Antes de la guerra Santa, Meliodas descubrirá un bosque en el que encontrará a su otra mitad, su verdadero amor.
-𝙴𝚜𝚝𝚊𝚜 𝚊𝚚𝚞í, 𝚟𝚘𝚕𝚟𝚒𝚜𝚝𝚎 "____"-
-𝙴𝚜𝚝𝚊𝚛𝚎 𝚓𝚞𝚗𝚝𝚘 𝚊 𝚝𝚒, 𝙼𝚎𝚕𝚒𝚘𝚍𝚊𝚜-
(Se usarán fotos/gifs de personajes...
Negrita: Personaje Habla Normal: Narración y Acciónes Todo: POV, Saltos en el tiempo y Localización Subrayado: Mensaje de su escritora ____________________________________________________________________________
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POV Omnipresente
El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, tiñendo de tonos dorados y rojos el cielo."____", con sus alas de ave extendidas, se posó en la cima de una colina, mirando a lo lejos un pueblo cercano que se alineaban en la llanura. El viento frío le acariciaba el rostro, y las plumas de sus alas resplandecían a la luz del atardecer. Desde allí, todo parecía tranquilo, pero ella sabía que algo no estaba bien.
Con un suspiro profundo, comenzó a bajar por la colina, su mirada fija en el primer pueblo. A lo lejos, podía ver las casas diminutas y las figuras de los aldeanos, que se movían en patrones extraños. Lentamente, "____" aterrizó en la entrada del pueblo. Sus alas se plegaron con suavidad, y sus pies tocaron el suelo polvoriento.
Todo parecía demasiado tranquilo. Demasiado estático. Los aldeanos estaban parados como estatuas, inmóviles, sin vida. No había sonidos. La castaña se acercó cautelosamente a la figura de un anciano en la plaza central. Su rostro arrugado, sus manos temblorosas... pero lo que realmente la inquietaba eran sus ojos vacíos. No reflejaban ni alegría ni tristeza, ni siquiera miedo. Solo vacío.
"____"-Esto no es normal...-murmuró para sí misma, frunciendo el ceño.
Avanzó entre las figuras petrificadas, observando cada rostro. Nadie se movía. La sensación de opresión en el aire era palpable. De repente, un niño apareció frente a ella, mirándola fijamente. Sus ojos también estaban vacíos, pero algo en su expresión transmitía una tristeza profunda.
"____"-Qué les ha pasado a ellos?"-preguntó, inclinándose hacia el niño y hablándole en un tono suave y cálido
¿?-Ellos... ellos nos robaron...-el niño murmuró con voz débil y monótona.
"____"-¿Quiénes, pequeño? ¿Quién les robó?-preguntó, su voz más urgente.
¿?-Los demonios-el niño susurró, antes de dar un paso atrás y perderse entre las sombras de las casas.
Nuestra protagonista se quedó allí, en silencio, con las palabras del niño resonando en su mente. Los diez mandamientos. Habían sido ellos, estaba completamente segura.
Ella sabía que ya estaban en Britania pero no creyó que actuarían tan rápido. Aquellos temibles seres, responsables de las atrocidades que asolaban el mundo. Ellos eran los culpables. Los que habían robado las almas de estos inocentes, condenándolos a vivir como estatuas.
Hace tres mil años cuando Meliodas era parte de los diez mandamientos, presenció todo lo que hizo durante la Guerra Santa y nunca había visto algo así.
"____" cerró los ojos por un momento, respirando hondo, intentando calmarse. Sabía que tenía que hacer algo. No podía dejar que esto se extendiera. Pero para enfrentar a los diez mandamientos, necesitaría más poder, mucho más poder.
Temía tener que volver con los pecados ya que se había ido porque deseaba estar sola, pero sobre todo quería evitar ver como aquel rubio amaba a la princesa.
¿?-Meliodas....
Al escuchar eso, giró su cabeza en busca de quien haya dicho eso. Deseaba saber quien fue Hasta que recordó algo, aquella habilidad que heredó de su madre
"____" había escuchado su nombre en los murmullos del viento, al igual que en su antiguo hogar, el viento le mormuraba lo que más necesitaba
"____"-Meliodas...- murmuró en voz baja
La castaña se maldecía por dentro ya que por primera vez en su vida deseaba no poder escuchar al viento
La determinación se apoderó de ella. No podía seguir vagando en busca de una solución, no cuando las vidas de tantas personas estaban en riesgo. Sabía que para enfrentarse a los diez mandamientos, necesitaba más poder, más fuerza.
(...)
Miró hacia el norte, donde las montañas sagradas de los druidas se alzaban, envueltas en un manto de niebla. La Tierra Santa de las Druidas era conocida por sus poderes arcanos, aquellos que podían otorgar magia pura y poderosa a aquellos que se aventuraban a aprender de ella.
"____"-Voy a ir allí-pensó en voz alta, más para afirmarse a sí misma que para convencer a otro ser.
(...)
El vuelo fue largo y solitario. El campo de las druidas estaba cercano, lo sentía. Sus alas cortaban el viento con una precisión única, y su mente seguía enfocada en su objetivo. Tenía que ganar poder.
El viento se calmó al llegar a las llanuras abiertas que rodeaban el territorio sagrado de los druidas. La ave caminaba con paso firme, sus alas recogidas tras su espalda, pero el peso de la decisión que había tomado aún resonaba en su pecho. Frente a ella, un campo inmenso se extendía bajo un cielo despejado, bañado por la luz cálida del sol del mediodía. El paisaje era sereno
Antes de llegar a las montañas, la castaña se detuvo en el centro de un prado lleno de hierba alta y flores silvestres. El aire era fresco, con un aroma a tierra y vegetación que la hizo sentir, por un instante, más conectada con el mundo natural.
Le encantaba descubrir lugares así. Con toda esta naturaleza, el olor a tierra, la vegetación, flora y fauna le recordaban a su hogar. Volvía a tener ese contacto
El sol brillaba con fuerza, pero algo en la atmósfera se sentía diferente, como si la luz misma tuviera una energía propia."____" levantó la vista hacia el cielo y se quedó allí un momento, absorbiendo la paz que emanaba del lugar.
"____"-Este lugar...-murmuró, con los ojos cerrados, dejando que la brisa acariciara su rostro- Aquí siento algo... algo antiguo. Como si el aire mismo estuviera cargado de magia.
De repente, un destello dorado apareció ante ella, apenas perceptible, como una corriente invisible en el aire. No dudó ni un segundo. Sabía lo que significaba. El campo estaba señalando el camino.
Se adelantó con más determinación, sin mirar atrás. En medio de la quietud del prado, un antiguo arco de piedra comenzó a materializarse, emergiendo lentamente de la tierra, cubierto de musgo y enredaderas. Era la entrada al corazón del territorio druídico, un portal que solo aquellos dignos podían descubrir.
Se acercó al arco con una mezcla de asombro y respeto. Las runas que decoraban las piedras brillaban débilmente, como si estuvieran despertando de un largo letargo.
"____"-Este es el lugar...-dijo, en voz baja
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Otro episodio de "____" la solitaria ¡Espero les haya gustado! (1400 palabras)