A veces me quedo en silencio
no porque no tenga nada que decir,
sino porque todo lo que siento
llega tarde, desordenado,
como si mi corazón hablara
en un idioma que nadie pidió aprender.
Prometí quedarme,
y ahora esa promesa pesa más que yo.
Porque quedarse no siempre es noble,
a veces es solo otra forma
de no saber irse.
Te miro
y en esa distancia corta
caben todas las dudas del mundo:
si soy refugio
o problema,
si mi presencia abriga
o incomoda.
No soy bueno preparando palabras,
ya lo sabes,
las improviso como quien intenta
sostener agua entre las manos.
Y aun así,
hay cosas que no logro decir
sin romperlas.
Quizás querer también es eso:
aprender a hacerse a un lado
sin dejar de sentir,
callar lo suficiente
para no arruinar lo poco
que todavía es real.
Y aquí estoy,
cumpliendo y fallando al mismo tiempo,
quedándome...
mientras una parte de mí
empieza, lentamente,
a despedirse.
ESTÁS LEYENDO
Just, poems.
PoetrySon sólo poemas que he creado y que voy creando a medida avanza mi vida.
