El heroe ayuda a quien lo necesite

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Izuku: ¡De-dejala en paz!

El pequeño de cabello verde temblaba, pero se plantó frente a Bakugou, haciendo un esfuerzo por contener el miedo que sentía. Sus pequeños puños estaban cerrados, y su voz, aunque insegura, cargaba una determinación que sorprendió al rubio por un instante. Detrás de Izuku, una niña de cabello plateado y ojos azul zafiro se escondía nerviosa, abrazando su pequeño bolso con fuerza.

Bakugou: Ahora qué, nerd. ¿Te crees un héroe? Sin tu maestro no eres nada.

Bakugou avanzó un paso hacia él mientras sus dos compañeros reían a carcajadas. El aire, helado y cargado con los ecos de la risa de Bakugou, cambió de repente. Un sonido seco, el golpear de un bastón contra el suelo, resonó desde los árboles cercanos. Todos se giraron hacia la fuente del ruido, y de las sombras emergió una figura conocida.

Era Max, pero no como lo habían visto antes. Su piel estaba más pálida, sus movimientos parecían algo torpes, y su respiración era pesada. Sin embargo, su presencia seguía siendo imponente, como un roble que, a pesar de los años, se mantenía firme frente al viento.

Max: Su maestro... tos... siempre estará aquí para protegerlo.

Su voz resonó como un trueno. Aunque cansado, Max aún podía intimidar. Los tres matones se detuvieron, evaluando a quien tenían enfrente.

Bakugou: Tú, el viejo. Apenas puedes caminar.

Pero la burla no duró mucho. Max, con una sonrisa apenas perceptible, inclinó levemente su cabeza.

Max: Te lo demostraré.

Hablo poniéndose recto de nuevo para los tres activar sus quirks lanzándose contra el anciano, quien susurro algo y dar un salto subrehumano para los tres estrellarse contra el tronco de atras rompiéndose al nariz, para Max caer de bruces en la nieve

Izuku: ¡Max!

Max: Tranquilo, chico. Solo estoy viejo, no inservible. Sonrió débilmente, extendiendo una mano para tranquilizar al pequeño, que ya estaba revisándolo con ojos llenos de preocupación.

Mientras tanto, Bakugou y los otros dos se levantaban con dificultad, sosteniéndose la nariz ensangrentada y murmurando palabras inentendibles antes de salir corriendo. La nieve crujía bajo sus pies mientras se alejaban apresuradamente.

Max soltó un suspiro y luego giró su mirada hacia Izuku. Su expresión, aunque cansada, se llenó de afecto.

Max: Izuku, eres fuerte, pero aún te falta mucho por aprender. Nunca te arriesgues en un tres contra uno, especialmente si es innecesario. Aún no eres un héroe.

Hizo una pausa, y una sonrisa traviesa apareció en su rostro.

Max: Además, la gente tan hermosa como nosotros debe cuidar su cara, ¿no crees? Izuku parpadeó, claramente confundido por el comentario, mientras Max reía con suavidad.

???: Di-disculpe... Una voz tímida interrumpió el momento. Izuku y Max giraron hacia la niña, que seguía escondida parcialmente detrás de un árbol.

Max: ¿Hola? ¿Eres la novia de Izuku? La expresión de Izuku pasó de confusión a puro pánico

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Max: ¿Hola? ¿Eres la novia de Izuku? La expresión de Izuku pasó de confusión a puro pánico.

Izuku: ¡¿Qué estás diciendo, Max?! Se lanzó hacia él, golpeándolo suavemente con sus pequeñas manos mientras su rostro se teñía de rojo brillante.

Max: ¡Tranquilo, tranquilo! Solo era una broma. Alzó las manos en señal de paz mientras reía a carcajadas. Izuku se detuvo, bufando, y luego cruzó los brazos con un puchero. Max volvió su atención hacia la niña, inclinando levemente la cabeza.

Max: ¿Y cuál es tu nombre, señorita?

Noelle: Noelle... Silva. Su voz era suave, pero su tono tenía un aire de nobleza que no pasaba desapercibido. Max asintió, como si ya la hubiera conocido toda su vida.

Max: Bien, Noelle. Ahora que mi discípulo ha demostrado algo de valentía, completará su primera misión como héroe.

Izuku: ¿Qué misión?

Max: Acompañar a esta joven dama a casa, por supuesto. Los héroes no solo pelean contra villanos, Izuku. También ayudan a quienes lo necesitan. Señaló con su bastón el brazalete en la muñeca de Izuku. Usa tu reloj. Tiene GPS. Encuentra el camino. Izuku y Noelle se inclinaron hacia el brazalete, tocando botones al azar sin saber muy bien qué hacer. Max los observaba divertido, y después de varios intentos fallidos, lograron activar el mapa.

Izuku: ¡Por aquí! Dijo con entusiasmo, extendiendo su brazo como si liderara una expedición. Noelle lo siguió, sus pasos tímidos pero seguros, mientras Max caminaba detrás de ellos, usando su bastón para apoyarse.

Max: Estos niños... Caminan demasiado rápido para un anciano como yo. Se detuvo un momento para tomar aire y luego susurró algo que parecía darle fuerzas para continuar.

El paisaje cambió a medida que avanzaban. La nieve se volvía más profunda, y el bosque empezaba a abrirse hacia una amplia colina. Al llegar a la cima, los tres quedaron en silencio. Ante ellos se extendía una vista impresionante de montañas cubiertas de blanco, con el sol reflejándose en la nieve como si todo estuviera cubierto de diamantes.

Noelle: Es... hermoso. Sus ojos brillaron, y por un momento su expresión de nerviosismo se desvaneció, reemplazada por una genuina sonrisa.

Izuku sacó su brazalete, intentando recalibrarlo para confirmar que estaban en el lugar correcto. Sin darse cuenta, activó la cámara. El flash los cegó brevemente, y cuando miraron la pantalla, vieron una foto de ambos, sorprendidos pero sonrientes.

De repente, un ruido detrás de ellos los sobresaltó. Max apareció cargando un trineo de madera, que crujía bajo su peso.

Max: Bueno, ¿por qué no aprovechar la ocasión? No siempre se tiene tanta nieve como una suave almohada. Dejó el trineo en el suelo y les hizo señas para que se subieran.

Izuku: ¿Un trineo?

Max: Claro, chico. A veces la vida te ofrece desafíos, pero también momentos para deslizarte sin preocupaciones. ¡Vamos, suban!

Noelle, al principio dudosa, aceptó la invitación con una pequeña sonrisa. Izuku la siguió, algo nervioso, pero emocionado. Max les dio un fuerte empujón, y el trineo comenzó a descender por la colina, ganando velocidad rápidamente.

Max: ¡Agárrense fuerte, niños! Gritó mientras los observaba, una sonrisa cálida asomando en su rostro.

Los gritos de emoción de Izuku y Noelle resonaron mientras el trineo se deslizaba por la nieve, dejando un rastro detrás de ellos. Max se quedó en la cima, mirando con nostalgia y orgullo.

Max: Sí, él tiene el espíritu para grandes cosas. Pero también el corazón para disfrutar de las pequeñas. Susurró, dejando que el viento helado acariciara su rostro. Abecés quisiera que vieras esto papá

La neta creo que esta parte aunque no fue de lo mejor pero era más porque tengo la idea de algo que vi con Jefferson en Max Steel cuenta regresiva

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La neta creo que esta parte aunque no fue de lo mejor pero era más porque tengo la idea de algo que vi con Jefferson en Max Steel cuenta regresiva

Si bien la peli es para mi la 2da mejor en la saga no quito que sus ideas son 10/10

Para mi la mejor en toda la saga es el oscuro enemigo

Deku Steel Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora