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ya habian pasado al menos dos semanas desde que los jovenes habian recibido su castigo, y desde ese momento, debido a que pasaban gran parte de su tiempo juntos, eventualmente comenzaron a volverse más cercanos el uno al otro.

normalmente luego de limpiar, se juntaban a comer o a pasar el tiempo en algún lugar, quedándose hasta que ya se hacía de noche.

y hoy día no era la excepción, pues por una petición del mayor de ambos, irían a un nuevo restaurante.




-¿Sunoo, a donde estamos yendo?- preguntaba riki, cansado aunque solo hubieran caminado cinco cuadras.

-Te lo dije mil veces, hoy vamos al restaurante chino que queda a la vuelta- respondió sunoo, mirando a Ni-ki.

Riki era alguien que casi nunca probaba cosas nuevas, y menos si se trataba de comidas, él era muy Caprichoso en ese sentido, y aunque no lo admiraba públicamente, tenía paladar de niño de cinco años.
pero sunoo era alguien tan insistente en descubrir cosas nuevas, que no le quedaba de otra más que aceptar e intentar adaptarse.

habian pasado siete minutos desde que habían salido del colegio en busca de el local de comida, y con cada paso, Ni-ki se quejaba aun más y le replicaba a sunoo que el lugar era muy lejos.
y justo cuando iba a hacerlo de nuevo, el gran restaurante se encontraba frente a él.

había algo escrito en grande, las paredes rojas con diseños llamativos, y un trabajador entrando al lugar con bolsas en las manos.

sunoo fue el primero en entrar, quedándose quieto observando el gran interior, viendo las lámparas, las mesas, y todo lo que se encontraba a su alrededor, sintiéndose acogido.
y también estaba el menor, que mientras más miraba los platillos ajenos, más ganas le daban de huir de ese local e ir a comer hamburguesas donde siempre.

una chica baja, con pelo corto y un delantal se puso frente a ambos amigos, siendo ella al parecer una mesera que también ayudaba en la cocina.

-¿Mesa para dos?- dijo, con un acento chino.

sunoo asintió con la cabeza, dándole una sonrisa a la mujer, quien al instante los guió a una mesa vacía, y les entregó un menú, yéndose finalmente.

el mayor abrió bien los ojos, intensificando su sonrisa al ver todos los platillos que para el eran nuevos en el menú, cosas que nunca había probado y le daban una curiosa inmensa.
y el no muy sonriente Ni-ki, estaba sentado de brazos cruzados con un puchero en su boca mirando a sunoo, negando con la cabeza cada vez que este le señalaba alguna comida.

-Puaj, no me voy a comer las patas de un pollo

-No vamos a comer eso, tonto, nisiquiera está en el menú- dijo sunoo rodando los ojos-Mejor probemos esto, se ve rico, ¿verdad?

-No.

-Pues créeme que lo será-volvió a hablar, dándole una mirada desafiante a Ni-ki, para luego alzar su mano y que la misma mesera apareciera de nuevo frente a ellos-Este de aquí, por favor-

-Enseguida se los traigo-contestó la mujer, yéndose corriendo a la cocina.

-no pienso comerlo, es más, te regalo mi plato y todo

-Cuando lo pruebes te va a gustar, créeme.

-Te apuesto mi vida entera a que no.


-¡Sunoo, esto está riquísimo, prueba!- en definitiva, A riki le encantaba llevar la contra a todo lo que se le pasara por al lado

-¿Que te dije?- dijo sunoo riéndose, para luego tomar con sus palillos un trozo de el pollo Kung pao qué él mismo había ordenado-¡Tienes razón! ¡Está buenísimo, Ni-ki!!-afirmó el mayor, llevándose otro pedazo a la boca rápidamente.

ambos adolescentes se rieron un poco de ellos mismos, acción que no llevó tanto debido a que no paraban de comer, al parecer deleitados con el platillo que no logró sobrevivir más de cinco minutos antes de ser devorado por completo.
el japonés fue el primero en terminar si plato completo, seguido de sunoo, quien tardó un poco más en acabarlo.

-Estuvo buenísimo, ¿cuando volvemos?- preguntó el menor, acomodándose en su silla mientras miraba a sunoo.

-¿Tanto te gustó?-preguntó sunoo, riendose levemente

Ni-ki dejo escapar una risa al igual que su contrario, asintiendo con la cabeza.


paso un rato largo hasta que la mesera llegó y les entregó la cuenta, la cuál pagaron, pero no se fueron del lugar, en realidad, se quedaron hablando de lo primero que se les ocurriera, disfrutando la compañía del otro y disfrutanfo de la charla.
hablaban sobre la escuela, sobre sus amigos, y también llegaron a mencionar a Jungwon y a Jay, quienes oficializaron hace poco su relación, recibiendo el apoyo de todos.
también hablaron un poco sobre su reciente castigo, no les importaba tanto, pero odiaban limpiar, así que por cierta parte no les gustaba mucho, pero como se tenían el uno al otro, las cosas eran más fáciles.
siguieron hablando hasta que ya comenzó a anochecer, indicandoles a ambos que debían volver a sus casas, para prepararse para el día siguiente, así que eso harían.

antes de que sunoo se levantara de la mesa, ni-ki habló.

-Ahora que lo pienso, no tengo tu número.

-¿Lo quieres?- preguntó sunoo

-Solo si tú quieres dármelo

sunoo se río levemente, sacando su teléfono de la mochila, desbloquenadolo.
en solo segundos, el número de sunoo aparecía en la pantalla, así que ni-ki lo agregó, dispuesto a escribirle luego.

los adolescentes salieron de la tienda, despidiéndose de la mesera con una sonrisa, y luego de saludarse mutuamente, ambos se dirigieron a sus casas, cada uno tomando un camino diferente

-¡Adiós, sunoo, nos vemos!- Gritó ni-ki desde la otra esquina de la cuadra.

-¡Nos vemos!- respondió sunoo moviendo sus manos.

luego de despedirse, sunoo comenzó a caminar a su hogar, el cuál no estaba tan lejos del restaurante.
cruzó algunas calles, y finalmente se topó con el Gran departamento  en el que estaba viviendo temporalmente.
pues un familiar suyo estaba a punto de mudarse al extranjero y le había ofrecido ir a vivir a su casa hasta que volviera, por lo que sunoo aceptó sin dudarlo un poquito.

paso su tarjeta de identificación, e ingreso al edificio, paseándose por los largos pasillos hasta que llegó al ascensor, se subió y apenas las puertas se abrieron, salió caminando hacía la habitación numero treinta y siete, lugar dónde vivía.
ingresó la llave, y entró, dejando su mochila en el piso y cerrando la puerta detrás de él.

apenas su teléfono se conecto a la red Wi-Fi, lo sintió vibrar en su bolsillo, así que lo sacó para ver que pasaba, encontrándose con el mensaje de un número desconocido.

+82******

21:12

hol soy rikiii

ya llegwste a tu casa¿

21:21

holaa

sii, ya llegué





sunoo se río al ver lo mal escrito que edtaba el mensaje, así que supuso que ni-ki lo había escrito mientras caminaba o algo por el estilo.

apagó su teléfono, y con una sonrisa en su rostro, lo dejo arriba de la mesa, yéndose a bañar luego de eso.

algo le decía a sunoo que tal vez él y el japonés hablarían mucho por teléfono.

pero era una suposición, nada real.

¿o si?






•Editado

𝐀𝐟𝐭𝐞𝐫 𝐬𝐜𝐡𝐨𝐨𝐥Donde viven las historias. Descúbrelo ahora