Prólogo

183 15 3
                                    

Las gotas caían estrepitosamente contra el vidrio de la ventana. El ruido que producian era un poco relajante. La morena se encontraba viendo una película, mientras perezosamente introducía un puño de palomitas a su boca, masticándolas ruidosamente.

Uno, dos, tres...

Tres golpes. Seguidos, secos, constantes y fuertes

—Joder... ¿quién será  a estas horas?

Nicole, camino directo a la puerta, con pasos torpes y casados, disnos de una completa ebria, giro el pomo y abrió la puerta, dejando que unas suaves gotas mojaran sus pies y una fría brisa entrara sin autorización. El aire frio del anocher caló entres sus huesos y la hizo estremecer

Una caja.

El clima era húmedo, la lluvia comenzaba a rendirse, pero no evito que la caja tuviera pequeñas salpicaduras.

— ¿Quién te habrá dejado aquí? —salió, pero como era de esperarse... nada

La perezosa chica soltó una maldición; resignada, arrastro la caja hasta su sala, se sento sobre el sillón y llevo la caja hacia sus piernas.

La abrió.

Una libreta de tapa dura, una grabadora y una... ¿nota?

"No se lo digas a nadie"

—Vete a la mierda jodido anónimo


No se lo digas a nadieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora