—Estas usando labial rojo en Lunes.
—¿Qué?
Sam, recién bañado y con un agradable aroma a perfume, dejó sorprendida a su novia luego de regalarle un beso en la mejilla. Candy cerró su casillero y lo miró. Él traía consigo una flor, una rosa, se la entregó con una sonrisa y ganas de besarla.
—¿Y esto? —Candy estaba más que sorprendida, obviamente.
—Es una rosa, siempre te han gustado. Y creo que últimamente he sido un patán al desconfiar de tí. No quiero que me perdone, pero sí que me disculpes.
Su rostro totalmente arrepentido casi la convencían de nuevo, pero cuando su mirada se posó en un Christopher que se sentaba en la banca metálica al otro extremo del pasillo, la hicieron recordar todo lo malo de Sam y sobretodo el hecho de haber visto con sus propios ojos como se besaba con esa chica desconocida en la fiesta.
—Está bien —Sonrío sin más.
Sam se acercó más a ella y la besó con profundidad, y aunque Candy no era capaz de responder a su beso, lo hizo por obligación, sin embargo, cuando sintió la mano de Sam descender hacia sus glúteos fue que se detuvo y le dio un leve empujón.
—¿Qué pasó? —le averiguó él.
—Oh, lo siento... Es que amanecí con un poco de malestar —mintió, sin despegar la mirada de Christopher.
—¿Y ya has tomado algo? ¿Has ido al doctor?
—No, solo es un pequeño dolor de estómago. Pasará pronto.
—¿Te parece si hoy, saliendo de la universidad nos escapamos al cine? Hace mucho tiempo que no estamos juntos.
Si no lo hubiese visto besar a otra persona, probablemente aquel puchero en su cara la convencería, pero estaba agradecida de tener a Christopher frente a ella para recordarle cada cosa del sábado de semanas atrás.
—Está bien —respondió sin muchas ganas. Enserio no quería salir con él.
Sam se fue hacia su aula de estudios y Candy se dirigió a la suya sin perder de vista a Chris, quien caminó detrás de ella. Su clase empezó como algo normal, Candy pasó al frente de la clase luego de un compañero para ayudar con la exposición; su mirada no se despegaba del resto de la clase y en especial de Christopher, este la observaba de arriba abajo mientras sonreía, cómplices.
En las últimas seis semanas habían tenido varios encuentros, ambos se llevaban bastante bien, y en ocasiones se quedaban a dormir juntos.
No está de más decir que ambos ya sabían demasiado del otro.
—Entonces te gustan las rosas —habló Chris al sentarse a su lado—. ¿Yo debería regalarte rosas también?
—¡Shh! —hizo un espacio para terminar de apuntar lo que había en la pizarra— Me gustan las rosas, pero tu no puedes darme eso cuando estemos en público, de hecho no sé si sea buena idea que me regales flores.
—Que tontita eres, Candy.
—¿Uh? —ella elevó la vista y lo encontró serio, apoyado sobre su puño.
—Te has equivocado en esta palabra —le señaló en la pantalla del ordenador—. No pude evitar fijarme en eso, soy un poco perfeccionista con...
—Con la ortografía y gramática, lo sé. Haz corregido al profesor en más de una ocasión —añadió mientras corregía aquella palabra.
—Hoy los amigos de tu novio se han acercado a mí para preguntarme donde estuviste anoche. Les dije que no sabía y uno de ellos quiso golpearme.
—¡Oh, por dios! ¿Te golpeó?
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RED LIGHTS +18
FanfictionEl rojo es el color del fuego; estimula, halaga el cuerpo y derrocha sensualidad. Y cuando ella lo supo, entendió porqué era el color favorito de Christopher.
