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El sol destilaba su luz dorada en lo más alto del cielo azulado cuando el carruaje se detuvo frente a la mansión Na.
Jaemin y Haechan no tardaron en bajarse del vehículo, estirando por fin las piernas.
Varios de los fámulos que ya los esperaban en el exterior de la mansión comenzaron a entrar sus maletas conforme los guardias las iban bajando de los carruajes.
El viaje de regreso había sido más lento que el de ida. Posiblemente porque esa fue la petición de Doyoung. El guardia más valeroso de Jeno había sido insistente con los custodios que los acompañaron. Les ordenó que cuidaran con su vida la integridad de los omegas, porque de lo contrario no solo se enfrentarían a él, sino también a la furia del líder.
Y nadie quería ser víctima de la ira del gran héroe de Arcadia.
Doyoung hubiese preferido llevar de regreso a Jaemin y Haechan por él mismo, sin embargo, debido a todo lo que estaba ocurriendo no podía dejar desprotegido a Gridzen.
Así que se encargó personalmente de enviar a los mejores de sus hombres, todos betas, para evitar cualquier situación incómoda o de peligro en el camino.
-Conde, al fin está de regreso. -Taeil, el fámulo de la condesa, se acercó a Jaemin con una amplia sonrisa e hizo una reverencia frente al omega-. Es un honor volver a tenerlo aquí. Hemos añorado su presencia.
Jaemin lo miró con notable hostilidad.
-¿Mi madre ya regresó? -inquirió serio.
-Aún no. La condesa fue al este a arreglar algunos negocios, así que no debe tardar en regresar. Me he hecho cargo de la mansión en su ausencia, pero ya que usted está de regreso puede tomar su lugar.
Eso sin duda alguna seguía desconcertando al omega pelirrojo. Su madre solía desaparecer por periodos de tiempo. No obstante, nunca lo había hecho por tantos días. Desde que Taemin le envió la carta hasta ese momento ya habían transcurrido varias lunas. ¿Qué podría estar haciendo ella? Preguntarle a Taeil no era una opción. Ese viejo le era fiel a su madre de la misma en que Taemin lo era con él.
Suspiró. Tan solo esperaba poder salir de esa mansión cuanto antes.
Era triste. Demasiado. Pero ya no sé sentía tan seguro en el lugar donde creció y experimentó tantas cosas buenas, las cuales ahora se veían eclipsadas por la maldad de su progenitora.
Jaemin desvió la atención del beta hacia Haechan, y esta vez su expresión se ablandó.
-Debes de estar cansado.
-Algo -admitió el omega menor-. Pero me gustaría ver a Giselle. Siento que ha pasado una eternidad.
-Lo mejor será que vayas a descansar. -Le aconsejó Jaemin con una sonrisa-. El viaje fue largo y no has podido dormir correctamente. Puedes ver a Giselle después de eso, ¿bien?
Haechan apretó las comisuras de sus labios en una mueca pero terminó asintiendo.
-Está bien, iré a mis aposentos ahora mismo.
Jaemin vio ingresar a Haechan a la mansión y después esperó a que los guardias terminen de bajar su equipaje para despedirlos. Tenían la orden de regresar tan pronto como ellos estuviesen en Siria.
Cuando finalmente lo hizo, también ingresó a aquel lugar que sería su hogar por un tiempo más. Taeil lo siguió de cerca.
-¿Acaso mi madre te ordenó que seas mi sombra? ¿Qué haces siguiéndome? -Jaemin se giró para encarar al beta al inicio de las escaleras.
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La joya del alfa ♡ Nomin
Fanfiction[Adaptación] ADVERTENCIA: ⭑Esta historia posee contenido adulto, es decir, temáticas como violencia, asesinatos, torturas, mención de violación (no descrita), y otras temáticas con las cuales ciertas personas pueden sentirse susceptibles, así que le...
