Capítulo 1: Beacon Hills y oficinas

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PovDerek:

No me lo podía creer, de nuevo estaba sentado en la oficina de un director nuevo, nunca pensé que ser cazador me llevaría a este estilo de vida, a uno en el que los amigos no podían existir, en el que cada dos meses te tenías que mudar de ciudad, en el que el odio hacía las personas crecía dentro de ti haciendo que no te diera pena ni el ser más adorable y pobre de la tierra.

El director me miraba con una sonrisa plasmada en su rostro mientras yo sólo lo veía interrogante, llevábamos más de cinco minutos así, mirándonos el uno al otro, y por cada segundo que pasaba mi rostro era cada vez más confuso.

- Señor....- Mire el diploma que había detrás de él para saber su apellido.- Anderson... ¿es usted mudo?

- Por supuesto que no joven Hale.- Volvió a mirarme con una sonrisa, si es posible aún más grande que la anterior.- En un momento llegará el primer castigado del día y él le enseñara todo el centro y sus clases.

- Sólo son las 8:10 a.m., ¿cómo es posible que ya vaya a venir alguien castigado?

Nada más acabar de decir mis palabras, alguien abrió la puerta de golpe y se sentó en el asiento libre que había a mi lado.

- Muy buenas Evan, ¿el día bien por ahora?

- Perfectamente joven Stilinski, ahora, ¿sería tan amable de contarme que le hizo a la pobre señora Paciariello?

- Nada malo, solo le puse un pez en su café, verás este fin de semana fui de pesca y pensé podría hacerle un regalo a la profe de italiano, entonces....

 Me giré para ver mejor al chico de cabello castaño y ojos whiskey que seguía contándole al director como había tenido la brillante idea que había hecho que lo trajeran hasta aquí, yo sólo podía mirarlo anonadado, ese chico me sonaba un montón, pero era imposible, yo nunca había estado en Beacon Hills, entonces... ¿de qué me sonaba a mi ese chico?

- Tierra llamando a chico raro.- El joven apellidado como Stilinski pasó repetidas veces su mano delante de mi cara hasta que me saco de mi trance.- ¿Sabes una cosa?, una foto mía te duraría más chico raro.

- Por favor compórtese joven Stilinski.- El director Anderson miró mal por un segundo al chico para luego suavizar su rostro.- Confío en usted, sé que no dejará que le pase nada.

- Confíe en mí.- Se levantó para dirigirse a la puerta.- hacer esto bien hace que no tenga que venir a este sitio al que usted llama centro de la virtud, yo lo llamo cárcel, por las tardes.

- ¡Stilinski!.- El director soltó un suspiro de frustración.- Acompáñelo joven Hale.- Me levante de la silla decido de irme de esa sala de locos, pase delante del chico de ojos claros y empecé a andar sin rumbo dejando atrás a esos dos, en menudo sitio me había metido.

- ¡Tú, el amargado, para de una vez!

Giré mi cabeza para ver a el chico corriendo para alcanzarme, ahora que me fijaba mejor en él no estaba mal, tenía el pelo largo, pero no lo suficiente, los músculos se le pegaban a la camiseta y sobre todo ahora que iba corriendo, mediría 1,80 o por ahí y desde que lo había conocido, o sea hacía unos 20 minutos, no lo había visto sin una sonrisa. Llegó a mí un poco exhausto por la corrida, ahora que me fijaba bien hacía tiempo que me había alejado de la oficina del director, vaya, iba en mis cosas y no me había dado cuenta de todo lo que había andado.

- Te puedes perder, este sitio es muy grande.- Me dijo medio jadeando, yo solo lo seguía mirando sin decir ni una palabra.- Por cierto me llamo Stiles.

- Derek.- Le susurré bajando la cabeza.-

- Vaya, veo que eres tímido, no te preocupes, voy a enseñarte la cárcel y cuando te sientas más seguro me puedes... emmm... hablar más alto.

Yo solo asentí con la cabeza y empecé a andar con la cabeza agachada detrás de él, no me podía creer que tuviera tan mala suerte, soy muy tímido de cara a la sociedad y este chico tenía toda la pinta de ser un libro abierto, no como yo, solté un suspiro de frustración y me concentré en hacerle caso a sus explicaciones.

Pov Stiles:

Después de que toda la clase se riera de la señora Paciariello me levanté y salí del salón camino a la oficina, seguramente sabía que era yo así que para ahorrarnos las molestias me levanté y me salí, no sin antes de decirle  a mi mejor amigo Scott que tomará apuntes para luego copiarlos yo en mi libreta,  pero como no antes  de salir por la puerta mi mejor amigo me enseño su preciado dedo del medio.

Iba absorto en mis pensamientos de camino a la oficina cuando oí una voz masculina que no era la del director.

- Señor....-Me situé al lado de la puerta.- Anderson... ¿es usted mudo?

- Por supuesto que no joven Hale, en un momento llegará el primer castigado del día y él le enseñara todo el centro y sus clases.

- Sólo son las 8:10 a.m., ¿cómo es posible que ya vaya a venir alguien castigado?

Esa era mi entrada, con una sonrisa en el rostro gire el pomo de la puerta y entré para sentarme al lado de un chico que creo no haber visto en mi vida.

- Muy buenas Evan, ¿el día bien por ahora?.- Le mostré mi mejor sonrisa al director Anderson.-

- Perfectamente joven Stilinski, ahora, ¿sería tan amable de contarme que le hizo a la pobre señora Paciariello?

- Nada malo, solo le puse un pez en su café, verás, este fin de semana fui de pesca y pensé podría hacerle un regalo a la profe de italiano, entonces me dije voy a pescar un pez chiquitito y el lunes se lo regalo, pero claro hoy cuando he llegado no sabía donde ponerle el pez para que fuera sorpresa y se me ocurrió la magnifica idea del café, pero Evan entre tú y yo... el pescado se lo ha tragado bien a gusto y... .-. Tuve la sensación de que alguien me miraba intensamente y paré de hablar, entonces me percaté mejor de su presencia y de esos ojos verdes esmeralda que me observaban fijamente, este chico a mi me sonaba... pero dejé escapar ese pensamiento y sólo me limite a decir- Tierra llamando a chico raro, ¿Sabes una cosa?, una foto mía te duraría más chico raro.

- Por favor compórtese joven Stilinski.- El director Anderson me miró mal un segundo  y luego suavizó el rostro.- Confío en usted, sé que no dejará que le pase nada.

- Confíe en mí.- Me levanté y me dirigí a la puerta.- hacer esto bien hace que no tenga que venir a este sitio al que usted llama centro de la virtud, yo lo llamo cárcel, por las tardes.

- ¡Stilinski!.- El director soltó un suspiro de frustración.- Acompáñelo joven Hale.- El chico apellidado Hale se levantó tan rápido como un rayo para salir de la oficina, seguramente le habíamos dado miedo por nuestro comportamiento, pero así eramos todos aquí, tendría que acostumbrarse.- Me voy Evan, si no el chico se perdera, pasa buen día Evan.-

Salí corriendo de la oficina para buscar a ese tal Hale, empecé a correr pero no lo veía por ningún lado, ¿ cuan rápido sabe andar ese tío?, bajé por unas escaleras para ver una figura andar por el pasillo- ¡Tú, el amargado, para de una vez!

Giró su cabeza y empezó a escanear mi cuerpo mientras corría, así que yo también hice lo mismo, la barba de tres días que tenía era muy sexy como todo su cuerpo, se notaba que iba al gimnasio, medía un poco más que yo, más o menos  1.85 o por ahí y su pelo negro contrastaba a  la perfección con sus ojos esmeralda. 

- Te puedes perder, este sitio es muy grande.- Le dije medio jadeando, él solo me seguía mirando sin decir ni una palabra.- Por cierto me llamo Stiles.

- Derek.- Me susurró bajando la cabeza.-

- Vaya, veo que eres tímido, no te preocupes, voy a enseñarte la cárcel y cuando te sientas más seguro me puedes... emmm... hablar más alto.

Él solo asintió con la cabeza y empezó a andar con la cabeza agachada detrás de mi, si que era tímido Derek, pero yo me encargaría de sacar su faceta rebelde... pero antes a enseñarle la cárcel,


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