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Capitulo 29: Dios no nos dejara ser Felices

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Tenshukaku
Inazuma

Ei caminaba de un lado a otro pensando en donde diablos estaba Aether, se carcomia tanto el dedo que hasta se sacó sangre. Camino hacia su trono sentándose en el, agradeciendo que Makoto se haya dormido finalmente. Después de alimentar a su bebé.
Ei simplemente miraba por los grandes ventanales de su Palacio, mirando la tormenta eterna que seguía azotando a Inazuma.
Hasta que irrumpió en las puertas entrando despavorido Kojou Sara.

Hasta que irrumpió en las puertas entrando despavorido Kojou Sara

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Sara: S-Su Majestad...Le tengo noticias...

Ei: Bien, te escucho

Sara: Hemos estado realizando las pruebas de ADN, no fue fácil infiltrados en el campamento en Nod Krai. El Gran Maestro Varka sin duda es precavido pero finalmente conseguimos una muestra suya.

Ei: ¿Que? ¿Apoco esperaron a que hiciera popo para traermela?

Sara: Si, digo ¡No, Su Majestad!
Conseguimos muestras de su sangre cuando aprovechamos un atentado contra su campamento.

Ei afilaba su larga espada mirando con un filo torrencial a Sara, La cual trago saliva y oculto sus alas manchadas de sangre.

Ei: Ya que tienes las pruebas llévalas al Santuario Narukami, ahí La suma sacerdotes las examinará.

Sara: Como ordene, mi señora...

Tras una reverencia, Sara salió rápidamente, con un trueno azotador que ensordecio el lugar. Ei suspiro levantándose, caminando por los pasillos hacia la habitación de Makoto. Miro a su bebé en su cuna, tran tranquila y pacífica, sin saber el oscuro secreto que llevaba encima y por sus venas.

Ei; Mi pequeña niña...

Madam Ping: Majestad...

Ei: Oh, Madam...Que honor que me viste -Dice rápidamente incorporándose y girando para verla-

Madam Ping: Vine de visita para ver a la pequeña Makoto....traje un gordi de regalo

Dijo la anciana con un pequeño pájaro azul regordete de peluche, camino a su paso dejándolo sobre el pequeño buro al lado de la cuna de la niña.
Ei sonrío débilmente agradeciéndole

Ei: Gracias Madam Ping, usted...a sido lo más cercano que tenido a una madre. Aun que yo no haya pertenecido a su nación aún así usted me ayudo.

Madam Ping: No importa si somos de la misma Nación, somos seres que sienten, solo hice lo que cualquier ser vivo haría por otro...cuidarlo.

Ei: Se lo agradezco....-Ei bajo la mirada y camino hacia fuera del cuarto del bebé con Madam Ping detrás de ella.

Ambas caminaron por los pasillos casi oscuros  del palacio gracias al cielo gris y tormentoso. Madam Ping sabía que Ei tenía algo, estaba tensa como una fiera que sabe que esta en peligro.
Solamente suspiro al sentarse ambas sobre dos suaves cojines para tomar el té y charlar.

Jaque Mate Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora