veintisiete

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Hinata mantuvo brevemente el silencio, tratando de encontrar alguna respuesta en la mirada severa que Shisui había puesto. Los ojos de quién es su esposo la miraban fijamente, sin chispas de alguna duda en ellos, como si le confirmara su locura en esas palabras. Se pregunto si acaso algo anda mal, o si pasó algo en aquella batalla donde rescataron al Kazekage, pero el silencio se prolongó en ambos, y no necesito más palabras para estar segura de que aquello era la voluntad de Shisui. Así como en algún punto Shisui puso la fe ciega en ella, sin opinar o ir en su contra, le estaba pidiendo lo mismo, y no por un motivo alocado, si no por su terrible sentimiento de amor que lleva a la locura a cualquiera del clan Uchiha. Hinata lo entendió, supo que era aquello, que era esa maldición del clan, no solo por ver su mirada decidida, si no porque durante aquel viaje que hizo con Sasuke, supo de muchas historias del clan, muchas dónde ellos transforman el amor en tragedia, en sacrificios para llenar esos vacíos.

Las pestañas de Hinata rozaron su piel, haciéndola caer en cuenta que Shisui esperaba una respuesta de ella, y aún que está fuera contraria a su petición, probablemente la iba a seguir, como en otras ocasiones, sin embargo ella también entiende que ser egoísta no está ligada a su naturaleza, no es todo sobre ella, también los deseos del Uchiha deben ser escuchados. Y con todos en contra, Hinata daría el paso hacia la oscuridad con él, cortando definitivamente los lazos que aún mantiene en mano con la aldea.

—De acuerdo... — susurro convencida de seguir a su lado.

El hombre, quien al inicio dudaba en que ella iba a aceptar, sonrió satisfecho con la mención.

—Itachi viene hacia acá junto a Sasuke y Neji. — las emociones de adrenalina emergieron en el cuerpo de la hyuga —Vamonos.

Con la distracción de Suna al ver a su joven Kazekage vivo, nadie presto atención en ambos, ni pudo poner en duda sus razones para escabullirse en plena celebración. La única persona que vio de lejos aquella escena fue el antiguo Kazekage, los vio sabiendo que ella también se percató, y susurro unas palabras que Hinata entendió bien, no por escucharlas, si no porque ya las había visto antes articularse en sus labios.

Shisui le tomo del brazo para guiarle fuera, con cuidado salieron de la multitud y cuando ya estaban por salir, se detuvieron. Hinata entrelazó los dedos en él para darle confianza en que estaba ahí, a su lado. Frente a ellos Itachi apareció mostrando sus ojos rojos, juzgando sus acciones con una mirada llena de decepción. En algún punto supo que la disputa sería tan mala, que no fue necesario decir una palabra de excusa, o preguntarles sus razones.

—Crei que mi trato fue claro. — Itachi mostró los tres esperarles de esos ojos moverse hasta quedar unidos—Shisui.

A su lado Sasuke estaba también ahí, mostrándose tranquilo luego de su combate. Sus ojos de igual forma estaba girando, mirándola a ella en específico. Y finalmente, Neji dió un salto a un costado, buscando su rostro para poder confirmar que era Hinata Hyuga.

—Hinata-sama. — la llamo dudoso —Lord Hiashi está esperando por usted.

El castaño quería trasmitir seguridad en sus palabras, quería hacer tocar el corazon de la hyuga para hacerla entrar en razón y evitar una discusión a gran escala. El chakra de los cuatro estaba en un río lleno de corrientes, por lo que una pelea era inevitable sin una de las partes no tomaba la razón, una cuál Neji confía en Hinata debía dar.

—Vete, Itachi. — sugiero el mayor en una advertencia amistosa.

—El trato, Shisui. — recordó sin moverse —Tenemos un trato.

El rostro de manos Uchiha mayores nos mostraba emociones, como si fuera una pelea de voluntad.

—A la mierda tu trato. — hablo mostrando esa sanguinaria personalidad que solo dejaba salir en pocas ocasiones— Me iré con Hinata.

Sacrificios [EN EDICION]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora