One-Shot 4/4 (Final)

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Domingo 3:00 P.m.

Se aferro a las sabanas con gran fuerza, sus nudillos se tornaron descoloridos, sus ojos se sellaron con pocos intenciones de volverse a abrir. 

Su mandíbula cerraba con fuerza su boca, haciendo chillar a los dientes por los fuertes roses que ocasionaban esa acción. Su expresión delataba el más puro sentimiento de dolencia y desespero. Más su cuerpo se encontraba al borde del colapso total, desbordante de desespero y  frustración, todos los músculos estaban tensos y rígidos por la incomoda sensación que lo invadía. Su mente no se diferenciaba de su cuerpo, siendo también victima de una real tortura. 

"Hazlo", "Hazlo" ,"Hazlo", se repetía incesante en su interior, pequeñas gotas de agua salina resbalaron por su rostro, su cuerpo se retorcía de forma involuntaria, quería hacerlo, de verdad lo deseaba, no necesitaba juicio ni razón previa, ya no era una forma de castigo, no, se convirtió en una enfermiza forma de desahogo. Deseaba con cada parte de sí tomar la navaja y flagelar más su piel, pero algo lo detenía, la poca lucidez de su mente le gritaba a todo pulmón que no hiciera, que se mantuviera fuerte y se aferrara a la cordura.

Se repetía, una y otra vez, siempre tan cerca, rozando la barrera invisible que él mismo imponía, pero a la vez "algo" lo mantenía lejos de su punto de quiebre. Era él, su voz, sus tímidos roces de manos, su deslumbrante sonrisa, y sus ojos de color azul cielo, tan claros y serenos, como si reflejaran calma y tranquilidad pura. Solo esa mirada apaciguaba la ira y la ansiedad que lo comían vivo.

Pero algo había diferente, esta vez su rostro se veía distante, borroso, como si su mente le obligara a olvidar, obscureciendo su ultimo sustento y razón de ser. El recuerdo fugaz del roce de sus manos le quemaba la piel, causando en él un desespero monumental, sollozos ahogados dieron paso a jadeos desesperados, movimientos bruscos y erráticos.

Sus manos tanteaban el terreno con dificultad, rozando con sus dedos las superficie buscando impacientes lo que su cuerpo anhelaba, con los ojos sellados la búsqueda se prolongo durante minutos, hasta que sus dígitos palparon la filosa navaja sin cuidado alguno. Todos los músculos de sus manos se tensaron, con claras intenciones de no soltar el objeto filoso, abriendo la delicada piel de sus manos por la fuerza aplicada, dejando un rastro de sangre como evidencia.   

Sus ojos se abrieron en demasía, mostrando sus pupilas sumamente dilatas, por momentos toda su visión era borrosa, trato de enfocar sus ojos en el objeto entre sus manos, pero pasaron segundos para que sus ojo se dignaran a hacer su preciada labor. 

Miro la navaja, solo eso hizo, mantuvo su miraba fija en el objeto, prestando más atención de lo que jamás había hecho. Su corazón latía con rapidez, sentía que literalmente se saldría de su caja torácica,  extrañamente ese pensamiento no le perturbo del todo. Inhalo llenando sus pulmones con aire, logrando que sus costillas se marcaran en su piel gracias a la expansión de éstos. Soltó el aire de forma pesada, haciendo ruido por la brusca acción. Continuo, hasta serenarse y mermar todo pensamiento que lo disuada de su  misión. 

No lo dudó, no más, tomó la navaja, empuñándola con fuerza, marcando el mango en su piel, coloco la punta afilada en su ser, esta vez en su muñeca, presionando hasta flagelar su piel, escondiendo milímetros de la cuchilla en ésta. Cerro los ojos de nueva cuenta, ladeando su rostro para no ver el pavoroso acto que el mismo estaba cometiendo. Su mano hizo un movimiento vertical, cortando la carne del castaño, dejando un rastro de sangre, el liquido rojizo corría cuantioso por el brazo del afectado, y éste parecía no inmutarse al dolor provocado por la cuchilla. 

Abrió lentamente los ojos, los jadeos habían empezado hace ya tiempo, pero ahora se intensificaban, sofocando al afectado, sus ojos se no querían a apuntar en dirección a su brazo, negando captar una imagen tan hórrida como esa. Poco a poco y con gandulería sus ojos se esforzaron para ver la imagen que su mente masoquista ansiaba vislumbrar, su ritmo cardíaco que se encontraba en la cúspide de su capacidad, mandando sangre a cada extensión de su cuerpo. La sangre corría en su brazo, de manera lenta y tortuosa hasta que la gravedad las enviara dirección al suelo, manchando las sábanas que hace momentos se encontraban pulcras.

Jump? (Stony Yaoi)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora