Natalie
El día de hoy tengo mucho trabajo en el taller.
Estamos trabajando a toda máquina para producir la merch especial para Rushmex.
No obstante, los productos de mi última colección también se están vendiendo rápidamente. Nuestros distribuidores andan como locos, en especial los que son de México.
No he podido dormir bien en los últimos días.
Traigo unas malditas ojeras que hasta los mapaches se quedan cortos a mi lado.
De no ser por el maquillaje que uso a diario, la gente se asustaría de solo verme. Yo lo hago cada vez que me veo en el espejo con la cara recién lavada.
Parezco un zombie andante.
Enzo me miró con miedo ayer que me vio sin maquillaje.
Pobre perro, le causé un trauma.
—¡Voy a morirme!—dramatiza Jande dejando caer su cabeza en una pila de documentos.
La pobre está igual de cansada que yo.
Ha tenido que hacer un montón de llamadas para conseguir telas y materiales, ya que debido a la gran carga de trabajo, estamos gastando más de lo que consumimos con normalidad.
—Piensa en lo que más amas, Jande.—habla Simón mientras corta pedazos de tela.—Osea, el dinero.
—Así es, Jand. Piensa en todo el dinero que ganarás con las ventas que estamos haciendo.
Vamos, un poco de motivación no le viene mal a nadie.
—Pues sí, mija, pero me tienes trabajando como negra, diría mi madre.—resopla antes de darle un sorbo a su refresco.
—¿Estás tomando Coca a estas horas?—la miro incrédula.
Son las nueve de la mañana y ella ya está tomando refresco.
—¡Déjame, we'!—me reprocha.—Gracias a la coquita es que aún sigo con vida y con un poco de energía.
—Un café te ayuda más.—Simón le da un trago a su enorme taza de café, la cual tiene la cara de Enzo.
Las mandé a hacer para su cumpleaños del año pasado y las usamos aquí en el taller.
—El café no le sirve de nada. Me da más energía la coca.—se encoge de hombros.—La coquita te regresa a la vida con un trago.
Eso no lo puedo negar. Sí, me gusta la Coca-Cola, pero ya después de medio día. A menos de que esté muy agotada, tomo una coca en la mañana.
—Te vas a chingar los riñones y al rato vas a tener piedras, comadre.—se burla el castaño.
—Oh, que te valga verga, puñeton.—le lanza una bola de papel.—¿A quién se le van a chingar los riñones? ¿A ti o a mí?
Simón sólo blanquea los ojos.
—Todavía que me preocupo por ti, maldita.—dice ofendido antes de volver a centrarte en su trabajo.
Esos dos a cada rato se andan peleando, pero no duran nada enojados. Siempre vuelven a reírse un rato después.
Estoy trabajando para confeccionar un corsé para Rushmex.
Odio que no haya tantas opciones de merch para las mujeres. Solo camisetas y ya. Debería haber más variedad, aunque bueno, no es de sorprenderse que las cosas sean así con lo machista que son muchas personas dentro del deporte.
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Inefable
RomanceElla es una mujer que ha estado sola toda su vida y encuentra consuelo confeccionando ropa de alta costura. Él, por otro lado, es un hombre que ama la adrenalina. Cada que se sube a ese monoplaza encuentra una paz inexplicable. Ambos aprenderán qu...
