Capítulo 5. "Frustración"

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Oh, Dios. Había tenido la peor idea de todas las malas ideas que existían. ¿Acaso eso tenía sentido? Ugh. Mi padre me había recordado muy sutilmente que no salía a correr como antes, y que tampoco estaba entrenando. Ni siquiera el hecho de habernos mudado me salvaría de ello, aparentemente. No me molestaba hacer ejercicio, mi problema es que era muy perezosa en ciertos momentos. O más bien todo el tiempo.

Pero él siendo un policía, detective y toda la cosa, estaba algo paranoico la mayoría del tiempo y me había entrenado en primeros auxilios mientras era pequeña. Y apenas llegué a una edad aceptable, me enseñó defensa personal.

Mi madre no estaba de acuerdo con ello, ya que era su "pequeña princesita", pero eventualmente mi padre le convenció que podría ser una princesita que pudiera cuidarse de sí misma. Yo sólo accedí porque en aquella época quería hacer todo lo que mis padres no.

Así que sabía cómo manejar un arma decentemente, -aunque no me gustaban y mi puntería no era buena con ellas- y también me había instruido en el arte de lanzar cuchillos. En ello sí que era buena, aunque tampoco me gustase. El hecho de ser buena no quitaba mi torpeza innata, así que apenas pude contentar a mi padre con mis habilidades dejé de hacerlo.

Por eso, -gracias a la sutileza de mi padre, como había dicho- había salido a correr por allí, y a hacer unos cuántos abdominales en la mañana, antes de ir al instituto. Había sido una terrible mala idea porque en cuanto terminé y puse un pie en la casa para darme un baño, me dolía cada músculo que poseía. En definitiva mi padre tenía razón, tendría que comenzar a hacer más ejercicio.

-Te dije que lo tomaras con calma hoy. –Me dijo él, mientras me servía mi segunda taza de café. –Si te duele ahora, mañana estarás peor.

-No me digas. –Murmuré, esperando que no me oyese realmente. –Y no dijiste que lo tomase con calma.

-Eso es porque nunca escuchas mis consejos. –Soltó un suspiro en medio de la frase, que claramente quería decir "es muy temprano para esto".

Tomé mi bolso del suelo y me tragué rápidamente lo que quedaba del café en la taza, escuchando la bocina del Jeep de Stiles. –Puede que tengas razón. Como sea, me aguantaré. No es que duela tanto.


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-Creo que voy a morir. –Me quejé ruidosamente, mientras me apoyaba en el hombro de Allison al bajar las escaleras. Estábamos volviendo del almuerzo, y me sentía alegre gracias a que habían servido pizza, pero los músculos de mis piernas se quejaban cada vez que descendía un escalón. Así que tenía una serie de emociones mezcladas con las que lidiar en ese momento.

Lydia se puso frente a mí, poniéndose las manos en las caderas. -¿Qué demonios has estado haciendo?

-Ejercicio. Tortura. ¿Hay diferencia?

Ella puso los ojos en blanco, y Allison soltó unas risitas, mientras me ayudaba a bajar lo que quedaba de escaleras. –Deberían haberme visto hace un par de meses. Mi resistencia era digna de atleta olímpico.

-Claramente. –Dijo Lydia, enarcando las cejas. –Aquí tienes la razón por la cual intento evitar las clases de gimnasia. Mi deporte es otro.

-Ir de compras no califica como un deporte. –Mascullé, apoyándome contra una pared.

-Eso es lo que tú crees. Y, estábamos hablando de otra cosa. ¿Así que Scott irá a tu casa esta noche? –Le preguntó a Allison, quien se encogió de hombros, jugando con los libros que sostenía.

-Sólo vamos a estudiar juntos.

-Sólo estudiar, nunca termina en "sólo estudiar" –Replicó con una mirada secuaz. –Es como... meterse en un jacuzzi. Tarde o temprano alguien se mete mano.

bounded spirit ⋄ stiles stilinski // 1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora