The Puré Bloods
Hace siglos, una estirpe de seres místicos fue traicionada . Como castigo, fueron maldecidos y obligados a aislarse del mundo, condenados a existir en las sombras mientras su historia se desvanecía en el tiempo. Conocidos desde enton...
Días habían pasado tras aquellos últimos acontecimientos entre madara y tobirama, este último siendo visitado en momentos inoportunos, haciéndolo molesto y agotador.
Hashirama por su parte se estaba sintiendo extraño, casi acosado, sentía como si lo observaran durante las noches, haciéndolo incomodo cada que buscaba privacidad para bañarse o demás, estaba casi convencido de que era pura paranoia debido al aumento de casos de muertos en la aldea
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El sol descendía lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpuras, mientras las sombras alargadas sobre las casas de aquel lugar cubrían los senderos de tierra. El murmullo del riachuelo cercano se mezclaba con el canto distante de las aves regresando a sus nidos. En la aldea,específicamente en la torre del hokague, donde los rayos del sol ocultandose eran sobresalientes y refrescantes. Allí estaba el moreno, Hashirama, deslizando sus dedos por cada pergamino que leia, sus ojos castaños cansados, su atención y pensamientos fijos en lo que estaba sucediendo en su aldea algo agobiante en los últimos días.
Hashirama soltó un largo suspiro dejando un momento aquel pergamino a un lado ,dejó caer con suavidad sus brazos sobre su escritorio y posteriormente su cabeza hundiendose alli y cerrando sus ojos, estaba tan ocupado que ni dormir con normalidad podia , lentamente sus pensamientos se fueron despejando hasta sumirse en un sueño profundo.
Sin que este supiera quella escena estaba observada a cada detalle por un azabache, sentado en una de las amplias ramas de un árbol, sus ojos rojos y profundos observando con calma y anhelo esperando pacientemente el momento ideal.
Este se la había pasado observando al moreno en las últimas semanas. Encontrando encantador cada gesto, movimiento y expresión a quien llamaban el 'hokage de la aldea' o en pocas palabras como escuchaba de vez en cuando, Hashirama, aquel hombre que observaba era Izuna Uchiha, un vampiro que recientemente había encontrado algo encantador en aquel hombre.
Sus ojos evaluaron la situación, el cabello largo y regado sobre el escritorio, la posición extraña para el de Hashirama al dormir, una pequeña y sutil sonrisa se plantó en sus labios. Estaba flechado eso era seguro y en cuanto olio y detallo aun más a aquel hombre se dio cuenta que era su destinado eso había sido como la cereza del pastel indicando que era más que obvio que debía estar al lado de aquel hombre.
Tras unos largos minutos con cautela salto de aquella rama y aprovecho el marcó de la ventana sobresaliente de la torre, justamente en la oficina del moreno. Con cautela abrió aquella ventana sin seguro y se adentro en la acogedora oficina, con pasos silenciosos y decididos camino hacia Hashirama, notando el estado profundo y de sueño de este, sus pálidas y grandes manos tomaron uno de los mechones de cabello castaño del contrario, sintiendo la suavidad de este, sintiendo algo agitarse en su interior.
Era emocionante estar cerca de el y no solo observarlo o simplemente decirle unas breves palabras en la oscuridad...no..estar frente a el era fascinante, su otra mano tomó con suavidad la cabeza del moreno, levantandolo con suavidad y observando su expresión dormida.