"Nunca me he sentido mejor"

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Estaba harta. Por todos lados veía parejas paseando, besándose o abrazándose. En todas las redes sociales veía los testamentos que se daban entre ellos. Hoy era el famoso "San Valentin". Me parecía totalmente innecesaria esta fecha. Se considera que las parejas se aman todos los días, no solo el 14 de febrero. Agradecía que Alex odiara toda esta cursileria al igual que yo. Justo me dirigía a su casa, mis padres habían salido a una cena al igual que los suyos. Maria había salido con sus amigos, o almenos eso le había dicho a Alex. Claramente era mentira, digamos que la ayude un poco a escapar del interrogatorio de su hermano mayor. Alex y yo nos conocimos cuando empezamos la universidad. Ambos seguimos la misma carrera y era cuestión de tiempo que nos convirtiéramos en mejores amigos. Eramos tan unidos que la gente pensaba que eramos mas que simples amigos. Era atractivo, si. Pero justamente era Alex, el había estado escuchándome en cada problema de mis relaciones al igual que yo estuve en las suyas. El me trataba como su hermana menor y yo como mi hermano mayor. Cuando ya estaba al frente de su puerta, toque el timbre y a los segundos Alex apareció vestido con una camiseta blanca, unos pantalones y su típico gorro de lana. Me sonrió y instintivamente le sonreí. Me invito a pasar mientras que el se conducía a la cocina para hacer las palomitas. Habíamos quedado en ver unas películas y luego me quedaría a dormir. Era nuestra rutina de los domingos. 

Hoy te toca a vos elegir, así que cual veremos? -Me paso las palomitas al mismo tiempo en que me pregunto. Sonreí inocentemente, mientras que el abría los ojos como platos. Negando rápidamente con la cabeza, reí ante tal gesto. -No no no no, no voy a ver una película de terror. Estas equivocada Cass. 

Vos lo dijiste, es mi turno. Ya estoy cansada de ver siempre "Origen" -El me miro ofendido, haciendo que volviese a reír. -Hace tres domingos estamos viendo la misma película. Ya me se los diálogos de memoria. -El rodeo los ojos haciendo que sonriera. 

Sos una exagerada. -Reí mientras sacaba de mi bolso el DVD con la película. Se veía claramente el nombre del "Conjuro". Su cara mostraba lo espantado que estaba. Reí aun mas al ver su rostro. 

No seas niñita. -El alzo una ceja y con su brazo hizo fuera haciendo que sus bíceps se notaran mas. 

Esto no es de niñita. -Reí haciendo que el riera, negué con la cabeza al tiempo que ponía el CD en el DVD. Una vez en el sofá, agarre el tarro de palomitas, metiéndome unas cuantas en la boca. Le puse play al reproductor. Alex me agarro de la cintura sentándome en sus piernas y rodeándome en un abrazo. Escondió su rostro en mi cuello, su respiración me ponía la piel de gallina. Cada vez que pasaba alguna parte de terror, Alex se aferraba mas a mi. Yo lo tenia abrazado por el cuello y el a mi por la cintura. Yo era una fanática de las películas de terror, por lo contrario Alex no. Su perfume me dejaba atontada, era totalmente delicioso. Siempre le dije cuanto me gustaba ese perfume. Luego de una hora y media en la cual Alex no se había separado de mi, la película llego a su fin. 

Y como estuvo? -Pregunte mirándolo directo a sus ojos. Su rostro mostraba terror, me daba gracia y ternura verlo así. El seguía mudo, solamente mirándome.- ¿Alex te sientes bien? -Pregunte un poco preocupada, sus ojos se posaron en mis labios, haciendo que un sentimiento raro recorriera mi cuerpo. Me sentía nerviosa, nunca habíamos estado tan cerca. Poco a poco se iba acercando, haciendo que la distancia sea cada vez menor. Fue inevitable no mirar sus labios, eran demasiado tentadores. Sus labios tocaron los míos en un simple roce, miro mis ojos y yo los suyos. Para segundos después cerrarlos, al sentir como sus labios chocaban con los míos. Creando un beso lento y delicioso. El beso se iba volviendo cada vez mas apasionado, haciendo que su agarre en mi cintura se volviera mas fuerte. Era increíble que con un beso me hiciera sentir tantas cosas. Mi mano izquierda estaba en su nuca jugando con los pelos que estaban ahí. Y la derecha estaba situada en su mejilla, acariciándola suavemente. Una vez que sentía que me quedaba con poco aire, nos separamos lentamente. Aun seguía con los ojos cerrados, sentí como pego su frente a la mía. Mi respiración estaba agitada, al igual que la suya. Sonreí cuando sentí que dejaba leves picos en mi boca. Cuando abrí los ojos, sus ojos celestes me dejaron embobada. 

Nunca me he sentido mejor. -Dijo para luego volver a hacer contacto con nuestros labios.

Imaginas De Alex PuertolasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora