La señora Lourdes se encontraba en la cocina haciendo algo para cenar, cuando de pronto se comenzaron a escuchar murmullos cada vez más cercanos, y en menos de cinco segundos se escuchó como alguien tocó la puerta.
—¡Sander!— Era la voz de un chico en el exterior.
—¡Sander, han llegado!— Exclamó la señora Lourdes
Sander abrió la puerta de su habitación bruscamente, salió antes que él, el estruendo de rock; tenía toda la cara pintada de blanco, su cuello y sus delgados brazos. Corrió a abrir la puerta principal y allí estaban sus amigos, entre ellos su exnovia Annaya, estaban todos con vestuarios de diferentes colores y estilos.
—¡Wao!— exclamó lleno de entusiasmo. No sabía que le sorprendía más, lo impresionantes que se veían todos o ver a su exnovia entre ellos. Los chicos rieron. Todos se adentraron a la cálida casa, y luego de saludar a la madre fueron a la habitación de Sander.
—Ignoren el desastre— Dijo Sander seguido de bajar el volumen de la música.
—Estamos acostumbrados — Dijo Josué.
Normalmente la habitación de Sander era un desastre a pesar de ser enorme; aún así no dejaba de verse interesante. Las paredes, él mismo las había decorado, creando un tipo de collage con figuras y letras que representaban su esencia, hojas de otoño, artistas que admiraba, paz y amor y hasta el nombre de Annaya. Sander había invitado a sus amigos a una fiesta en Artland (Donde trabajaba), un lugar donde solo se realizaban fiestas con temáticas artísticas cada fin de semana y él se había ofrecido a maquillarlos. Después de un poco más de una hora y media, ya había maquillado a todos; por último a Annaya.
—Definitivamente eres la más hermosa de todas—Le dijo mirando su rostro de forma adorable, después de un silencio incomodo, Annaya, se puso de pie y se marchó sin quiera decir una palabra, la sonrisa de Sander se desvaneció por completo.
—Bueno, vámonos que se nos hace tarde!— Dijo Adrian para romper el hielo, Adrian, era su amigo, pero entendía que ella tenía razón al comportarse indiferente. Jeyoán salió tras Annaya
—Annaya, vamos trata de ser amable con él.
—Mucho he hecho con venir, y ya me estoy arrepintiendo.
—Annaya, inténtalo, recuperemos esto...—, Annaya lo fulminó con la mirada, —¿Es que sabes, Jeyoán?, todavía no puedo digerir lo que me hizo, o mejor dicho, nos hizo. Y ahora viene como si nada y nos invita a una FIESTA.
—Lo hace en forma de disculpa, no seas rencorosa. Cometió un error, cualquiera puede hacer eso.— Dijo Jeyoán en tono bajo.
—No estoy segura de eso Jeyoán, irse sin avisar dejar a todos en el aire, solo con la excusa de que quería comenzar una nueva vida, y como no le funcionó ahora viene con la cola entre las patas. Solo una persona mal de la cabeza haría algo como eso.
—Exacto, él no está bien de la cabeza y sabes porqué, no ha sido fácil para él este año. Dale una oportunidad, al menos sé su amiga.—Annaya suspiró.
En la sala se hizo presente la madre de Sander, una sonrisa esplendida en el rostro al elogiarlos a ambos. Annaya tenía un vestido de tul con un tono rosado claro, en el centro una flor, y parte de los pétalos abrazaban sus delicados hombros. unas medias transparentadas*, la piel pintada de turquesa escarchada, su rostro decorado con delineados y estrellas de colores que asentaban a la perfección, era un bodyart maravilloso.
—Muchas gracias, Lourdes— Dijo Annaya.
Por más que odiara a Sander, nunca podría sentir algo negativo por su madre, era de las personas más dulces que había conocido en su vida. Adrian, Sander y Jae salieron de la habitación.
