Habías conocido a Polly Gray cuando tenías unos 20 años, tuvieron una aventura apasionada, pero cuando tú padre, que era socio de los selhbys se enteró, te mando a estudiar a España, al poco tiempo Polly se enteró de que tú padre te organizo un matrimonio.
Durante cinco años no supieron nada de la otra, hasta que en medio de una gala Polly, de ahora 45 años, se entera de que has vuelto con tu esposo al país, y que has llegado a la gala.
Polly sintió una oleada de emociones de todo tipo mientras observaba a Magnolia desde el otro lado de la habitación. Se veía tan hermosa como hacía cinco años, incluso más.
Dudó en acercarse, quería hablar con ella, pero ¿estaría dispuesta?
Tomó un trago de whisky que tenía en la mano antes de verla moverse para sentarse con su esposo. Algo en él llenó de ira a Polly al instante. Mangolia estaba del otro lado del salón del brazo musculoso de su esposo, era guapo y más alto que ella, solo unos dos años más grande que magnolia.
Polly lo observó desde lejos, apenas capaz de controlar la ira que bullía en su pecho al ver a estos dos amantes, ver a magnolia aparentemente feliz con su nuevo esposo, el lugar donde debería estar ella, no él.
Estaba bien vestido y era fuerte, un hombre que probablemente tenía mujeres que caían a sus pies y ahora estaba allí, con Magnolia. Polly lo observó mientras le susurraba algo al oído y le daba un beso en la frente.
Necesitaba un trago.
Sintiéndose sofocada en medio de la habitación llena de gente, decide salir al balcón a tomar aire. Cuando Polly enciende su cigarrillo escucha una voz detrás de ella.
-Hola....-susurras suavemente magnolia.
Polly se dio la vuelta hacia el origen de la voz, con el corazón palpitando en su pecho.
-¡Joder! -Miró hacia donde estaba Magnolia, parada detrás de ella, luciendo tan nerviosa como ella.
-No quería asustarte, perdón- Magnolia sonríe tímidamente con una mano en el pecho de su hermoso vestido blanco con espalda abierta.
Polly soltó una mueca burlona.
-Sí, bueno, lo hiciste bien- Mientras hablaba, su mirada recorrió a Magnolia, observando cada curva y cada marca de belleza en su piel. Habían pasado casi 6 años desde la última vez que se habían visto y, sin embargo, allí estaba ella, tan hermosa como siempre.
-Lo siento, de verdad...- susurra
Magnolia.
-Está bien -se encogió de hombros.
Sus ojos seguían recorriendo su rostro perfecto, su cabello, su cuerpo. Era como una obra de arte.
Polly se aclaró la garganta mientras hablaba de nuevo, desesperada por dejar de mirarlo por miedo a parecer una especie de pervertida.
-Te ves bien -dijo finalmente.
-Tú te ves hermosa también....-Polly ya tenía 45 años, su pelo era más corto que la última vez que vio a magnolia, y ya tenía un par de arrugas al rededor de los ojos, estaba claro que el tiempo había pasado más rápido para Polly, o más lento.
Estar seis años sin Magnolia fueron una tortura para ella. Extrañaba el largo y suave pelo de la jóven por las mañanas en su almohada, su cuerpo contra el de ella....ansiaba su compañía, aunque hubieran pasado años. Pero ahora magnolia era una mujer casada, algo que Polly jamás pensó que pasaría.
-Gracias- Polly logra murmurar.
Observó cómo Magnolia se acercaba y sintió un escalofrío que le recorría la espalda.
