Verdad.
Angeline
Despierto y sacudo mi cabeza, tengo un dolor ligero.
La luz del día se cuela por la ventana, mis ojos se adaptan a la vista que tengo delante.
— Veo que despertaste.
El hombre que esta a mi lado habla y yo no puedo creerlo. Sus ojos negros me observan en silencio.
Él sonrie y se levanta, su pijama es de spiderman y camina hasta una habitación que parece ser el cuarto de baño.
— Quiero que te acomodes para desayunar. — Su cabello esta un poco desordenado pero le da un toque perfecto, antes de cerrar la puerta se gira hacia mí y me señala .— Y espero que hoy si me tengas una explicación.
Con eso cierra la puerta y solo escucho como cae el agua en la ducha.
Reacciono levantándome de la cama lo más rápido posible, haciendo que me caiga en el proceso. Me miro en el espejo y puedo ver como llevo ropa de él que me queda súper holgada y unas pequeñas ojeras me acompañan.
Que he hecho.
¿QUE ESTABA PENSANDO?
Cariño, no estabas pensando.
Estúpida conciencia.
Me pongo a pensar un poco de como termine aquí y los recuerdos me llegan uno tras de otro.
— Yo lo se todo, solo me hago el sorprendido para el espectáculo.
Liam..
Mi pecho se aprieta y caigo sobre mis rodillas sin poder controlarlo.
Mi vista se nubla y ya no puedo controlar mi respiración.
— Hey pequeña
Siento que alguien me toma de mis hombros sacudiéndome para que me enfoque, pero no puedo.
— Pequeña estas sufriendo un ataque de ansiedad, necesito que te concentres en mi voz.
Mis manos tiemblan.
— No dejaré que te pase nada malo, estoy contigo.
Y todo se vuelve negro
No, eso no fue lo que sucedió.
— No dejaré que te pase nada malo.
Toma mi mano y acaricia mi cabello lo más gentil posible mientras me abraza, me hace imaginar los lindos atardeceres, el mar o el canto de los pájaros.
Pasan los minutos y mi respiración se va tranquilizando, todo lo antes dicho trato de bloquearlo de mi mente.
— Gracias.
Me separo de él y miro su rostro pero aunque su voz se me hacia conocida no es así.
Frente de mi tengo a un chico un poco más joven que yo, sus ojos son color marrón y piel canela; Una linda sonrisa se dibuja en ella.
— No es nada, hasta en los momentos más débiles siempre necesitamos ayuda.
Me ayuda a ponerme de pie y noto que es más alto que yo.
— Angeline, ese es mi nombre.
Le ofrezco mi mano y él la toma, en su mirada puedo notar algo diferente pero ensancha más su sonrisa.
— Un gusto conocerte.
¿Solo eso? ¿No se presentará?
Se despide con su mano para seguir su camino.
ESTÁS LEYENDO
𝙇𝙖 𝙥𝙖𝙧𝙩𝙚 𝙤𝙨𝙘𝙪𝙧𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖, 𝑼𝒏 𝒂𝒎𝒐𝒓 𝒆𝒏𝒇𝒆𝒓𝒎𝒊𝒛𝒐
Random- 𝘜𝘯𝘢 𝘤𝘩𝘪𝘤𝘢 𝘪𝘯𝘰𝘤𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘰 𝘯𝘰 𝘵𝘢𝘯 𝘪𝘯𝘰𝘤𝘦𝘯𝘵𝘦 - 𝘜𝘯𝘢 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘴𝘪ó𝘯 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘪𝘻𝘢 - 𝘜𝘯𝘢 𝘧𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢 𝘳𝘰𝘵𝘢 - 𝘜𝘯 𝘢𝘴𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘯𝘰 𝘧𝘳í𝘰 - 𝘜𝘯 𝘴𝘦𝘤𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 -𝘜𝘯 𝘮𝘪𝘴𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘳𝘦𝘴𝘰�...
