26- Especial +18

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La noche ya había avanzado lo suficiente como para que la casa estuviera en silencio, salvo por algún crujido ocasional de la madera y el sonido lejano del viento contra las ventanas. Después de la cena, Koala se había retirado a su habitación con un "buenas noches" cargado de una sonrisa pícara, y Sabo había hecho lo mismo, alegando que quería descansar.

Shuraiya, sin embargo, permanecía en el sofá, con la chaqueta amarilla colgando en el respaldo y la mirada fija en el móvil que reposaba sobre la mesa. No era suyo, y eso era precisamente lo que lo tenía allí: había pasado por la cocina para beber un vaso de agua y, de pura casualidad, escuchó el distintivo zumbido de un mensaje entrante... en el teléfono de trabajo que Sabo había olvidado junto a la cafetera.

La pantalla se iluminó con un nombre que le resultó tan desagradable como un vaso de ron aguado.

"Lucci".

El mensaje era breve, pero lo suficientemente claro:

"Hace tiempo que no hablamos. ¿Podemos vernos?"

Shuraiya apretó la mandíbula. No era su estilo invadir conversaciones privadas, pero tampoco era su estilo quedarse de brazos cruzados mientras aparecía un fantasma del pasado con intenciones evidentes. No necesitaba más para entender quién era: el famoso "ex" de Sabo, ese del que Koala le había hablado una vez con una mezcla de burla y advertencia.

Otro mensaje llegó.

"Extraño esas noches contigo."

Shuraiya se puso de pie sin pensarlo. El vaso quedó abandonado en la barra de la cocina mientras él se dirigía, decidido, hacia el pasillo. No era un hombre de celos vacíos... pero lo que ardía en su pecho no era precisamente vacío.

La puerta de la habitación de Sabo estaba cerrada. Tocó una vez, con los nudillos, pero no esperó respuesta para entrar.

Sabo estaba sentado en la cama, sin camisa, revisando algo en su propio teléfono. Al verlo, levantó la vista con una ligera sorpresa.

-¿No sabes llamar antes de entrar? -preguntó, arqueando una ceja.

-No cuando hay algo que necesito preguntar ya -respondió Shuraiya, cerrando la puerta detrás de sí.

Sabo inclinó la cabeza, curioso.

-¿Qué pasa?

Shuraiya dio un paso al frente.

-Lucci.

El nombre cayó en la habitación como una piedra en un lago tranquilo. Sabo frunció el ceño al instante.

-¿Qué con él?

-Está mandándote mensajes. -La voz de Shuraiya era baja, pero cargada de un filo que pocas veces dejaba ver-. Mensajes que no me gustan nada.

Sabo suspiró, dejando el teléfono a un lado.

-No es lo que piensas.

-Ilumíname -dijo Shuraiya, cruzándose de brazos.

-Me escribe de la nada. No le respondo... y no voy a hacerlo. -El rubio lo miró directo a los ojos, serio-. No significa nada para mí.

Shuraiya lo observó unos segundos más, evaluando cada palabra, cada gesto.

-Entonces explícame por qué tu ex cree que puede escribirte que "extraña esas noches contigo" sin recibir un portazo en la cara.

-Porque no le respondere-repitió Sabo, más firme.

El silencio que siguió fue denso. Shuraiya respiró hondo, intentando moderar la rabia que le hervía en la sangre, pero lo único que lograba era sentirla mezclarse con un deseo posesivo que no sabía contener.

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⏰ Última actualización: Aug 17, 2025 ⏰

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