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El silencio dentro del auto era denso, solo roto por el sonido del motor.
Edward mantenía las manos firmes sobre el volante, su mirada fija en la carretera oscura que serpenteaba de vuelta a Forks, pero su mente era un torbellino.
El olor era inconfundible. Salvaje, a sangre seca y tierra. El rastro de un vampiro recién llegado, un nómade, se impregnaba en el aire alrededor de los hombres inconscientes. No era el aroma limpio y controlado de su familia, sino algo primitivo y peligroso. ¿Qué estaba haciendo un vampiro nómade en Forks? Y, lo más inquietante, ¿por qué había intervenido para salvar a Bella? No encajaba. Los nómadas no solían ser héroes; eran supervivientes, y a menudo, cazadores.
Bella rompió el silencio, su voz un hilo tembloroso.
_¿Crees que... que ese chico fue quien los atacó?
Edward apretó la mandíbula.
_Sí, es obvio que si o de ser así no estaríamos teniendo esta conversación
No podía darle más detalles. No podía explicarle el olor que ahora llenaba sus pulmones, la evidencia irrefutable de que alguien de su misma especie, pero de un mundo completamente diferente, había estado allí.
_ Parece que tuviste suerte.
_¿Suerte?
Bella murmuró, mirando por la ventana.
_Todo fue... muy rápido. Ni siquiera pude ver su cara bien. Llevaba una capucha. Solo recuerdo que era fuerte, terriblemente fuerte.
Se estremeció, abrazándose a sí misma.
_¿Y por qué se iría así, sin decir nada?
_Algunas personas prefieren no involucrarse
Respondió Edward evasivamente, aunque una parte de él sabía que esa no era la respuesta. Un vampiro no intervenía en asuntos humanos por simple bondad. Había algo más, una razón oculta que no podía vislumbrar. La incapacidad de leer la mente de Bella era un muro infranqueable que ahora le resultaba más frustrante que nunca.
Manejó en silencio el resto del camino, depositando a Bella frente a su casa con una advertencia breve pero firme.
_Deberias tener más cuidado, Bella. Forks... es más complicado de lo que parece.
Ella asintió, aún pálida, y bajó del auto sin decir nada más. Edward la vio entrar en la casa antes de acelerar y dirigirse a la suya, la necesidad de contarle a Carlisle lo sucedido quemándole por dentro.
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