A mi padre nunca le gusto lo que yo escribía: "la gente no quiere leer este tipo de cosas". "Sí, Henry", decía mi madre,"a la gente le gusta leer cosas que le haga feliz.".
Fueron mis primeros críticos literarios y los dos tenían razón.
A mi padre nunca le gusto lo que yo escribía: "la gente no quiere leer este tipo de cosas". "Sí, Henry", decía mi madre,"a la gente le gusta leer cosas que le haga feliz.".
Fueron mis primeros críticos literarios y los dos tenían razón.