Capítulo 01— Lugar desconocido.
Amelie.
Mudarse de nuevo a la ciudad donde naciste y creciste era como regresar al lugar del que siempre quisiste escapar. Pero aquí estaba, de vuelta. Después de trece años estudiando en Nueva York, estar en casa se sentía extraño.
No había vuelto porque lo quisiera. Mi madre había enfermado y, durante meses, insistió en que regresara con ella. Su estado no era grave, pero deseaba que estuviera a su lado. No hace mucho había terminado la carrera de diseño de modas, así que estaba trabajando en ello.
Sin embargo, no tenía idea de cómo empezar de nuevo. Me asustaba la sola idea de hacerlo: nuevas amistades, nuevo trabajo, nueva casa… Pero, al mismo tiempo, la oportunidad de empezar desde cero me emocionaba. Podría hacer cosas que nunca me atreví a hacer en Nueva York.
Así que aquí me tienen, saliendo del aeropuerto, tomando un taxi y dirigiéndome a casa de mi madre. El trayecto se sintió eterno. Todavía no asimilaba que mi vida había cambiado para siempre. Imaginé que volvería a mi ciudad como una diseñadora reconocida, pero no fue así. Aunque, supongo, las cosas podían ser peores.
Atravesamos varias calles. Hacía demasiados años que no pasaba por aquí; todo había cambiado. Había construcciones nuevas, y las casas apenas eran reconocibles. La calle donde vivíamos solo tenía unas cinco casas cuando me fui; ahora estaba irreconocible. Había pasado demasiado tiempo, pero no me arrepentía de nada. Pasé mis mejores años en Nueva York, con mi abuela.
Habíamos decidido que allí tendría más oportunidades. Todavía no entendía la razón exacta, pero mi madre no se opuso. Supongo que también quería lo mejor para mí.
Al llegar a las puertas de la enorme casa, fui recibida con calidez. El aroma a lavanda y menta inundó mis fosas nasales, llenándome de nostalgia. No recordaba que la casa fuera tan grande. Una enorme lámpara de araña colgante dominaba el recibidor, junto con las grandes escaleras que conducían a las habitaciones. Varias empleadas me atendieron y llevaron mis maletas. No reconocí a ninguna de ellas. Ni siquiera la casa me parecía familiar.
A pesar de haber vivido más de diez años aquí, no me sentía cómoda. A pesar del aroma nostálgico, nada era igual. No sentía que este lugar fuera mi hogar. Pero aquí estaba.
—¡Amélie! —gritó mamá saliendo del comedor, dirigiéndose hacia mí.
—Hola.
—¡Mira cuánto has crecido! —exclamó mientras me abrazaba. Correspondí su abrazo, porque también la había extrañado. Más de lo que imaginaba.
—Te extrañé mucho, mamá.
—Yo también, cielo. Sabía que vendrías. Pero ven, siéntate, debes estar hambrienta.
—Gracias.
Nos sentamos en el gran comedor para dieciséis personas; ella en la cabecera y yo a su lado. Conversamos sobre mi vida en Nueva York y su negocio. Fue agradable hablar con ella después de tantos años. Poderle contar sobre mi día en persona, y no a través de un teléfono, se sentía diferente. Se sentía bien.
—Celia te ha preparado una habitación para que te instales —comentó con una sonrisa.
Ya había pensado en esto, pero no quería quedarme con ella. Sabía que había venido a estar con ella, pero no me sentía cómoda aquí. Estar en esta casa era como estar en un consultorio: nada reconfortante.
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Latidos Del Corazón
RomanceAmelie Loughty, una exitosa diseñadora de modas e hija de la familia más exitosa en modas de su país decide enamorarse perdidamente de Elisa Miller, quién es doctora personal de su madre y son vecinas en el mismo edificio. Nada podría salir mal, pe...
