ático, vigilante. Siempre lo estaba.
Mientras pensaba en su guardaespaldas, no podía evitar rememorar la tensión que había sentido cuando lo conoció por primera vez. Era imposible ignorar la presencia de un Alfa como él: alto, de hombros anchos y con una mirada que parecía capaz de desarmar a cualquiera con un solo vistazo. Pero más allá de su físico imponente, había algo en James que lo desconcertaba. Su aparente frialdad. Nunca hablaba más de lo necesario, siempre manteniendo una distancia profesional. Y Tony, acostumbrado a ser el centro de atención, no estaba seguro de cómo lidiar con alguien que parecía inmune a su encanto.
El sonido de pasos ligeros detrás de él lo sacó de sus pensamientos.
—Buenos días, señor Stark —la voz de James era baja y firme, como siempre.
Tony no se giró de inmediato. Tomó otro sorbo de café antes de finalmente responder.
—Tony —dijo, manteniendo la vista en la ciudad—. Puedes llamarme Tony.
Hubo un breve silencio, una pausa en la que Tony se preguntó si James ignoraría su petición como solía hacer con la mayoría de sus intentos por romper el hielo.
—Tony —repitió James, su voz esta vez más suave, casi indecisa.
Tony sonrió para sí mismo. Había sido una pequeña victoria, pero la tomó. Girándose finalmente, dejó la taza sobre la mesa y se encontró con los ojos de Barnes. El Alfa estaba parado con las manos detrás de la espalda, su postura recta y firme, pero había algo en su mirada que Tony no pudo descifrar.
—¿Alguna novedad? —preguntó Tony, refiriéndose a las amenazas que habían llegado a su correo en los últimos días. Aunque el incidente del cuchillo había sido aterrador, los mensajes seguían llegando, insinuando algo más grande.
James negó con la cabeza, manteniendo su expresión neutral.
—Nada nuevo. Pero sigo revisando con el equipo de seguridad.
Tony dejó escapar un suspiro, pasándose una mano por el cabello. La tensión comenzaba a instalarse de nuevo en sus hombros. No podía evitarlo. La idea de que alguien lo estaba observando, acechando, lo mantenía en constante alerta, a pesar de la calma aparente que mostraba.
—Genial —respondió, su tono algo ácido—. ¿Sabes lo que más odio de todo esto? Que alguien esté interfiriendo en mi vida. Mi agenda es un desastre por culpa de estos idiotas. Tenía una sesión de fotos en París la próxima semana y ahora... ¡cancelada!
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Bajo su protección; WinterIron.
FanfictionTony Stark, un famoso modelo Omega en el auge de su carrera, es conocido tanto por su innegable carisma como por su tendencia a atraer problemas. Después de varios incidentes que ponen en peligro su seguridad, su equipo de management decide contrata...
