-Capitulo 7-

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Chris entró al salón y con rapidez se dirigió a Candy, se sentó y antes de saludar si quiera, decidió hacerle una pregunta.

—Una serie que supere a su versión película, ¿cuál escoges?

—Mmmh —pensó ella—. Hannibal. Opinión personal.

—¡¿Qué?! —averiguó impresionado.

Él bien conocía esa famosa película, sin embargo, nunca supo que tuviera una serie.

—No me mal entiendas. Del trabajo actoral de Anthony Hopkins ni siquiera se puede dudar, pero hay ciertos detalles en la serie que la vuelven más... —ella trataba de encontrar la palabra adecuada— adictiva, atrapante y hasta cierto punto shockeante por las muertes; me gusta la estética que maneja, la fotografía, los escenarios...

—Oh, ya.

—Además Mads Mikkelsen es extrañamente atractivo en el papel de un maldito loco —bromeó.

—Sí tan buena es, entonces tendré que hacerme un maratón —Chris encogió los hombros y se levantó hacia su asiento.

—Que raro eres —murmuró Candy, aunque él no pudo escucharla.

Candy no vio a Sam los siguientes dos días en la universidad, tal parecía que él la evitaba y, honestamente, agradecía que Sam no se asomara por ningún lado.

—¿Quieres que te lleve a casa? —averiguó Chris mientras bajaban las escaleras hacia el estacionamiento.

—Christopher —puntualizó ella, se detuvo y él hizo lo mismo, un poco consternado por su tono de voz—. La última vez hablamos sobre eso.

Candy elevó las cejas, pero Christopher quería que le dijera con palabras exactas a lo que se refería.

—Dime, dulce Candy —coqueteó, dejándola nerviosa.

—¡Me refiero al bondage! —chilló en voz baja.

Christopher sonrió.

Porque en días anteriores él le había confesado estar interesado en el bondage. Es cierto que fue un dato que se le escapó entre una broma, pero Candy se vio muy interesada y le preguntó más sobre ello. Christopher le habló de su gusto por eso, y claro, también le dijo que estaría muy fascinado y agradecido de que en algún momento ella se animara a intentarlo.

Candy, por otro lado, solo le dijo que lo pensaría e investigaría sobre ello, pues para ser sinceros, ella aún no sabía la diferencia de esa práctica al BDSM, pensaba que todo era como lo pintaban en libros, películas o páginas de información; golpes, azotes, torturas y cosas un poco más retorcidas, pero cuando supo que el bondage era más apegado al uso de cuerdas, cadenas, amarres y esa clase de cosas que no implicaban un dolor tan grande como el resto de las prácticas, entendió que estaba muy ansiosa por intentarlo.

Y ella llevaba varios días mandándole mensajes para que comenzaran a hacer esas cosas juntos, pero Christopher parecía burlarse de su necesidad, tanto que en ocasiones la ignoraba o decidía cambiar de tema.

—Para ser honesto he estado tratando de hacerte esperar, ya sabes, para que tus deseos aumenten al igual que tus expectativas.

—Wow, pues a este ritmo voy a salir de tu habitación decepcionada —cruzó sus brazos y se sintió victoriosa al atacar justo en el ego de Chris.

Christopher se negó, evitando su mirada y tomando rumbo, pero con una evidente sonrisa burlona en la cara.

—Llévame a tu casa ahora mismo —exigió mientras lo perseguía.

Christopher, aún con una sonrisa en la cara se subió a la moto y sacó las llaves de su mochila.

—¡Me iré ahora! —mencionó, juguetón.

RED LIGHTS +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora