El día que mi vida cambio,empezó como cualquier otro.Era una calurosa tarde de agosto y el tiempo era tan sofocante que incluso las moscas dejaron de estar alrededor del establo.Los hijos de los criados,que por lo general llevaban a cabo juegos y chillaban como locos,estaban callados.El aire estaba inmóvil,como manteniéndose a distancia en una muy esperada tormenta.Había planeado pasar unas pocas horas cabalgando con mi caballo,en el fresco bosque del límite de la hacienda Virista:el hogar familiar.Había metido un libro en mi bolso y mi propósito era simplemente escapar.
Era lo que había estado haciendo la mayor parte de los días ese verano.Tenía diecisiete años y un espíritu inquieto,y no sentía inclinacion por formar parte en la guerra junto a mi hermano ni por dejar que mi padre me enseñara a administrar la hacienda.Cada terde tenía la misma esperanza:que varias horas de soledad me ayudarían a decidir quien era y en qué queria convertirme.Mi estancia en la Academia para chicos había finalizado aquella primavera,y mi padre me había hecho la matriculación en la Universidad de Virginia hasta que hubiese finalizado la contienda.Desde entonces,había estado curiosamente atascado en un estado intermedio.Ya no era un muchacho,pero no era un hombre del todo,y me dominaba una indecisión total sobre qué haer conmigo mismo.
Lo peor era que no tenía a nadie con quien hablar.William,mi hermano,estaba con el ejercito en Atlanta;la mayoría de mis amigos de la infancia estban o bien a punto de comprometerse en matrimonio o,tambien,en lejanos campos de batalla,y mi padre se hallaba siempre en su estudio.
-¡Va a ser un día caluroso!-gritó Robert,nuestro capataz.
-Ajá-gruñí
Ése era otro problema:si queria tener a alguien con quien hablar,cuando se me ofrecía un compañero de conversación,jamás estaba de humor.Lo que deseaba con desesperación era conocer a alguien que pudiera comprenderme,que pudiera hablar de cosas reales como libros,la vida,no tan sólo del tiempo.
-¿Has oído lo último?-preguntó andando hacia mi.
Lancé un gemido en mi interior ,y negué con la cabeza.
-No he estado leyendo periódicos.¿Qué hace ahora el general?-pregunté.
Robert se resguardó los ojos del sol mientras movia la cabeza.
-No,no la guerra.Los ataques de animales en la propiedad de los Griffin han perdido cinco gallinas,todas con cortes profundos en el cuello.
Me paré en seco,con el pelo de la nuca erizado.Durante todo el verano,habian aparecido noticias extrañas de ataques de animales,algunas personas creen que los ataques eran obra de los demonios.Yo no creia en ello,pero algunas personas si lo hacian.Todo cambiaba,tanto si yo queria como si no.
-Pudo ser un perro vagabundo quien las matara-repuse con voz impaciente.
En ese momento se alzo una brisa,que hizo que los caballos se movieran muy inquietos.
-Bien,pues espero que uno de esos perros vagabundos no te pille cuando andas por ahí cabalgando solo como cada día-con esas palabra Robert se marcho.
Justo entonces,la puerta de la caballeriza se abrió con un crujido y entró mi padre.De gran estatura,tenia un porte que intimidaba con facilidad a los que se cruzaban en su camino.
-¿Caleb? Tenemos mozos de cuadra por algo,hijo.
-Lo sé.
-Hay un tiempo para divertirse con caballos,pero luego llega un punto en que es hora de que un joven deje de jugar y se convierta en un hombre.
Mi padre se apoyo en la puerta de las caballerizas y dijo:
-Rosalyn Makenes acaba de celebrar su decimosexto cumpleaños.Busca esposo.
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EL DIARIO DE CALEB
Teen FictionComprometido para casarse con alguien a quien no ama,Caleb se enamora de una joven misteriosa llamada Danica. Hermosa y seductora,corresponderá al amor de Caleb...y al de su hermano William.¿Qué sucedera con los hermanos Somers y Danica?.Danica esco...
