Fallé, fallé, fallé y mil veces más, FALLÉ al enamorarme de él, al creer que con él iba a ser distinto. Sinceramente, no sé porque siempre creía en ideas superfluas, como el alguna vez caminar juntos de la mano o que yo por primera vez en mi perra vida le presenté un "novio" a mamá, ya que el hacerlo era como "la bomba" es mi novio, ¿captas? O bueno, yo quería que eso fuese.
*
Sin embargo, no fue así, en realidad todo lo contrario. Alexander, sí, así se llamaba. Siempre un tonto al responder pero, muy audaz al actuar y más si era con una jovencilla que a obvios ojos era menor que ella (solo nos llevábamos 2 años, pero lo hago ver como si fuese más). No va al caso, siempre amable. Me invitó a su casa un sábado, dos meses después de conversaciones diarias por el chat, intentábamos estar lo más conectados o unidos, tal vez para apegarnos el uno al otro, claro está que solo era su estrategia para que yo llegue a enamorarme ciegamente de él y acatar en un futuro TODO lo que el me pida. ¡Mierda! Y claro, FUE ASÍ. No me adelantaré tanto, prosigo... ese sábado fui a su casa y ¡Oh, sorpresa! no había nadie, era como si lo hubiese planeado todo, su casa vacía, yo con él mirándonos fijamente, sentir como su mirada me penetraba el alma como diciéndome esperé mucho por este día, siempre creía que el iba a ser el "hombre de mi vida", siempre aunque como suelo hacerlo me hacía ideas que no eran.
Era extraño, era la primera vez que nos veíamos, sin contar las miraditas anteriormente, aunque yo me refiero a VERNOS, cara a cara, face to face. Fue o era una sensación sensacionalmente rara. Recuerdo muy bien, él me abrazó y conversamos...
- ¿Estás nerviosa?
- Por nuestra primera cita, sí.
- Amanda esto es más que una cita, ya estás en mi cuarto.
- Pe... pero, yo no planeo hacer nada, solo estamos más cómodos, ¿verdad?
- Hm...
¡Mierda! Creo que fue la peor respuesta del mundo, o sea de por si era una zorra y qué buena que era jajaja. Primera cita y ya en su cuarto supongo que así son las relaciones de ahora, se conocen, se sienten atraídos y ¡pam! a la cama. En fin, yo no quería que ese fuese mi caso, yo quería algo DISTINTO, sí, distinto omitiendo mi pasado sexualmente activo. Moría de ganas, de tocarlo, besarlo y que, si se daba fuera suya. Casi, casi, pero AFORTUNADAMENTE no.
- Eres muy linda a luz de tarde, Amanda.
Pero, ¡qué idiota! Qué floro tan pobre! Ya iba a anochecer y mencionó "luz"aunque no puedo negarlo, me encantó cuando lo dijo.
- Gracias- dije avergonzada-.
- Vayamos a comer un helado, me dijiste que te gustaban, vamos párate linda.
Estarán en dudas, esta chica es una inestable, primero dice que si le gusta y luego, no? Inestable, sí, eso era o me caracterizaba, creo. En mi uso de razón sabía que solo me pala-breaba pero, babeaba tanto por él que me hacía la estúpida y de tanto fingir que me gustaban sus palabras (aunque, si me gustaban) terminé enamorando de cada palabra así sea una grosería proviniendo de su boca, esa boca que moría por besarla.
*
Ya eran las ocho de la noche, salimos de su casa luego de una espectacular conversación, me contó sobre su familia, lo mal que se llevaba con su papá y cómo sus padres cuando el tenía solo 11 años se separaron, me sentí mal cuando me dijo todo eso, yo agradecí que me haya contado esas cosas de él pese a que me daba cuenta como jugaba con mi mente, la típica de los hombres... háblale de la familia y caerán a tus pies. Hombres, ¡perros todos! Como les decía, fuimos a una tienda muy bonita, decorada de cuadros de personas con sonrisas de oreja a oreja comiendo helados, hamburguesas o cualquier otro plato que servían ahí, el punto era que el lugar se sintiese acogedor. No me quejo, él pagó todo, así debe ser, no? Muy rata yo, elegí un helado a media caña carolin. Que gaste, es lo mínimo. Muy romántico él pidió lo mismo que yo, su romanticismo era demasiado y yo cada vez más tonta me enamoraba de él.
Nos la pasamos ahí como hora y media, seguíamos conversando sobre lo que nos gustaba y lo que no. En un momento, sentí como me miraba, esa mirada tierna pero muy inusual proviniente de él. Yo me hacía la que no me daba cuenta, típica de nosotras, no? (risas).
Él tenía un don de encantar a las personas o bueno, a mi me encantaba, supuse que ese mismo efecto que causa en mi lo causaría en otras chicas con las que anteriormente haya salido, solo SUPUSE. A pesar de que sea físicamente muy guapo (en serio), me resultaba rarísimo que no tenoa una novia al costado, alguien con la cual pasear de la mano, ir a comer como lo estaba haciendo conmigo, ir al cine, preparar cupcakes juntos, tomarse fotos, todas esas vainas que la mayoría de parejas hacen al conocerse o bueno, cuando ya tienen un relación. Reitero, solo SUPUSE. Aún no sabía la razón y por más que pude siempre me evadió esa respuesta.
- Y dime, ¿qué te hace interesarte en mi?
- Eres muy guapa...
Me sonrojo y creo que se nota, tengo la pésima reacción de sonrojarme, es que soy blanquísima, así leche, leche.
- (sonríe) No te averguences, lo eres.
- Gracias.
Solo me muestra sus dientes que, no están a juzgar, derechos, blancos y unos hermosos caninos que parecían colmillos, todo un vámpiro mi -casi- novio.
- ¿Por qué no tienes novia? - le pregunté -.
- Suelen alejarse de mi, sigo sin entender, pero lo hacen.
En esos momentos no entendía el porqué y cuando iba a preguntarle porqué, me dijo esto:
- Es que soy muy yo, muy abierto a lo que venga, no me mido muchas veces...
Dijo esto mirando el helado que ya estaba a la mitad y es que, nos pedimos un helado súper grande que, a duras penas yo iba por la mitad y el sufría al acabarselo, era DEMASIADO helado. Me desvié, cuando él dijo eso, fue como una mirada de comerciales que cuando dicen una confesión metafórica suben su mirada y te derriten o carcomen con sus ojos, así hizo él. Tragué saliba.
- Medirte, ¿en qué cosas? No creo que sean malas -me río- o si?
- (solo atinó a regalarme una media sonrisa) Vamos, es tarde, tengo que llevarte a casa.
Le dije que estaba bien, mi madre, toda una controladora no paraba de llamarme, yo había puesto mi celular en vibrador pero, aún así jodía. De todas formas, yo amaba a mi madre.
Me dejó en casa, saludó a mi madre y ella, como solía hacerlo con los AMIGOS que yo llevaba a casa, les preguntaba hasta lo más mínimo, así era ella ESPECIAL. Como vivía a la vuelta de mi casa, solo me dijo te veo luego, espera mi mensaje. Me derretí y esperé.
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Enamorada hasta los codos.
RomanceElla se llama Amanda y el Alexander. En el transcurso de las horas, iré escribiendo y publicando los capítulos que sigan. Gracias por entender, lo estoy escribiendo yo. Espero les guste :)
