CAPÍTULO 1.

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Mi despertador comenzó a sonar a las 9:30 de la mañana, que pereza me da levantarme el sábado a esa hora, asique cogí y lo apagué. Lo que no me imaginé fue que llegaría mi madre y me haría levantar de la cama.

- Ash te tienes que levantar -dijo mi madre algo mosqueada.

- Mamá, un ratito más que tengo sueño -dije todavía algo adormilada.

- Ashley tienes que bajar, es tu último día aquí con nosotros y queremos pasarlo en familia. Por favor, hija mía, levántate -decidí levantarme porque sé que lleva razón en el fondo, mi último día con mis padres iba a ser inmejorable.

Me duché, me vestí y me arreglé para llevarme a mis padres a dar una vuelta por la ciudad, como no hacíamos desde hace mucho tiempo. Cuando bajé y le conté los planes que tenía se emocionaron mucho. Ellos simplemente querían quedarse en casa y pasar un rato juntos, pero eso lo haríamos después. Ahora era mi turno, y había decidido salir con ellos y comprarles algún detalle para que se acuerden de mí en mi ausencia.

-­ ¡Mamá, llegamos tarde! -ya llevaba más de media hora esperándole y la verdad es que mi padre estaba igual que yo. Por el amor de Dios solo íbamos a salir un rato, no íbamos a una pasarela de modelo ni nada por el estilo.

- ¿Estoy guapa? -se había puesto unos pantalones pitillo con una blusa algo suelta de color rojo y unos tacones negros.

- Estas muy guapa. Anda, vámonos antes de que decida cambiar de opinión sobre la ropa -mi padre me había leído la mente, es realmente lo que había pensado yo en ese momento.

Unos veinte minutos más tarde nos encontramos en una cafetería del centro dispuestos a tomarnos un delicioso café para poder estar un poco menos dormida. Realmente, me habían arrancado las sábanas, y como es normal, aún sigo dormida.

Se me había olvidado por completo contar mi historia, allá va:

Me llamo Ashley Grayson y tengo 17 años. Sí, lo sé, me queda poco para los 18, aún hay que esperar, acabo de terminar mis estudios en el instituto y me mudo a la universidad de NY para comenzar mi carrera de Derecho. Quiero tener un gran futuro y esa rama me encanta.

Mi mejor amiga se va a vivir conmigo en un apartamento que hemos comprado a medias, ella se llama Melany y va a estudiar Psicología. Nuestro mejor amigo, Tyler, va a estudiar Traducción e Interpretación aquí en Washington.

Es una pena que nos separemos los tres, pero sabemos que vamos a estar en contacto todo el tiempo y que la amistad va a perdurar y que no va a desaparecer, o al menos, eso espero.

Mi etapa en el instituto se ha resumido siempre en estudiar mucho, es decir, siempre he pensado en mi futuro y en mis notas. Creo que mis estudios me llevarán a una vida mejor que la que llevo ahora, puesto que mi padre no tiene trabajo y mi madre no hace nada para salir adelante. Digamos que he tenido que sacar la mejor nota para que me concediesen una beca y así tener que pagar muy poco en la universidad.

El año pasado tuve que empezar a trabajar en una cafetería para poder ir ahorrando e ir pagando el apartamento que hemos comprado. Por suerte, Melany va a vivir conmigo y no lo tengo que pagar yo sola.

Tenía algo ahorrado para poder ir a una cafetería como esta con mis padres, es el momento de relajación después de un mes de idas y vueltas desde Washington hasta NY para mirar apartamentos. Y una vez habernos decidido por uno, teníamos que ir llevando las cosas y organizando todo. Ha sido un verano muy duro, pero es una nueva etapa de mi vida de la que estoy muy orgullosa de poder comenzar.

- ¿Me estas escuchando? -me dice mi madre.

- Lo siento, ¿qué decías? Es que estaba en las nubes -me disculpo un poco ya que la verdad es que no le estaba prestando atención en absoluto.

- Te estamos diciendo que estamos muy orgullosos de ti. Ya empiezas una nueva gran etapa en tu vida, estamos muy emocionados por todo -me dice mientras los ojos se le llenan de lágrimas- Mi pequeña niña -y ahí rompe el llanto, acompañada de pequeñas lágrimas por parte de mi padre.

- Mamá, no llores, no es como si me fuera a morir, solamente estaré a un par de horas de casa. No estés triste que me pongo yo a llorar -digo con la vista nublada a causa de las lágrimas.

Después de haber llorado un poco, nos volvimos a casa y estuvimos toda la tarde viendo la televisión y disfrutando del poco tiempo que nos quedaban juntos. Mañana me iba a mi ansiado apartamento en NY, y no podía estar más emocionada por ello. Melany me viene a buscar a las 10:00 y tenía que estar descansada para ese madrugón y para soportar a mi madre llorando durante toda la mañana.

Como mañana iba a ser un día muy agotador, decidí irme a mi cama por última vez a eso de las 11:30, y mi madre seguía insistiendo en que me quedara algo más de tiempo, pero me negué rotundamente puesto que de no ser así, no aguantaría el viaje.

Cuando me desperté a las 8:30, mi madre ya estaba llorando como cualquier niña adolescente cuando se le muere o se le escapa su mascota a la cual considera como su hija. Sí, esa es mi manera de referirme a mi madre.

Ya lo tenía casi todo arreglado, solamente me faltaba meter un par de prendas en la pequeña maleta que me iba a llevar y se terminaría todo. Solo faltaba media hora para que me viniera a buscar Mel. Mi madre estaba en pleno apogeo de su berrinche porque me iba, era muy exagerada.

- Ashley, por Dios, solo te pido que cuando vayas a tener relaciones uses protección -santo Dios que exagerada, sabe de sobra lo que pienso sobre el sexo y que no soy capaz de acostarme con el primero que encuentre en la calle sin conocerlo de nada, pero bueno echémosle la culpa a la tristeza que va a sentir cuando yo no esté aquí.

- Sí mamá, usaré protección -respondí resoplando y poniendo los ojos en blanco, mi madre frunce el ceño ante mi contestación, la acabo de cagar.

- ¿Cómo que usaras protección? ¿Qué te piensas acostar con el primero que se te cruce por la calle? -santo Dios que alguien me libre de mis pecados y de mi madre histérica.

Cuando estoy a punto de contestar, escucho la bocina del coche de mi mejor amiga y aparece una sonrisa en mi rostro que no soy capaz de contener.

Le digo a mi madre que no haré lo que ella acaba de decirme y que no se preocupe por mí, que yo sabré arreglármelas sola y que estaré lo suficiente bien como para pasarme por mi casa una vez al mes. Al parecer, mi madre se conforma con lo que le digo y me deja tranquila. Mi padre me dice exactamente lo mismo que mi madre y se lo vuelvo a repetir todo, no tienen que preocuparse por mí, todo va a estar bien.

Cuando logro que se calmen los abrazos, les doy un par de besos a cada uno y por fin me puedo meter en el coche. Una vez dentro, suelto un gran suspiro de cansancio. Por fin.

Miro a Mel, y ambas sonreímos y decimos al unísono: ¡Sí!



¡Aquí tenéis el primer capitulo! He decidido escribir de nuevo la novela y ponerla algo más bonita de lo que estaba.

Espero que os guste!! 

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⏰ Última actualización: Dec 03, 2016 ⏰

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