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Impresionantemente no estás tú y todo sobra; por qué solo tú podrías hacer falta.

Y la realidad de las noches es que no tengo nada que lo único que me acompaña son estas almohadas y los recuerdos que atesoro de aventuras pasadas, pero lo más reconfortante es mañana por que jamás perderé eso que llaman esperanza si un día llegó a amanecer en tu cama.

Jamás perdería la fe por tener uno o dos cafés.

Jamás perdería las ganas de abrazarte por la espalda y ponerte eriza mientras le hablo a tu oído diciéndote lo mucho que mi idea de todo va bien contigo.

Cuando me preguntan por ellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora