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Después de hablar con gowoon salí de la habitación junto  con Suho, sintiendo un poco de nerviosismo y ansiedad. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era importante, y que requería mucha valentía.

Al llegar a la comisaría, Suho me llevó a una sala de interrogatorios donde había un policía esperando. Me presentó y me explicó que era el oficial a cargo de mi caso.

Me senté en la silla que me indicaron y comencé a contar mi historia. Les conté todo, desde el momento en que mi padre  puso una mano sobre mi,  hasta el momento en el que me encadeno y que Seojun me salvo.

El policía escuchó atentamente, tomando notas y haciendo preguntas ocasionalmente. Suho estaba sentado a mi lado, ofreciéndome su apoyo y su tranquilidad.

Justo cuando estaba terminando de contar mi historia, Seojun entró en la sala. Se sentó en la silla que estaba enfrente de mí y me sonrió tranquilizadoramente.

– Estoy aquí para apoyarte – me dijo. – Y para ser testigo de lo que pasó

El policía asintió y comenzó a hacerle preguntas a Seojun sobre lo que había visto y experimentado. Seojun respondió con calma y claridad, confirmando todo lo que yo había dicho.

Me sentí un poco más tranquila al saber que Seojun estaba allí para apoyarme. Sabía que juntos, podríamos hacer que la justicia se cumpliera.

Después de pasar por la comisaría y dar mi declaración, me sentí un poco agotada emocionalmente. Suho debe haber notado mi estado, porque me sugirió que fuéramos a comer algo y pasáramos un momento juntos, solo él y yo.

Acepté con gusto, y Suho me llevó a un pequeño restaurante cerca de allí. Era un lugar acogedor y tranquilo, con una atmósfera relajada que me ayudó a calmarme un poco.

Nos sentamos en una mesa pequeña cerca de la ventana, y Suho me preguntó qué quería comer. Pedimos algo de comida coreana, y mientras esperábamos a que llegara, Suho me tomó la mano y me miró con una sonrisa suave.

– ¿Estás bien? – me preguntó, su voz llena de preocupación.

Asentí con la cabeza, sintiendo un poco de gratitud hacia él.

– Sí, estoy bien– le dije. – Gracias por estar aquí conmigo

Suho sonrió y me apretó la mano.

– Siempre estaré aquí para ti – me dijo. – No importa lo que pase –

Me sentí un poco emocionada al escuchar sus palabras, y miré hacia abajo, tratando de contener mis lágrimas. Suho me levantó la barbilla y me miró a los ojos.

– No llores –  me dijo, su voz suave y tranquilizadora. – Estoy aquí para ti. Siempre.

– Sí, es solo que ha sido muy difícil –  le dije a Suho, mi voz apenas audible – Denunciar a mi propio padre... es algo que nunca pensé que haría

Suho me apretó la mano, ofreciéndome su apoyo y comprensión.

– Lo sé –  me dijo. – Debes haber pasado por un momento muy difícil. Pero recuerda que hiciste lo correcto. Tú no tienes la culpa de lo que el te hizo

Me sentí un poco aliviada al escuchar sus palabras, pero todavía sentía un peso en mi corazón. Denunciar a mi padre había sido un paso difícil, pero sabía que era necesario para poder avanzar y encontrar la justicia.

Después de comer y hablar un rato con Suho, me sentí completamente agotada. El estrés y la emoción del día habían sido demasiado para mí, y me sentí como si estuviera a punto de colapsar.

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⏰ Última actualización: Mar 09, 2025 ⏰

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