Capitulo 4 - El secreto de Ophelia

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Alex giró a la derecha como le había indicado Gary. Había un semáforo y pudo alcanzar el carro Siguieron el carro en muchas calles y los llevó a un barrio de mala muerte se llamaba Santa Luisa, era conocido por sus casinos, prostíbulos y cantinas, no era un lugar que quisieras visitar a la hora de viajar. El carro negro se estacionó en la entrada del "Club Flores"

Alex: la que se está bajando del automóvil de enfrente es ¿Ophelia?

Gary: Oh por Dios... me está quemando

María: ¡Uy! La pregunta no debe ser con quien... sino con cuantos...

Alex: ¡cállate María! Gary... baja y ve con ella

Gary: ¿lo dices para que pueda seguir mis sueños?

Alex: Claro que no, la carrera se termino

Gary y María se bajaron y entraron al club. Era como una discoteca pero estaba mezclada con un club de Striptease. En la barra había un hombre bajito con una cicatriz en la cara que estaba fumando tabaco. Gary y María se le acercaron y le describieron a Ophelia y a Edna con la esperanza que supiera algo de su paradero

Cantinero: A la bajita de cabello negro y camisa de leñador no me suena pero a la otra de mechas rosadas y suéter negro si – dijo mientras limpiaba un vaso

María viró los ojos y Gary esperanzado le dijo: ¿Dígame donde la puedo encontrar?

Cantinero: Mira detrás de ti –dijo apuntando al centro de la sala

María y Gary se viraron, siguiendo el dedo del bar tender se quedaron de petrificados porque la muchacha que estaba bailando era Ophelia con una peluca rubia mientras el disc jockey reproducía la canción "Lady Marmalade"

Locutor: Y ahora tenemos a Ophelia Simsei – dijo con una voz grave, en un desesperado intento de sonar sexy. Ophelia estaba vestida con un sostén, una tanga y una peluca color púrpura

Gary: ¡Oh... por Dios...! - dijo sorprendido, No había visto la figura de Ophelia de ese modo en la escuela

María: ¡Oh Dios mío, el señor la puede castigar por caer en los sucios deseos carnales de esta cantidad de hombres indeseables! – dijo con un tono de preocupación

Gary: ¿Qué demonios?

María: Tengo una idea

Gary: ¿a ver?

María: Que tal si llamamos la atención de Ophelia y le preguntamos por Edna

Gary: Hay que hacerlo disimuladamente – Acto seguido Gary comenzó a saltar y gritar el nombre de Ophelia para llamar su atención, María se hizo la egipcia y actuó como si no lo conociera. Ophelia mientras bailaba al ritmo de la música alzó la vista y lo miró directo a los ojos y se hincó mientras fingía que se quitaba el sostén, Gary y María estaban rojos. Luego de eso caminó hasta el final de la tarima y unas cortinas se cerraron.

Locutor: Y está fue la sensual Ophelia Simsei, ahora el momento que todos esperaban, hora de rifarse al o la afortunada que quiera ser complacido por la Sra. Simsei

María: Ugh, le dijo señora. ¿Crees que Ophelia sea mayor de edad?

Gary: necesito hablar con ella

María: ¿Cómo piensas llegar hasta ella? – Dijo celosa – Aquí ella es todo un símbolo sexual

De repente un hombre de traje negro agarró a Gary del brazo y lo haló

Gary: ¿Qué sucede? – dijo mientras el guardia lo llevaba del brazo. A medida que caminaban por la discoteca el temor aumentaba en Gary, llegaron a un punto en que había unas cortinas, y lo hicieron entrar allí, había un pasillo muy largo, mientras caminaba el largo corredor comenzó a pensar en todas las cosas buenas de la vida que no llegó a hacer... estaba casi seguro de que lo iban a desaparecer o que le sacarían los órganos. Iban llegando casi al final cuando se detuvieron enfrente de una puerta con una estrella y el guardia le dio una llave para que entrara... Gary la tomó y vio que el guardia lo dejo solo. Él decidió abrir la puerta, adentro había un fuerte olor a perfume, la habitación estaba pintada de crema, había una mesa con un maletín, una cama doble King size, y alguien más

Las lecciones de vida de GaryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora