Capítulo 1.
“La vida de un noble no es fácil”
En el reino de Naratrya, existen las cosas más fantásticas del mundo tales como los bosques parlantes y los barcos voladores, ser noble en este reino es signo de llevar una vida afortunada y de buen hecho. Los nobles son mirados como los grandes héroes de la sociedad ya que son los únicos que van a defender el reino por los aldeanos.
Marie-Manon Gaudet es una noble que vive tranquilamente en su palacio de la gran ciudad de Pelycia. Ella es hija de uno de los nobles más más importantes de todo el reino de Naratrya, y es que el gran Lucien-Manon Gaudet era uno de los principales exportadores de armas, pero no de armas corrientes si no de armas creadas a partir de la propia magia oscura, lo que conllevaba un poder descomunal. Pero para Marie no todo era rosas y claveles, ella tenía una gran y secreta afición y es que le encantaba bailar, era su sueño, pero para todo noble existen unas reglas que nadie puede saltarse. Y lo peor de todos es que una de ellas afectaba directamente a Marie y es que para un noble el baile era algo de personas pobres y sin cultura. Eso sí, cuando Marie tan solo tenia cuatro años nació otra niña pequeña llamada Camille que arrastro a su madre a la tumba, por culpa de unas complicaciones en el parto. Aun así el señor Lucien trato a ambas con mucho cariño e hizo que recibieran una de las mejores educaciones del reino. Marie era una gran estudiante. Mientras estaba estudiando primer grado en el colegio Herdsmen, los profesores al ver el gran avance intelectual que tenía la niña, decidieron enseñarle a tocar el violín con tan solo 5 años de edad. Fue gracias a esas clases de violín que Marie descubrió un día mientras regresaba a casa acompañada de su cuidadora y gran amiga Clarice, como un grupo de personas bailaba en la calle haciendo que todo el mundo se divirtiera y riera con ellos. Cuando vio las sonrisas de aquellas personas sintió como su corazón se abría de golpe y le decía que ella también deseaba bailar y ver sonreír a la gente.
En aquellos tiempos las guerras estaban a la orden del día y casi todas las semanas se escuchaban los comentarios sobre algún conflicto sucedido y del número de victimas que habían caído de los distintos reinos.
Pero por suerte la guerra que duro tantos años termino pocos meses después, coincidiendo con la salida del colegio de Marie ella ya se sentía preparada para comerse el mundo y es que cuando termino todos sus estudios en Herdsmen, habían pasado ya casi 14 años.
Pero su padre pronto le puso los pies en el suelo y evito que volara muy lejos. Y es que para una noble casarse era algo primordial.
Por eso un día mientras estaban merendado en su jardín Marie , Camile y su criada Clarice el señor Lucien se acercó tranquilamente a Marie y le dijo:
- Marie ya tienes casi diecinueve años, ya va siendo hora que elijas un pretendiente para el futuro ¿No crees?- Dijo el señor Lucien con un tono serió
- Si papá claro, pronto te daré mi respuesta – Replico Marie.
A Marie esto no le hizo mucha gracia y se pasaba los días pensando en su futuro, en
sus sueños. Probablemente si se casaba con un desconocido su sueño de bailar se desvanecería como la pólvora y eso Marie no lo quería. Por lo que decidida, le pidió a su padre una tregua de un año para que se lo pensara correctamente y pudiera elegir al marido correcto que le acompañaría toda la vida. El señor Lucien con tal de ver a su hija feliz decidió firmar el trato con Marie, pero a cambio ella tendría que trabajar en la tienda de una amiga de la familia, que vendía vestidos de alta costura en el propio centro de Pelycia.
Allí Marie conoció a la señora Aveline Lachenal una mujer muy divertida y amable que le enseño a Marie todos los secretos de la costura y la venta.
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