Soyeon es hija de unos grandes empresarios, ellos siempre quisieron que su hija se casará con alguien millonario, por lo que la obligaron a casarse con Suga, su enemigo desde la secundaria.
Soyeon lo odiaba ya que él era muy presumido y clasista, Su...
Soyeon se sentía realmente confundida. Toda su vida ella creyó que si seguía los pasos que sus padres le decían, sería feliz, pero su vida se sentía tan vacía.
No sabía si fue por el alcohol en su sangre, los celos, la mirada brillante de la China o simplemente su corazón la hicieron reaccionar de esa manera, ¿lo peor? Realmente había disfrutado esa noche, ese beso, esas caricias y los suaves sonidos que emitía Yuqi. ¿Por qué no sentía lo mismo con Suga? ¿Por qué esa noche la hizo sentir así? ¿Esto es realmente la felicidad?
Soyeon creía que ser feliz era agachar la cabeza cada que te miraran mal, creía que llorar todas las noches era normal, creía que beber whisky todas las noches para poder dormir lo hacía todo el mundo, creía que ese dolor en el pecho que aparecía constantemente era simplemente algo de siempre.
Ella se crió en un lugar completamente religioso, misógino, machista y denigrante.
Con el paso del tiempo Soyeon ya se había acostumbrado a los golpes, incluso ya no le dolían físicamente, pero su corazón estaba destrozado.
El único amor que conocía era el agresivo, el falso, el conveniente y el amargo.
-Soyeon.-dijo Suga, sacando a la coreana de sus pensamientos.
-¿Qué pasa?-preguntó.
-me iré a trabajar, dile a la sirvienta que limpié bien mi ropa.-informó, dejando un beso en su mejilla y saliendo de la mansión.
Las horas habían pasado y el ambiente era demasiado tenso: Yuqi no sabía si estar enojada, Triste o simplemente preguntarle a la Peli negra qué le pasaba. Mientras que Soyeon sólo podía reprenderse mentalmente cada que veía a los labios a la China, o se perdía en su mirada.
-¿Necesita algo, señorita?
-tráeme un café, por favor.-respondió Soyeon, evitando la mirada de la China.
La noche había caído, Y Soyeon simplemente bebía su whisky para poder dormir al menos dos horas. Pero su objetivo quedó a un lado, ahora mismo se estaba tratando sus penas y dudas en el Alcohol.
-Señorita, creo que ya no debería beber tanto.-dijo la China, visiblemente preocupada por el Estado de la peli negra.
-Déjame, estoy bien.-respondió, sus palabras completamente arrastradas.
-No sea terca, Señorita.
Luego de unos minutos de lucha Yuqi logró acostar a Soyeon en el sofá y pasar un paño de agua fresca en su cuerpo para bajar un poco el alcohol.
-Te ves muy linda...-suspiró Soyeon, acariciando el pelo de la China.
-No diga esas cosas.-respondió Yuqi, pasando el paño por su cuello.
-¿Por qué me haces sentir así?-preguntó la Coreana, mirando a la China con los ojos vidriosos, pero ésta sólo la ignoró.
-Es hora de dormir.-dejó el paño a un lado, pero antes de que pudiera levantarse del sofá, Soyeon la tiró hacia ella.
-No te vayas.-pidió, atrapando los labios de la peli Roja en un beso desesperado.
Yuqi lo pensó, pero lo que la coreana hacía en su corazón la hizo actuar.
Y otra vez pasó, esta vez más apasionado, más desesperado y algo rudo.
✄┈┈┈┈┈┈┈┈┈┈┈┈┈┈┈ C vienen cositas.
Baiiii.
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