Hace un año, tras abandonar el laboratorio, Sukha sintió que su vida había quedado suspendida entre las sombras de un pasado que la atormentaba y un futuro incierto. La decisión de irse no fue fácil, pero algo dentro de ella la impulsaba a seguir adelante.
Era una tarde de otoño cuando tomó su mochila, ajustó su chaqueta y se encaminó hacia el aeropuerto. Nueva York la llamaba. No solo era una ciudad de luces deslumbrantes y oportunidades infinitas; era un nuevo comienzo, una nueva vida. Lo que ella no sabía era que el destino tenía otros planes.
Mientras contemplaba el horizonte de la Gran Manzana desde la ventanilla del avión, una extraña sensación recorrió su espalda. No era miedo, sino una advertencia. Al aterrizar, Sukha esperó el bus turístico que había pagado para el viaje. Gracias a la ayuda que recibió después de salir del laboratorio, recibía dinero cada mes y había podido ahorrar para esto.
Subió al bus turístico y se acomodó junto a la ventana. Sus ojos recorrían la ciudad, capturando cada detalle, cada luz vibrante, cada rostro perdido entre la multitud. Finalmente, estaba allí. Pero una sensación persistente la inquietaba. Algo no estaba bien.
El vehículo avanzaba por las calles bulliciosas cuando su teléfono vibró en el bolsillo. Al sacarlo, apareció un mensaje: "El pasado nunca te deja atrás." El corazón de Sukha se aceleró. Miró a su alrededor, buscando rostros familiares o alguna señal de peligro. El laboratorio había sido su prisión, su hogar y su pesadilla. Pensaba que había escapado, pero ahora comprendía que estaba equivocada.
De repente, el bus frenó bruscamente. Una figura oscura, vestida de negro, se abría paso entre la multitud, avanzando directamente hacia el vehículo. Sukha apretó los labios. Su entrenamiento regresó instintivamente. Si alguien la estaba siguiendo, entonces había llegado el momento de enfrentarlo.
Antes de que pudiera reaccionar, un héroe apareció. Una agente nerviosa, con la mirada alerta, bloqueó el camino del desconocido, ofreciéndole a Sukha una oportunidad para escapar. Aprovechando el caos, salió rápidamente del bus y se mezcló con la multitud, deslizándose entre turistas y neoyorquinos apresurados.
El sonido de bocinas, conversaciones y el murmullo de la ciudad la envolvieron. Avanzó sin mirar atrás, cada paso alejándola del peligro. Sabía que este encuentro no había sido una coincidencia.
Aquel héroe no era uno solo, sino cuatro. Eran los Cuatro Fantásticos.
-Qué mal todo -pensó Sukha, mirando a cada lado-. La gente no se da cuenta de lo peligroso que es esto... Esta sensación rara otra vez...
Mientras se alejaba, se percató de un niño que estaba ayudando a los Cuatro Fantásticos.
-¡Ese es el hijo del Hombre Elástico y la Mujer Invisible! -decían algunas personas-
Sukha notó una luz a su alrededor y una visión se activó. En un movimiento más rápido que la luz, apareció delante de Franklin Richards, creando un escudo de luz sobre su cabeza justo antes de que el villano atacara. Con un ágil movimiento de manos, deshizo el escudo de luz y concentró la energía luminosa para golpear al enemigo cuando intentó atacar de nuevo.
Aquel villano era el Doctor Doom.
Sukha lo hizo retroceder con la fuerza de su ataque. Doom la observó con una mezcla de desconcierto y reconocimiento. No esperaba encontrar resistencia fuera de los Cuatro Fantásticos y mucho menos a alguien con una habilidad tan inesperada. Sukha sintió el peso de su mirada, pero no vaciló. La luz vibraba en sus manos, lista para atacar de nuevo si era necesario.
-Interesante... -murmuró el Doctor Doom.-
Sukha apretó los labios. Lo importante era proteger a Franklin Richards y evitar que Doom lograra su objetivo. Franklin la observaba con los ojos muy abiertos. Parecía impresionado y, a la vez, intrigado.
-¿Quién eres? -preguntó el joven, aún protegido por otro escudo de luz que Sukha acababa de crear.-
No hubo tiempo para responder. Doom lanzó un ataque repentino, un destello verde y oscuro brotando de sus guantes. Sukha reaccionó de inmediato, deteniéndolo con un gesto preciso. No solo podía controlar la luz común; cualquier rayo podía ser manipulado por ella gracias a su mutación. Pero Doom aún no lo sabía, y retrocedió. Franklin, aún bajo la protección luminosa, no apartaba la vista de ella. Sabía que él mismo poseía habilidades extraordinarias, pero nunca había visto a alguien manipular la luz con tal precisión.
-Esto no ha terminado -gruñó Doom, recuperando el equilibrio y alzando nuevamente las manos.-
-Eres tan astuto... ¿No te cansas? -dijo Sukha, hablando por fin con su típico acento vasco.-
Los Cuatro Fantásticos se reagruparon rápidamente. Reed Richards observó a Sukha con interés mientras extendía su cuerpo elástico para proteger a su hijo. Sue Storm activó su campo de invisibilidad, lista para intervenir en cualquier momento. Johnny y Ben se posicionaron a cada lado, preparados para atacar si era necesario.
-¿Quién es ella? -susurró Johnny a Ben, su cuerpo resplandeciendo en llamas.-
-Apaga esa cosa, que me deslumbra -respondió Sukha, mirando a Johnny con una ceja levantada.-
Claro, aquí tienes el fragmento corregido y continuado con coherencia narrativa:
Johnny apagó sus llamas con un resoplido, visiblemente irritado.
-Vale, guapa. Solo intentaba ser un héroe, que es lo que soy -dijo Johnny, con su clásica arrogancia juvenil.
Ben suspiró, cruzándose de brazos con una mirada inquisitiva.
-¿De dónde has salido tú?
Sukha no respondió de inmediato. Sus ojos seguían fijos en Doom, que parecía medir sus opciones como un ajedrecista viendo cómo se le escapaba una jugada clave.
-Del País Vasco. España -respondió finalmente. Su tono parecía sarcástico, pero en realidad no lo era. Era simplemente directa, sin adornos.-
Franklin se acercó, aún protegido por los campos de luz que ella generaba sin esfuerzo.
-¿Eres una mutante? -preguntó con la curiosidad pura de un niño que había visto demasiado para su edad.-
Sukha se paralizó un instante. Estaba por responder, pero entonces lo notó. Un vacío. Un cambio en la presión del aire.
Miró hacia el lugar donde Doom debia estar.
-No puede ser... -susurró.-
El Doctor Doom ya no estaba. Había desaparecido sin dejar rastro.
-¿Dónde está? -exclamó Reed-
- No hay señal térmica, ni rastro energético. Es como si se hubiera desvanecido. -dice sukha-
Sukha retrocedió un paso, el campo de luz alrededor de Franklin se desvaneció lentamente mientras su concentración se desviaba.
- Alguien... lo sacó de aquí.
-¿"Alguien"? ¿Quién tiene ese poder? -preguntó Sue, alerta.
Sukha bajó la mirada. La luz en sus manos vibraba levemente, como si respondiera a algo lejano.
-no lose, solo se que usa las sombras. Lo sacó de aquí así -dice sukha mirando el suelo no había sombras en lugares en especificos- Eder -Pensó sukha. Ella miró como las sombras aparecían de nuevo-
ESTÁS LEYENDO
Sukha = Marvel
Fantasy┏━─────╮☀️╭──────━┓ ➥En las sombras de un mundo que no comprende la belleza de la diversidad, Sukha Urriaga se alza como un faro de luz y esperanza. Con su violín en mano, esta joven de 25 años ha transformado su dolor en melodías que tocan el alma...
