26.

36 3 0
                                        

Verdad.

Angeline

Despierto y sacudo mi cabeza, tengo un dolor ligero.

La luz del día se cuela por la ventana, mis ojos se adaptan a la vista que tengo delante.

— Veo que despertaste.

El hombre que esta a mi lado habla y yo no puedo creerlo. Sus ojos negros me observan en silencio.

Él sonrie y se levanta, su pijama es de spiderman y camina hasta una habitación que parece ser el cuarto de baño.

— Quiero que te acomodes para desayunar. — Su cabello esta un poco desordenado pero le da un toque perfecto, antes de cerrar la puerta se gira hacia mí y me señala .— Y espero que hoy si me tengas una explicación.

Con eso cierra la puerta y solo escucho como cae el agua en la ducha.

Reacciono levantándome de la cama lo más rápido posible, haciendo que me caiga en el proceso. Me miro en el espejo y puedo ver como llevo ropa de él que me queda súper holgada y unas pequeñas ojeras me acompañan.

Que he hecho.

¿QUE ESTABA PENSANDO?

Cariño, no estabas pensando.

Estúpida conciencia.

Me pongo a pensar un poco de como termine aquí y los recuerdos me llegan uno tras de otro.

Yo lo se todo, solo me hago el sorprendido para el espectáculo.

Liam..

Mi pecho se aprieta y caigo sobre mis rodillas sin poder controlarlo.
Mi vista se nubla y ya no puedo controlar mi respiración.

— Hey pequeña

Siento que alguien me toma de mis hombros sacudiéndome para que me enfoque, pero no puedo.

— Pequeña estas sufriendo un ataque de ansiedad, necesito que te concentres en mi voz.

Mis manos tiemblan.

— No dejaré que te pase nada malo, estoy contigo.

Y todo se vuelve negro

No, eso no fue lo que sucedió.

No dejaré que te pase nada malo.

Toma mi mano y acaricia mi cabello lo más gentil posible mientras me abraza, me hace imaginar los lindos atardeceres, el mar o el canto de los pájaros.

Pasan los minutos y mi respiración se va tranquilizando, todo lo antes dicho trato de bloquearlo de mi mente.

— Gracias.

Me separo de él y miro su rostro pero aunque su voz se me hacia conocida no es así.

Frente de mi tengo a un chico un poco más joven que yo, sus ojos son color marrón y piel canela; Una linda sonrisa se dibuja en ella.

— No es nada, hasta en los momentos más débiles siempre necesitamos ayuda.

Me ayuda a ponerme de pie y noto que es más alto que yo.

— Angeline, ese es mi nombre.

Le ofrezco mi mano y él la toma, en su mirada puedo notar algo diferente pero ensancha más su sonrisa.

— Un gusto conocerte.

¿Solo eso? ¿No se presentará?

Se despide con su mano para seguir su camino.

𝙇𝙖 𝙥𝙖𝙧𝙩𝙚 𝙤𝙨𝙘𝙪𝙧𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖, 𝑼𝒏 𝒂𝒎𝒐𝒓 𝒆𝒏𝒇𝒆𝒓𝒎𝒊𝒛𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora