•Trofeo•

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Observó con el entrecejo ligeramente fruncido al joven frente a él; quien lo miraba con una expresión de culpa y arrepentimiento, el azabache lo había notado, no era intención del castaño crearle falsas ilusiones, sin embargo eso era lo único que le había provocado.

Levi no sabía lidiar con ésos sentimientos, Eren desconocía aquel detalle y quizás fue por eso que no había comprendido la gravedad del asunto hasta que todo pareció salirse de control. El silencio entre ambos era demasiado sofocante, el delgado cuerpo del menor comenzó a temblar y de su frente cayeron pequeñas y cristalinas gotas de sudor.

Con un paso lento pero firme, Ackerman se aproximaba hacia su temblorosa y delgada figura. Su expresión seria se había esfumado de su faz, dejando en su ausencia esa mirada que causaba terror a quien pudiera contemplarla, sus ojos demostraban locura pura y sus finos labios estaban curvados en una enferma y sádica sonrisa.

- Eren... - murmuró lento, acariciando las sílabas de su nombre con su, ahora, aterrador tono de voz. Aún pasivo en su lugar, el castaño antes mencionado pasó saliva sonoramente.- Después de todo lo que hice por ti... ¿Cómo te atreves a rechazar mis sentimientos?...- lo tomó bruscamente de la cintura y lo pegó a su bien formado cuerpo, la única distancia que los separaba era la que sus rostros imponía entre ellos. -... Lamento decirte que, no permitiré qué te alejes de mí.

Escondió su sonriente rostro en el cálido cuello del joven, mientras que con una de sus manos sacaba de entre su ropa un hermoso y filoso cuchillo; era uno de sus favoritos y que mejor que utilizarlo para sellar el destino de Eren junto a él, para siempre.

Fue tarde para cuando eren decidió moverse, un grito desgarrador se escapó de sus labios en cuanto la mano de Levi; aquella que empuñaba el cuchillo con firmeza, era dirigida hacia su espalda, separando pedazos de carne cada vez que el pelinegro lo apuñalada sin compasión.

Levi creía que si mataba a Eren ahora ya nadie podría alejarlo de él, después de todo... ¿Quién querría a un cadáver en pleno estado de descomposición?.

- Le-levi...- logro articular con un hilo de voz. Ya no se mantenía en pié, Levi era quién lo sostenía abrazado al cuerpo ya casi sin vida, de la persona a la qué tanto amaba.

- ¿Me amas, Eren? - preguntó con una sonrisa, apartando un par de mechones de su cabellera castaña que obstruía sus bellos y enormes orbes turquesas, ligeramente entrecerrados con un notorio rastro de lágrimas deslizándose por su mejilla hasta caer por su menton, al igual que la sangre que salía de su boca.

- Levi - se esforzó por pronunciar su nombre sin que su voz se quebrára. Diciendo así sus últimas palabras dejando de luchar al fin, falleciendo en aquellos brazos que lo apretaron con más fuerza...

Su obsesión por coleccionar dientes de animales no se parecía en nada a su obsesión por Eren. Ese mocoso de brillante y alegre mirada fue su perdición, no comprendía las emociones que se apoderaban de su cuerpo cada vez que estaba en compañía de él, o cuando un simple pensamiento del castaño vagaba por su retorcida mente.

De alguna forma amaba esa sensación, no quería que se detuviera, quería más de él... lo quería todo... todo para él y sólo para él.

Pero había rechazado sus sentimientos. La única solución qué el azabache había encontrado para ese problema fue asesinarlo y así estaría junto a él por siempre mientras lo volvía uno más de sus trofeos, éste era el trofeo mas importante de todos los que tenía.

***

Entró al cuarto lentamente, cerrando la puerta detrás de él, sintiendo el delicioso aroma a jazmines que había, únicamente, en esa recámara. Observó las repisas con varios dientes de diversos animales, los cuales había asesinado él mismo. Desviando la mirada a la cama matrimonial en medió del lugar sonrió enormemente.

- ¿Me extrañaste, Eren? - habló cómo sí el muchacho pudiera responderle devuelta. Dejó en el suelo las bolsas con víveres que había ido a comprar y se acostó al lado del cadáver de su amado, abrazándolo por la cintura.- Te amo, Eren...- plantó un dulce beso en sus labios, tras verlo y pensar que se veía sumamente adorable.









Historia hecha por: ElOjeteDeJimin.

"El coleccionista"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora