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ya era la quinta vez en diez minutos que sunoo empujaba levemente los hombros del japonés para intentar despertarlo.

luego de limpiar, aprovechando que era viernes ambos habían ido a tomar un café a una cafetería que quedaba cerca de la escuela, pero aún con la cafeína corriendo por su sangre, el menor de ambos parecía una morsa quedándose dormido cada tres minutos, simplemente decía dos palabras y en cuestión de segundos, ya había acostado su cabeza en la mesa del local.
y obviamente, sunoo aprovechó su descuido para comer un poco del helado de vainilla qué aún estaba intacto en el vaso de ni-ki.
café y helado de vainilla le parecía muy buena idea, así que ahora se arrepentía un poco de haberse comprado un cortado.
pero como podía tomarse el de ni-ki, eso ya no importaba.

el tiempo pasaba y sunoo simplemente veía su teléfono, deslizando los reels de Instagram qué le aparecían, buscando algo interesante que ver, pues en verdad estaba muy aburrido.

pero en cuanto una notificación de un mensaje apareció en la pantalla, siendo este de un número desconocido, lo abrió rápidamente, dándose cuenta al instante de quien era tal mensaje.

"estás en la cafetería, verdad zorrita?"
Yungyu había encontrado su número en algún lugar.

apagó su teléfono y siguió bebiendo de su bebida robada, sacando algunas conclusiones acerca de donde había conseguido su número.
posiblemente del grupo de la escuela, o porque estaba anotado de alguna parte de su libreta, aún así, era algo extraño.

los últimos días, desde que ni-ki se ausentaba un poco más a limpiar luego de la escuela, yungyu se había vuelto aún más insistente con sunoo, le hablaba en clases, (insultandolo obviamente) pero en cuanto todos los alumnos se iban del salón, él cambiaba un poco su personalidad,usando únicamente apodos ofensivos, pero regulando un poco la violencia que ejercía sobre sunoo.
habían pasado cinco años desde que empezaron la secundaria, y desde entonces yungyu nisiquiera había hablado con él, únicamente dándole una mala mirada a pesar de que eran compañeros de clase, pero todo había cambiado este año, como si él menor quisiera ser aún más cercano a sunoo de alguna u otra forma.

"contesta ya" "deja de ignorarme" "iré allá si no me respondes"
eran algunos de los mensajes que aparecían en la pantalla, siendo uno más molesto que el otro, irritando aún más a sunoo.

pero al parecer, sunoo no era el único molesto, pues a penas unos segundos después de que las notificaciónes dejaran de sonar, Ni-ki finalmente parecía haber despertado.

—¿quien se murió?—preguntó Ni-ki, aún con los ojos entrecerrados.

—Tu morirás si vuelves a dormirte— respondió sunoo, fingiendo estar enojado, pero al ver el puchero que se formó en la cara del menor, no pudo evitar sonreír.

—Ayer no dormí muy bien, me quedé hasta tarde estudiando

—¿A quien sacrificaron? es un milagro que te pongas a estudiar

—Creo que yo soy el sacrificio, ya parece tortura más que estudio— respondió pasando sus manos por su cabello.

—¿Tienes algún exámen?

—Si, es una exposición oral y me tocó con-

Ni-ki no pudo terminar la frase, pues el teléfono de sunoo volvió a vibrar repetidas veces, siendo siempre el mismo número que aún no tenía agendado.
luego de las interminables notificaciónes, la música del tono de llamada de sunoo de pudo escuchar claramente.
sunoo y riki se miraron por unos segundos, pues el mayor no tenía ganas de responder, pero al parecer a Ni-ki le ganaba la curiosidad

—¿Quien es?— preguntó El menor, atendiendo finalmente la llamada.

hubo un silencio por parte de la otra persona, pero al cabo de unos segundos, pudo identificar claramente la voz que se encontraba del otro lado del teléfono.

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⏰ Última actualización: Dec 17, 2024 ⏰

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𝐀𝐟𝐭𝐞𝐫 𝐬𝐜𝐡𝐨𝐨𝐥Donde viven las historias. Descúbrelo ahora