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Narra ______

-_____, despierta - abrí los ojos con lentitud, como si la poca luz que había en mi habitación me hiciera daño. Draco estaba a mi lado apartando algunos mechones de cabello de mi rostro, se veía preocupado.

Ahora estaba comprometida.

Aún no me colocaba el anillo de compromiso, pero podía sentir un peso de más en el dedo en el que estaría. Me senté y le dediqué una mirada tranquilizadora a Draco, él no debía saber sobre esto, tenía que creer que me casaría con Mattheo por amor.

- ¿Qué pasa? - le pregunté sonriendo. Esto me estaba destrozando.

-Son las dos de la tarde... -me dijo, mordiéndose el labio.

Había olvidado que hoy saldría con los demás. Me puse de pie y me di cuenta de que Draco ya estaba vestido. Me dejó a solas para que pudiera cambiarme, aunque su presencia no me molestaba ni me avergonzaba.

Cuando acabé de abrochar el último botón de mi abrigo, miré con odio la cajita donde dormía el anillo. Estaba sobre mi escritorio y parecía estar iluminado por el cielo. La abrí y sin pensarlo dos veces para no arrepentirme, me coloqué el anillo.

Lo contemplé unos minutos hasta que Draco tocó la puerta para avisarme que mis amigos me esperaban abajo listos para irse.

Mis amigos. ¿Cómo reaccionarán ante la noticia? ¿Qué pensarían de Mattheo si conocieran la verdad?

Comencé a sentir lástima por mí misma, me había rendido ante el matrimonio incluso antes de luchar. ¿Qué tan débil me consideraba Mattheo?

Una nueva oleada de ira me arrancó un gruñido de la garganta.

No. No le haría las cosas tan fáciles. Si quería casarse conmigo no opondría resistencia, pero no por eso me convertiría en la esposa perfecta.

-Ya voy - le grité a Draco.

Yo no acostumbraba a llevar maquillaje, aunque tenía algunas cosas que me regalaban. Me arreglé lo más que pude y peiné mi cabello hasta que quedó completamente liso. Era desagradable ver mi reflejo en el espejo y no reconocerme, pero si Mattheo deseaba guerra, eso obtendría.

- ¡Ya estoy aquí! - exclamé con falsa alegría cuando bajé las escaleras. Daphne y Astoria me abrazaron al mismo tiempo para saludarme y me regañaron por quedarme dormida.

-Eres una holgazana - me dijo Astoria. Las tres reímos y entonces, lo vi.

Salían de la cocina, cada uno con un trozo del pastel de cumpleaños de anoche en las manos. Nott tenía la mitad del rostro cubierto de chocolate.

- ¡______! - gritó Nott en cuanto me vio y corrió a darme un gran abrazo. Esta vez la felicidad fue verdadera, los  chicos que consideraba mis mejores amigos estaban a mi lado en ese momento y eso era justo lo que necesitaba para reunir la fuerza para enfrentarme a Mattheo.

Noté la mirada de Daphne sobre nosotros e intenté despegarme de Nott, y no quería problemas con ella también.

-Aparta tus manos de ______ - escuché de pronto. Los cuatro miramos en la misma dirección y vimos que Mattheo venía hacia nosotros. Se me heló la sangre cuando cruzamos miradas y él me sonrió.

Astoria me soltó y murmuró algo como "Celos". Él no sabía a qué grado seguramente tenía la razón.

"Yo te amo". Con sólo recordarlas un millón de emociones se acumulaban en mi pecho y subían hasta atorarse en mi garganta, que no les cedía el paso para evitar que me pusiera a gritar allí mismo.

-Qué lindo anillo, ______- me dijo Daphne. No quería que lo supieran, aún no. Entré en pánico y no se me ocurrió otra cosa más que ocultar mi mano en el bolsillo de mi abrigo - ¿Dónde lo compraste? -

No tienes opción (Mattheo Riddle y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora