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Las personas que más sonrien son aquellas que llevan más dolor en su corazón, es su forma de sobrellevarlo, ayudan y aconsejan a los demás cargando con su propio corazón roto.

Ixael Ferreira.

Detras de un rostro lleno de frialdad hay un triste pasado.

Desconocido:

Mis pasos se dirigen a un sitio que conocen perfectamente.

La puerta se abre y paso a la habitación que esta solo iluminada por una pequeña lampara sobre la mesa de noche.

Ella esta sentada sobre la cama con un libro entre sus manos, las cadenas hacen ruido cuando ella se arrodilla haciendo una referencia.

— Amo me alegra recibir su visita, sea bienvenido.

Su voz con aquel acento característico de su país suena maravilloso.

Me acerco tomando su mentón, la suave caricia la hace cerrar los ojos, su rostro esta sucio.

Comment te sens-tu, chat ?

— Bien amo, gracias por preguntar.

Saco la llave de mi bolsillo y abro las cadenas, las muñecas un poco rotas por los movimientos.

Al estar libre me abraza, la recibo aunque tiene un olor un poco desagradable.

— Ve a ducharte, preparate para mí.

Se separa y me sonríe, a pesar de su actual estado ella sigue fingiendo con aquella alegría.

Se aleja para entrar en el cuarto de baño para asearse cuando mí voz la detiene.

— ¿Crees que soy un monstruo?.

Ella se gira un poco mirando al suelo.

— ¿Un monstruo dispuesto a amar?— Sigue su camino, al llegar aprieta el tomo de la puerta con rabia.— ¿O Simplemente un ser humano con heridas profundas que necesitan sanar?.

Suelta una risa sarcástica, se acaricia el cabello pero decide mirarme, en sus ojos un gran odio, aún no supera lo que le sucedió.

— Luck Marshalcler no olvides quien eres, y tu eres un monstruo.

Eso me hace crear una sonrisa de suficiencia, me gusta que me revele todo el odio que tiene por mí.

Con eso cierra la puerta dejándome solo en la sala.

Pasan los minutos, de pronto escucho que tocan la puerta. Luego de un "adelate" entran mi asistente personal junto a la persona que llevo esperando desde hace un tiempo.

Enciendo un cigarrillo sentandome en uno de las sillones. Hago una reverencia burlona mientras inhalo el humo.

— Bienvenido a casa querido hermano.

Su mirada fría me clavan cuchillos como de costumbre, eso me hace sonríe genuinamente.

Álvaro tambien entra a la habitación con una botella en su mano, el olor a alcohol me hace arrugar la nariz.

Al ver a el recién llegado aplaude como niño pequeño.

— Jefe, Mike decidió venir a ver a su familia.

Hanna acomoda sus grandes gafas haciendo que el simple hecho llame mi atención, ya la llamaré más tarde a mi despacho.

— Callate, trae información.

Álvaro le lanza un beso haciendo que coloque una cara de asco. Hago una seña para que hagan silencio.

— Hanna, retirate.

𝙇𝙖 𝙥𝙖𝙧𝙩𝙚 𝙤𝙨𝙘𝙪𝙧𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖, 𝑼𝒏 𝒂𝒎𝒐𝒓 𝒆𝒏𝒇𝒆𝒓𝒎𝒊𝒛𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora