Entonces se acercó a ella muy despacio, coloco una mano en su mejilla, cerró los ojos y la beso lentamente por primera vez. En ese momento solo existían ellos dos, no importaban los problemas ni lo que los demás pensaran, solo importaba su amor, un amor de verdad capaz de cualquier cosa, ellos dos se amaban con locura y era lo único que importaba porque sabían que desde ese momento nunca más volverían a sentirse solos, estarían juntos para siempre.
Cerré el libro y me tumbe en la cama. Amor y finales felices, algo que todavía no he tenido el placer de conocer, en todo este tiempo solo he visto el amor verdadero en los libros, en la realidad el amor es totalmente diferente a los libros, las parejas de la vida real dicen amarse y prometen estar juntos el resto de sus vidas pero lo único que yo veo es que acaban rompiendo y comienzan a salir con otros a los que vuelven a prometer ese falso amor eterno. Supongo que soy rara por pensar que si se ama a alguien es para amarlo siempre no durante unos meses porque entonces eso no es amor, para mí eso es capricho, es querer estar con alguien para no aburrirte, para no estar solo, aunque claro hay gente peor que es la que esta con alguien solo por su físico, yo pienso que cuando te enamoras de alguien no te enamoras de su físico, te enamoras de su alma...
-Amy, ¿puedes venir un momento?- Oí que mi madre me hablaba desde la planta de abajo sacándome de mis pensamientos, me levante de mi cama y baje para ver lo que quería, aunque ya me hacia una ligera idea de lo que ella quería hablarme
-¿Qué pasa?- La pregunte entrando por la puerta del salón
-Espero que no te haigas olvidado de que tu padre y yo empezaremos con el viaje este fin de semana, sé que solo van a ser dos meses los que estaremos fuera, y sé que te repetido esto unas cuantas veces siempre que nos vamos, pero ten mucho cuidado, nada de fiestas ni de chicos en casa, a tus hermanos ya le hemos encontrado a una cuidadora que vendrá a casa, tranquila ya está pagada para estos dos meses así que de eso no te preocupes, los tíos vendrán algunos fines de semana, y tienes la tarjeta de crédito y nuestro numero por si surge algún problema ¿vale nena?-
-Ya lo sé mama, siempre me dices lo mismo, estate tranquila todo estará bien, como siempre, no es la primera vez que me quedo sola- La di un beso en la mejilla y subí de nuevo a mi cuarto.
Vivo en Winslow un pueblo ubicado en el condado de Kennebec en Maine (USA) con mis padres y mis dos hermanos gemelos de 5 años, Isaac y Jeremía. Hace unos 4 años que mis padres habían vuelto a comenzar con los viajes negocios, cuando era pequeña solía viajar con ellos, hasta los 11 años, que mi madre se quedó embarazada de los gemelos y durante año y medio mi madre dejo de viajar, luego decidieron dejarnos en casa al cuidado de una niñera. Ellos suelen viajar unas 3 veces al año y cada viaje es aproximadamente de 2 meses.
Mis padres se habían conocido hacia 20 años en el trabajo, cuando mi madre comenzó a trabajar hay. Digamos que fue amor a primera vista, al año siguiente se casaron y compraron una casa en Winslow y tras de 3 años de casados mi madre dio a luz a una niña de pequeños ojos marrones a la que llamaron Amy. Amy Blair.
....
El viernes por la noche hicimos la pequeña cena familiar que siempre hacíamos la noche antes del viaje de mis padres para despedirnos. Normalmente en esa cena estábamos mis padres, mis hermanos, mis abuelos paternos, mi abuela materna y yo, pero hacia unas semanas le detectaron cáncer a mi abuelo paterno por lo cual él se encontraba esa noche en el hospital, junto con mi abuela que no quería separarse de él ni un solo segundo.
A la mañana siguiente mis padres se despidieron de mí y de mis hermanos y se dirigieron al aeropuerto. Por la tarde vino la niñera que mi madre había contratado, una señora de unos 40 años, bajita y con una voz dulce y acogedora. Que ella estuviera en casa me permitió llamar a Nicole, mi mejor amiga desde que había empezado el instituto, para quedar antes de que cuando quisiéramos darnos cuenta llegara el lunes terminando con nuestro verano. Nicole era una chica un poco más alta que yo, tenía unos ojos verdes que enamorarían a medio mundo con tan solo una mirada y un pelo rubio liso y sedoso que le llegaba por la cadera, y por si fuera poco tenía unas curvas de infarto, aunque solía esconderlas con sudaderas y camisetas anchas, aunque claro ni la camiseta más ancha del mundo le hubiera evitado tener tantos admiradores como la que ella tiene, aunque el único y verdadero amor que existe para ella son sus libros y su gran colección de peluches, pero eso ya es otra historia. Nicole era la única amiga que tenía, nunca he sido muy buena haciendo amigos; de pequeña cambiaba mucho de colegios por lo que los pocos amigos que conseguía hacer acababa perdiendo el contacto con ellos, además tampoco soy como esas chicas populares y sociables, más bien seria eso a lo que muchas personas consideran "nerd" pero en verdad no me importa demasiado lo que un par de críos piensen de mí, prefiero ser distinta a una copia ridícula, aunque eso no quita que a veces me sienta algo insegura con migo misma. Yo soy todo lo contrario a Nicole, y no digo solo en gustos, yo soy un poco bajita, bueno yo no me considero bajita, pero 1,56 metros para una adolescente de 16 años es ser bajita para el resto, cosas de la sociedad, yo no soy rubia ni tengo curvas de infarto, soy morena y curvas no es que tenga muchas, mis ojos son pequeños y marrones, tengo algunas pequitas por la zona de la nariz y no es que llame mucho la atención entre los chicos, pero soy bastante feliz, bueno quitando algunos días y cosillas.
Marque el número de Nicole, contesto al segundo como si estuviera esperando a que la llamase alguien. Tras 10 minutos por teléfono, fuimos en su coche al centro comercial, vimos una película de terror y tomamos un café en nuestro lugar favorito en el que solíamos pasar muchas tardes ya fuera leyendo o charlando, el Starbucks del pueblo. Cuando llegue a casa cene, subí a mi cuarto, me tumbe en mi cama y desee que este fin de semana no acabase, que el lunes no me trajese de nuevo a esa monótona rutina que es el instituto, deseaba que el verano durase para siempre, pero es estúpido aferrarse a querer algo que sabes que tiene fin.
Bueno esto solo es el primer capítulo, sé que es algo corto, pero espero que os vaya gustando y que comentéis que os ha parecido.
Muchos besos y gracias por leerme
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