Capítulo 2

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1986-Febrero-27
Los Ángeles-California.
8:30

Me levanté por los rayos de luz en mi rostro, bostecé un poco y estire mis brazos haciendo que suenen mis huesos, me tallé los ojos para enfocar mi vista y miré toda la habitación en su plenitud, me levanté de la cama con mis pantuflas beis. De inmediato recordé todo lo que pasó ayer, bajo las escaleras un tanto apresurada y él ya no estaba, sólo las frazadas al pie del sofá.

-Ay no-reclamé-pero... ¿Por qué se fue? Si... No debí haberlo tratado de esa manera-me senté en el sofá con las manos en el rostro-¿qué hago? Era Michael Jackson... ¿qué hice?-me reprimí una y otra vez-no lo volveré a ver nunca...

De repente se abrió la puerta del baño de visitas y salió un Jackson con un buzo a rayas para dormir, una polera blanca en V mostrando parte de su anatomía. Bostezaba mientras se rascaba la cabeza con una mano, sonreí inconsciente y él me vio, sonrió también.

-Buenos días-saludó un tanto amable-

-Hmm... ¿Son buenos? Sigues aquí-se me salió-

-rió nasalmente-Bueno... Entonces hola-me reprimí mentalmente-¿tienes hambre?

-Nada que puedas hacer-ironicé-

-Oye... Creí que al despertar aparecería la verdadera Jate-rió burlón-tal parece que no.

-No me conoces ¿verdad?-asintió-entonces, ¿por qué...?

-Hablé con Amanda-me miró-dice que eres amable y poco petulante.

-Sí, al parecer no soy como tú-se rió-¿hay algo gracioso?

-No... Pero, como quieras-caminó a la cocina-haré algo de comer, si quieres...

-lo interrumpí-Oh pensé que te lo hacían todo. ¿No eras el amado Michael con las mil sirvientas?-se dio la vuelta-

-sonrió-No sabes mi pasado-entró a la cocina después de esto-

¿Por qué demonios me comporto así? No quiero responderle eso pero se me sale de la boca como vómito verbal, él quiso portarse bien y yo... Mierda, arruiné todo tal parece.
Subí las escaleras para darme una ducha y cambiarme con algo simple, unos shorts rasgados de jean, mi remera negra que decía The Beattles, unos convers rojos y ya está. Bajé los escalones un tanto apresurada, para mi suerte tropecé pero caí justo encima Michael.

-Ay...-se quejó-

-Lo siento tanto-me paré limpiandome la ropa-déjame ayudarte-extendí mi mano-

-Ah ¿enserio?-me jaló para que cayera de nuevo-

-¡Oye! No es gracioso-empezó a reír-te dije que lo sentía.

-Si... Me lo dijiste-nos miramos-sólo que no me dijiste que tenías los ojos azules.

-reí-Bueno, si no los viste tu problema-agaché la cabeza sonriendo-

-quiso encontrar mi mirada-El desayuno ya está listo así que...

-Ah... Pensé que sólo harías para ti-ironicé-

-No, no soy como tú-se levantó-vamos, arriba-extendió su mano-

-¿Como yo?-me levanté con su ayuda-por favor niño, no me hagas reír.

-Oye, no me digas niño, bebé y tampoco Michael-alcé una ceja-como escuchaste, no tienes derecho a decir mi nombre.

-comencé a reír-Ay perdóneme mi señor-seguí riendo-como digas niño.

-Enserio-me tomó del brazo-tienes derecho a decirme... Hm-pensó-Mike.

Antes de que te vayasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora