2.0-First day

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Willow Creek

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Willow Creek

El día después de la llegada de la familia a la vivienda, las luces por fin fueron encendidas y el polvo despejado de los gigantes marcos que encuadraban los rostros de cuatro personas, con un único rostro siendo pincelado con una brillante y tenebrosa sonrisa, perturbado la mente de quien se lo cruce. Aquel pasillo que llevaba a la habitación del matrimonio Fhillip. Ruidos feroces salen de esta habitación, gemidos de dolor y jadeos angustiante salían de los aposentos principales de la mansión.

-George, por favor -sus suplicas eran ahogadas en la almohada que antes se postraban en el mullido colchón de la amplia habitación. Las gruesas manos eran enmarcadas por tensas venas resultado de la presión ejercida al arrinconar a su esposa contra la suave almohada

-Todo seria mas fácil si supieras controlar a tus hijas. Esos bichos mal agradecidos -sus dientes rechinan mientras presiona con más fuerza el objeto suave que poco a poco se llevaba la vida de los ojos relucientes de Lauret.

-Han tenido todo lo que un niño querría tener, y aun así son tan arrogantes y desobedientes -su empuje se afloja retirando aquel objeto que impedía su regulación de oxigeno. Lauret al ser liberada inhaló profundamente llenando sus pulmones de oxigeno. George tomo su nuca entre sus manos enredando sus dedos en el despeinado cabello de su mujer mientras sonreía maniáticamente.

-Morder la mano de quien te alimenta es algo muy desconsiderado. Lo sabes. Las tres lo hacen. Saben que esto me enfurece y eso les encanta -ríe juguetón -.Les encanta sacarme de quicio -Su mano libre se pasea por su rostro -.Les encanta que las maltrate -introdujo dos dedos en su boca hasta lo mas profundo de su garganta -O dame una buena explicación, ¿por qué lo hacen? No, claro que les encanta -el brusco agarre del hombre sobre ella imponía terror, mas no para ella, no cuando la costumbre era más grande que el miedo, y aun cuando esta rutina siguen exaltándola, ya no era por sorpresa, simplemente no quería morir, no con esas niñas a unos pisos de allí. No podía permitírselo.

-Sabes que jamás lastimaría algo de mi propiedad. Lo sabes muy bien ¿no? -su sonrisa ladina no se borra de su rostro, viéndola ahogarse con sus dedos, tocando la campanilla de su garganta, esto era algo deslumbrante a sus ojos -.Ustedes lo provocan y eso me enloquece -con ojos brillantes sigue arremetiendo contra la cansada garganta de su mujer.

Con la mirada nublada y sintiendo lo poco que pudo desayunar subiendo por su garganta, Lauret se aferraba a las frazadas de la cama. Los dedos se friccionaban con rapidez y ella intentaba soportarlos.

-¡Por qué no me respondes, mujer! -los sonidos ahogados de Lauret eran escalofriantes, pero George, solo escucha el zumbido suave y delicado que hace que sus sentidos se estremezcan. Serían escalofriantes para cualquiera que lo escuchara, pero a los oídos del hombre sobre ella, eran melodía de una música suave y lenta. Ver a la mujer que ha reclamado como su esposa, sumisa bajo él, haciendo arcada y perdiendo el brillo en sus ojos, era algo que siempre lo ponía de buen humor.

The FhillipsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora