El eminente profesor Giacomo Amadio aborrecía las modas masculinas de la época. Siempre había sido enemigo de las pelucas empolvadas y detestaba enfundarse medias blancas en las pantorrillas. A diferencia de otros profesores, lucía en toda ocasión su negra toga de catedrático, que acentuaba su aspecto severo y algo demacrado.
El único detalle qie cuidaba era su barba, ya cenicienta, recortada con esmero. Por lo demás, no se preocupaba de su aspecto. Secretamente pensaba que un cierto desaliño le daba la imagen adecuada.
-Llega usted con cinco días de tratraso, Conti. -Reprochó a Giovanni, con expresión áspera, cuando éste se presentó en su despacho -. Espero que pueda justificar tan mal comienzo. Aquí no damos ni un sólo día por perdido; todos han de ser de provecho, desde el primero hasta el último. Toda ausencia, si no obedece a causas sólidas y demostrables, es considerada falta grave. Explíquese.
Con cierto apuro, Giovanni refirió las circunstancias familiares que habían demorado su partida de Nápoles,así como diversos percances en ruta que había hecho aún mayor el retraso. Antes de dar por acabadas sus justificaciones añadió :
-Me costó mucho convencer a mis padres de que sería muy útil para mí hacer este viaje. A pesar de todas las objeciones, lo logré. Aquí estoy y me considero afortunado.
Amadio aprobó en silencio aquellas palabras y preguntó a continuación de un modo algo más amable :
-¿Se ha visto en dificultades para encontrar alojamiento?
-Al principio sí, pero he tenido suerte. Una señora me alquiló una habitación en su casa.
Amadio enarcó las cejas, interesado.
-¿Una señora?
-Mayor, dijo Giovanni, como si fuese necesario aclararlo.
-¿Dónde está esa casa?
-Aún no se el nombre de la calle. Está algo apartada,al lado de un palazzo en el que no vive nadie.
-¿Tiene tres fachadas completas y una da a una pequeña plaza?
-Sí,profesor.
-Inconfundible. Es el palazzo Balzani ;hoy deshabitado,ciertamente. Se está deteriorando. Una verdadera lástima.. Y,casi metido en él,está el otro edificio. Sé de cual se trata. Nunca he encontrado allí,pero puedo imaginarme esa habitación. Muy alegre no será, aunque sí amplia y ventilada, y sin ruidos de ninguna clase, ¿verdad?
-Es muy luminosa por la mañana - contestó Giovanni, evasivo.
-Bien, Conti, sea usted bienvenido, a pesar de su retraso. Ahora conocerá a sus compañeros. Hoy el grupo al que usted pertenece hará una primera visita a la biblioteca de la universidad. Confío en que este comienzo sea.de su agrado.
-Desde luego que lo será, señor catedrático.
Giovanni se sorprendió al ver que en su curso había una estudiante. Era un hecho tan poco común que le llamó imperiosamente la atención.
Se llamaba Lena. No era especialmente hermosa a primera vista, pero tenía un aire que resultaba atrayente. Amadio se la presentó con toda naturalidad como una más de los alumnos, sin ningún comentario específico.
El grupo contaba con un total de catorce estudiantes,Giovanni incluido. Nueve eran de Padua:ocho varones y Lena. Los restantes venían de Venecia, Brescia, Verona y Ferrara. Giovanni era el que procedía de más lejos.
Hecha la sucinta presentación, Amadio condujo al grupo a la biblioteca. Les fue explicando las diversas secciones de que constaba, los criterios de clasificación de los volúmenes y la distinción de los que podían ser consultados libremente y los que necesitaban de un permiso especial. También se refirió a los ejemplares considerados intocables, por ser de gran valor y antigüedad, o excesivamente frágiles.
Pasaron después al.archivo histórico. Estaba en un sala contigua.
-Aquí es donde más a menudo ustedes realizarán sus ejercicios -dijo el catedrático -.En este lugar se guardan documentos relevantes de la historia de Venecia y Padua. Una parte está aún por clasificar -anunció, señalando unos montones de pergaminos y papeles que estaban sobre unas mesas taraceadase con placas de nácar -. Haciéndolo, practicarán ustedes. Les será muy útil, y también a la universidad.
Después detalló las diversas clases de documentos que figuraban el archivo, con indicación precisa de los estantes en donde estaban. Uno de ellos contenía material relativo a las más importantes familias paduanas.
Amadio concedió un breve descanso. Los integrantes del grupo salieron a uno de los claustros en la que había un gran número de estudiantes de otras disciplinas. Se formaron corros mezclados. Cada cual iba a su antojo. Giovanni quedó un tanto arrinconado. Su talante eras más bien tímido y retraído. No le era fácil entablar conversaciones de forma espontánea, por lo que deambuló mientras observaba. Lena seguía despertando su curiosidad. La miraba a distancia. Estaba rodeada de muchachos. No parecía sentirse muy cohibida por aquella abrumadora mayoría de compañeros varones.
Giovanni reparo en otro muchacho, con él , solitario. Pertenecía a su curso. Intruyó que también era tímido, eso lo decidió a hablarle.
- si no recuerdo mal, tú eres Paolo, de Ferrara.
- buena memoria -dijo el otro, agradeciendo que Giovanni hubiese tomado la iniciativa de dirigirle la palabra.
-¿ Cuando llegaste?
- hace casi una semana.
-¿ dónde te alojas?
- en la hostería Veneciana.Somos cuatro en la habitación; los otros son de Medicina. Tienen vísceras en frascos les gustan las broma macabra. El ambiente no es muy grato que digamos.
- yo encontré sitio en una casa particular; a precio muy barato.
- puedes considerarte afortunado. La Veneciana es un cuchitril.
Una vez de regreso al archivo histórico, el profesor Amadio propuso una primera actividad práctica.
- Aunque muy por encima, ya conocen ustedes las diversas posibilidades que este lugar les ofrece. Vamos a tantear qué tal se orientan. Será la mejor manera de ir profundizando en el manejo de los documentos. Que cada uno elija un tema y vea de qué manera puede localizar elementos de apoyo o referencia para llevar a cabo un supuesto de indagación histórica. Excuso decir que todo ha de ser devuelto el lugar de donde lo hayan tomado. Su paso por aquí no ha de originar ni un solo caso de extravío o mala ubicación de documentos. Esto es fundamental. Bien,ya pueden empezar. Al final de la sesión comentaremos las dificultades con que se hayan encontrado.
La propuesta tomó desprevenido a Giovanni. El archivo histórico aún le parecía un laberinto. La sola idea de ponerse a rebuscar entre los miles de cartapacios y legajos le causaba agobio. Sus compañeros también parecían desconcertados. Pero la incisiva mirada de Amadeo obró el milagro. Poco a poco fueron dispersándose por pasillo y estanterías. O sabías ya que hacer, o lo fingían. Giovanni se dijo que no podía quedarse allí, dudando. Eso le causaría mala impresión al catedrático. Enseguida se le ocurrió tema de búsqueda que podría ser interesante.
Balzani era el nombre del palazzo deshabitado. Seguro que encontraría información acerca de las sucesivas generaciones de aquel apellido en los estantes dedicados a las más importantes familias paduanas.
Mira el fichero general y la pesquisa dio resultado en el archivo existía documentación relativa a los Balzani: estante 3, cuerpos 6 -B, legajo 16.
Se alegró de que ninguno de sus compañeros estuviese cerca a la estantería indicada. Amadio acababa de marcharse. Seguramente no volvería hasta pasado un buen rato. Giovanni prefería que nadie supiese sobre que iba a indagar.
Pero todo quedó en un intento. El legajo Balzani no estaba en su sitio. Saltaba a la vista el hueco que su ausencia había dejado: tenía más de 6 dedos de ancho.
Giovanni volvió a mirar en el fichero. No había ninguna anotación que justificar a la ausencia de legajo. Por tanto, según las normas del archivo histórico, tenía que hallarse en el estante 3/6 -B. Pero no estaba allí. Y Giovanni no podía ni siquiera imaginarse la causa de su desaparición.
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Los Espejos Venecianos (Gisbert)
Misterio / SuspensoLas estancias solitarias y llenas de misterio de un deshabitado palazzo de Padua van a ejercer una irresistible y profunda fascinación en un joven estudiante. La leyenda de Beatrice Balzani, "la que nunca murió ",una mujer que desapareció sin dejar...