El timbre sonó y dio por finalizada nuestra clase de Matemáticas y el comienzo del receso para el almuerzo. Estaba agotado, tantos números me dejarían loco. Ni en mil años seré contador.
Ryan iba a mi derecha hablando sobre lo genial que se veía miss Cruella hoy mientras íbamos camino a nuestros casilleros.
—Cállate, ¿quieres? Esa mujer es realmente maligna.
—Hablas como si fuera la villana de una película, buddy.
—Es que ES la villana, de la vida real —lo miré arrugando el entrecejo.
—Sí, sí, lo que digas —rodó los ojos y recibí un codazo en las costillas—. ¿Y qué tal la nueva? —movió sus cejas de arriba a abajo.
Suspiré. No quería hablar de eso, no después de la gran charla con mi conciencia.
—Bien —encogí los hombros sin interés a la vez que abría mi casillero para dejar los libros—, es agradable.
—¿Agradable cómo qué? —se apoyó en el casillero de al lado, cruzándose de brazos.
—Ya sabes —saqué los de Química y moví levemente mi cabeza, como si estuviera pensando—, como una amiga —asentí.
—Tú no tienes amigas, Justin. Y Jazzy no cuenta como parte de tus amigas —bromeó.
Solté una leve risa y cerré el casillero para comenzar a caminar hacia el comedor.
—Le dije que la vería en el almuerzo —solté.
Ryan estalló en carcajadas, lo miré con el ceño fruncido y paró en seco con los ojos abiertos como si hubiera visto un fantasma.
—Oh Dios, hablas en serio.
—Por supuesto que hablo en serio, idiota —rodé los ojos y atravesamos la enorme puerta para dar con el tenedor estudiantil.
—Pero —habló mientras caminábamos por algunas mesas ya ocupadas para ir a buscar las bandejas—, ¿tú? ¿Con amigas? —Pestañeó varias veces—. Realmente esa chica te pegó fuerte —rió.
Agarramos las bandejas e hicimos la respectiva fila, la cual no era muy larga pero estaba ansioso de ver a Hannah. Nos servimos hamburguesas y patatas fritas, era el plato del día, aunque siempre nos dan agua; seguro quieren decirnos que bajemos de peso. Una vez que terminamos de elegir los condimentos y tal, comencé a buscar a la nueva con la mirada para dar finalmente con aquellos grandes anteojos negros, codeé a Ryan y caminamos a la mesa donde se encontraba. Estaba sola, totalmente apartada y nadie se le acercaba, llevaba una vianda, supongo que traerá su propia comida por el motivo de la fila y eso. Me senté frente a ella y Ryan se sentó a mi lado, Hannah escuchó las bandejas sobre la mesa y levantó la vista hacia nosotros.
—Hola Hannah —sonreí—, soy Justin. He venido con Ryan, mi mejor amigo.
—Vaya, se ve que hablabas en serio sobre el almuerzo —alzó una ceja, riendo—. Un gusto conocerte Ryan.
—Igualmente —respondió mi mejor amigo agarrando su hamburguesa y dándole un mordisco—. Justin me ha hablado mucho de ti.
Rápidamente le di un codazo y se giró hacia mí, con el ceño fruncido y la boca llena tratando de pronunciar un "¿Qué". Hannah rió.
—¿En serio? —agarró su jugo de manzana y le dio un sorbo.
—No —arrugué la nariz.
—Sí —Ryan respondió al mismo tiempo que yo.
—Decídanse ya —rió nuevamente Hannah y suspiré.
—Bueno, sí, está bien, lo admito —rodé los ojos y agarré una patata para llevármela a la boca.
La rubia rió y los tres comenzamos a hablar a la vez que almorzábamos. Nos contó que sus padres decidieron mudarse luego de que los transfirieran desde Oakland a San Francisco ya que trabajaban en un Banco, de esos mundiales, pero no nos dio más detalles. Tuvo que ir a aquellas escuelas especiales para personas no videntes, y una vez hecho eso decidió hacer sus estudios en casa. Estábamos terminando de almorzar, realmente ya ninguno seguía comiendo. De nuestras bandejas sólo quedaban algunas patatas y, de la vianda de Hannah, restos de lechuga provenientes de su sándwich de pollo.
—¿Tienes nuestra edad? —preguntó Ryan.
—Dependiendo qué edad tengan ustedes.
—Cierto, lo lamento.
—Ambos tenemos dieciocho —asentí con la cabeza.
—Tengo diecisiete, cumplo años en dos meses —sonrió mostrando los dientes. Diablos, era tan hermosa.
"Ya cállate."
Ugh, otra vez mi mente no.
"Déjame en paz, no quiero escucharte."
"Porque sabes que tengo razón, como te dije, eres un idiota. Tienes mil chicas atrás y tú te fijas en una ciega."
Una voz me sacó de mis pensamientos.
—¿Justin, me oyes?
Sacudí la cabeza y pestañeé varias veces. Hannah estaba agarrándome la mano, "mirándome" con aquellos Ray-Ban esperando una respuesta.
Momento.
Hannah me estaba agarrando la mano. A mí. Su mano estaba apoyada sobre la mía. Mierda mierda mierda.
Cálmate Bieber y reacciona ya, está esperando que le respondas.
Carraspeé la garganta y asentí.
—Lo siento, estaba hundido en mis pensamientos —reí nervioso—. ¿Qué me decías? —Giré mi vista hacia donde se encontraba mi mejor amigo pero me sorprendí al no verlo a mi lado, seguro tenía que irse rápido.
—Si podrías acompañarme a mi clase, es con la señorita, uhm... —Dudó con la cabeza por unos segundos y volvió a mí— Ronald, creo.
—Sí, Ronald, es de Química y conozco quién será tu compañero de banco.
—¿Ah, sí? —Frunció el ceño— ¿Quién?
—Yo —sonreí.
~
Después de tanto vengo a decir... ¡HOLA! ¿Qué tal están? Espero que bien. Les traigo el segundo capítulo de Blinded, y es algo corto pero es todo lo que salió de mi cabeza :(
Además, hace tiempo no les traía un cap, así que. Espero que les guste más que a mi y háganmelo saber con sus comentarios, me encanta leerlas y saber que les gusta la idea.Tengo pensado que sea un OS, porque no imagino a la fic como una historia larga...
En fin, cuídense. Les dejo un beso enorme, mil gracias por leerme. No olviden votar, por favor. Que tengan un hermoso día. ¡Hasta el próximo capítulo!
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Blinded {j.b} || pausada
Fanfiction❝¿Qué pasaría si te enamoraras de alguien que no puede verte?❞ Historia totalmente creada por mi.
