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Las calles del pueblo estaban llenas de color, y las personas iban caminando de un lado a otro con los últimos preparativos del festival y visitando los diversos puestos de comercio; que iban desde venta de joyas y prendas de vestir, hasta de dulces y otros productos de comer.
Haechan observaba todo con una gran sonrisa en los labios y los ojos destellando en alegría. Amaba el festival lunar.
Las personas lucían felices y todo era una gran algarabia.
Además, disfrutaba mucho de poder caminar con libertad en las calles del pueblo. Desde que era un niño fue tratado por el conde Na con el mismo cariño y preocupación con el que él cuidaba a Jaemin y a Giselle, lo hizo sentir parte de la familia, como si también fuera su hijo. Por ello, al igual que Jaemin, tenía ciertas restricciones con respecto a salir de la mansión cuando quisiera.
No tuvo problemas con ello, era lo menos que podía hacer luego de ser recibido por alguien que le daba tanto cariño, pero aún así, siempre sintió ese fuerte deseo por la libertad.
Esas ganas imperantes de correr lejos y perderse en la grandeza del mundo.
A pesar de que Jaemin le decía constantemente que su lugar no era el exterior, por lo torpe que solía ser y lo indefenso que lucía, lo cierto era que disfrutaba en demasía poder caminar con libertad.
Quería ver lo que había más allá del pueblo, pero dudaba mucho de tener la oportunidad de hacerlo.
Tenían razón cuando decían que él era ingenuo. Desde niño el conde lo encerró en una burbuja para que nadie lo lastime, y cuando creció y su padre adoptivo ya no estuvo, Jaemin se encargó de cuidarlo.
Si lo pensaba con detenimiento, nunca había hecho algo por sí mismo. Admiraba mucho a Jaemin porque a pesar de todo, él tenía carácter.
Los omegas eran clasificados como seres indefensos, pero Jaemin distaba mucho de serlo. Lo había visto defenderse en más de una ocasión de otros alfas, incluso lo defendía a él y a Giselle de su propia madre.
Quería ser como Jaemin, pero no se imaginaba a sí mismo con todo ese coraje.
Por ello desistió de la absurda idea de algún día poder salir de las paredes de la mansión que lo habían acogido desde su infancia.
Además, debía cuidar a Giselle.
Más que por agradecimiento, lo hacía porque genuinamente la quería. Ella era como una hermana mayor. Era lo que siempre le decía el conde Na. Giselle era su hermana, al igual que Jaemin. Incluso si no compartían la misma sangre, sus sentimientos los unían.
Y él se sentía querido por ambos.
-¿Seguiremos dando vueltas, joven? -La voz de Taemin hizo que Haechan dejara de husmear en uno de los puestos, donde un vendedor le mostraba una gran diversidad de diseños de broches para el cabello.
-¿Estás aburrido, Taemin? -dudó con una diminuta mueca.
-No se trata de eso. El joven Jaemin dijo que no debía tardarse.
-Jaemin se quedó con Giselle. -Haechan regresó su atención a los broches -. Estoy seguro de que no notará si nos tardamos. Además, quiero hacerle un regalo bonito a Giselle. Si tú quieres puedes elegir algo para Jaemin.
-El joven ya lo tiene todo, no hay razones para comprar algo que no necesita.
Haechan lo volvió a mirar.
-Pero es agradable recibir regalos, Taemin. Jaemin lo valoraría mucho, aún más viniendo de ti.
Taemin se lo quedó mirando sin una expresión genuina en el rostro.
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La joya del alfa ♡ Nomin
Fanfiction[Adaptación] ADVERTENCIA: ⭑Esta historia posee contenido adulto, es decir, temáticas como violencia, asesinatos, torturas, mención de violación (no descrita), y otras temáticas con las cuales ciertas personas pueden sentirse susceptibles, así que le...
