Capítulo especial

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Entregué los dos boletos del avión al señor. Luke tomó mi mano y me dedicó una sonrisa.

Caminamos por el pasillo que te conduce a la puerta del avión y buscamos nuestros asientos. Al estar todos sentados, las azafatas comenzaron a dar las indicaciones de salidas de emergencia, etc.

Abroché mi cinturón y el avión despegó. Unos minutos más tarde nos indicaron que a esta altura tenemos permitido usar teléfonos celulares, laptops y otros aparatos electrónicos.

Tomé una foto por la ventana de las nubes que llamaron mi atención e inmediatamente la subí a instagram.

Mi mirada se centró en Luke, quien estaba profundamente dormido. Estoy tan feliz por haberle dado una segunda oportunidad y es la mejor decisión que he tomado.

Alex me lastimó y Luke me ayudó. Era obvio lo que sucedería.

Unas turbulencias se comenzaron a hacer presentes.

"Es normal" pensé.

Las azafatas pasaron como rayo por el pasillo y desaparecieron detrás de la cortinas, no salieron.

Las bolsas que te ayudan a respiran salieron rápidamente de arriba de mi cabeza. Todos los pasajeros nos miramos con clara confusión.

-Atención pasajeros, habla el capitán, les pediremos que permanezcan sentados y en unos momentos más haremos una evacuación. Debajo de sus asientos se encuentran chalecos salvavidas, ayuden a los demás y esten listos.

Me asusté, moví con ímpetu a Luke, quien desconcertado abrió los ojos. Le expliqué todo lo sucedido y me arrebató el chaleco salvavidad de las manos y comenzó a ponermelo. Le insistí en que parara pero no le importó.

-No Luke -empujé sus manos con desesperación-, póntelo tú.

-No amor, tú eres primero -nos besamos cortamente y lo dejé que me pusiera el chaleco, nunca le iba a ganar ésta discusión.

Las personas comenzaron a levantarse con sus chalecos ya puestos y Luke apenas comenzaba a ponerselo.

-Vamos Luke, tenemos que salir de aquí.

-Tranquila, enseguida termino.

El chaleco se infló por completo y desabrochó su cinturón.

-No se desabrocha.

"Demonios" pensé.

Jalé el cinturón e intenté de todo pero se había atorado.

-A las tres, todos saltan a ese inflable -indicó el capitán- 1...2...¡3!

Y todos saltaron.

El avión se estrelló.

No salimos.

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